La lectura de la Torá

En el capítulo en el que hemos tratado shajarit comentamos sobre el orden de apertura del arca sagrada y la lectura de la Tora de los días de la semana. En estos días solamente leemos la primera parte para no retener a la comunidad más de lo debido. En Shabat realizamos la lectura completa y, además, agregamos un capítulo de los Profetas, la haftará -finalización o despedida -.

Luego de la apertura del Arca Sagrada y la pronunciación de vaiei binsoa - y al darse comienzo al transporte del Arca – en Shabat se agregan los siguientes versículos: ata horeta ladaat… – tu fuiste enseñado (oh Israel) que el Eterno es el verdadero D’s y no hay ningún otro fuera de Él -.

Luego de la apertura del Arca y después de haber sacado la Tora, el oficiante dice tres versículos y la congregación repite: Shemá Israel, H’ E-lokenu, H’ ejadescucha Israel, H’ es nuestro D’s, H’ es uno -; Ejad hu E-lokenu, gadol adonenu, kadosh shemóuno es nuestro D’s, grande es nuestro Señor, santo es su nombre -; gadlu laH’ iti unromema shemó iajdav -engrandeced conmigo al Eterno y conjuntamente enaltezcamos su nombre -. Cuando el oficiante se dirige con la Tora en sus manos desde el Arca Sagrada hasta el estrado, lugar de su lectura, la congregación lo acompaña con cánticos.

El gabaygobernador o tesorero de la sinagoga – llama por lo menos a siete personas a subir a bendecir la Tora, el primero es el Cohén, el segundo – un Leví y los cinco restantes son “Israel“. Todos los invitados son llamados por sus nombres propios y el de sus padres. Se debe tratar que los convocados a la lectura de la Torá, sean aquellos que conmemoran los aniversarios de la desaparición de sus seres queridos en Shabat o durante la semana entrante. Hay que tratar de dar una aliá en Shabat, al novio que va a contraer matrimonio y es una costumbre antigua de arrojarle desde la galería de las mujeres -dulces y confites, como augurio de una vida abundante y placentera.

Es obligación, llamar a la Tora a por lo menos siete personas, además del que lee  maftir que es el octavo, quel también es honrado con la lectura de la haftará.

La halajá prohíbe el salir de la sinagoga durante la lectura de la Tora, ya que “abandonar” el recinto en ese instante sería como ofender a la Tora. También está prohibido conversar durante la lectura de la Tora, de la misma manera que en las oraciones. El salmista dijo (Salmos 55:15): asher iajdav namíik sod, bebeit E-lokim nelej beraguesh – “Porque juntos nos comunicábamos dulces secretos y en la Casa de D’s nos conducíamos con reverencia y respeto”, y esas palabras deben ser nuestra guía.

La lectura de la Torá en Shabat fue instituida por nuestro maestro Moshé, como lo explica el Talmud de Jerusalén. Y nuestros sabios dicen en Tanjuma: “El Santo Bendito Sea le dijo al pueblo de Israel: si ustedes se reúnen cada Shabat en las sinagogas y en las casas de estudio y leen la Tora y los Profetas. Yo considero como si me hubieran coronado en mi mundo”.

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