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El código de Ley Divina que hoy conocemos como los Siete Mandamientos de los Hijos de Noaj ha estado con la humanidad desde el tiempo en que Adán, el primer hombre, fue creado. Aun cuando el hombre es corona de la creación, fue la última de las creaciones; porque así Dios sentaba una lección eterna con un simbolismo respecto al papel del ser humano en el mundo. Cuando el hombre está cumpliendo con la voluntad de Dios, se ubica por encima de todo lo que fue creado antes que él y es verdaderamente corona de la creación. Pero cuando cae en desobediencia, es la última y más baja de todas las criaturas, incluso inferior al mosquito que pasa improductivamente su vida entera, símbolo del peor egoísmo. Pero aun el más pequeño de los mosquitos cumple con el deseo de Dios. Sólo el hombre tiene la opción de trasgredir (o no). [1] Aun en su sencillez, el versículo, "Y el Señor Dios
ordenó a Adán, diciendo: De todo \'arbol del jardín ciertamente podrás comer.
Pero del árbol del conocimiento del bien y del mal, tú no deberás comer, porque
el día en que comas de él ciertamente morirás" (Génesis 2:16-17),
constituye la fuente de los Siete Mandamientos Noájidas. [2] Y, de hecho, Adán recibió de Dios la responsabilidad de
enseñar las leyes a las generaciones futuras. El verso establece que Dios
ordenó a Adán "diciendo". A pesar de que la palabra
"diciendo"' se podría considerar superflua, es un principio de Y de esta manera, Adán enseño a sus hijos las Siete Leyes Universales: no venerar a ídolos, no maldecir a Dios, no asesinar, no robar, no involucrarse en inmoralidad sexual, no comer el miembro de un animal vivo y establecer cortes de justicia que fortalezcan estas leyes. Así progresó la humanidad. La prueba clara de que los descendientes de Noaj conocían estas leyes y de que (por encargo del Juez Divino) debían obedecerlas se dió 1656 años después, cuando El (mediante el Diluvio Universal) castigó a la humanidad por no haber guardado estos mandamientos: "Dios miró la tierra, y he aquí que estaba corrompida, porque toda carne había corrompido su camino sobre la tierra" (Génesis 6:12). El clásico comentario Bíblico de Rashí [4] enseña que la corrupción era inmoralidad sexual y practicas idolátricas. El siguiente versículo dice: "Y Dios le dijo a Noaj, el fin de toda carne a venido delante de mi, porque la tierra está llena de maldad" (Génesis 6:13). Rashí comenta que la frase ``la tierra está llena de maldad'' se refiere al robo. Así, debido a inmoralidad sexual, idolatría y robo (tres de los siete mandamientos que se suponía Adán debía enseñarles a sus hijos y que la humanidad debía por tanto observar), el Creador de todo destruyó todo, excepto por un remanente que incluía a Noaj, su esposa, sus tres hijos y sus tres nueras. Para cuando las aguas del diluvio se asentaron, la tierra ya estaba purificada y la humanidad no tenía que regresar a los tiempos de Adán para encontrar al padre de la humanidad. Ahora la humanidad tenía un nuevo padre, Noaj. Y, a diferencia de Adán quien había fallado al no cumplir a cabalidad con los mandamientos de Dios, Noaj era "un hombre recto, justo en su generación, y Noaj caminó con Dios" (Génesis 6:9). De esta manera, con un mundo revestido de frescura y concebido en santidad, Dios reafirmó los siete mandamientos originales que El había enseñado a Adán. Dios bendijo a Noaj, a sus hijos y a sus nueras y prometió que nunca más destruiría el mundo como lo había hecho, sellando la promesa para todos los tiempos al establecer un pacto con Noaj (el nuevo padre de la humanidad), como está expresado en el verso, "Y habló Dios a Noaj y a sus hijos con él, diciendo: Y Yo, he aquí que establezco mi pacto con vosotros y con vuestra descendencia después de vosotros" (Génesis 9:8-9) y en el verso, "Y Dios dijo: 'Esta será la señal del pacto que establezco entre Yo y vosotros, y todo ser viviente que está con vosotros, por generaciones, para siempre: Yo pongo Mi arco en las nubes como señal del pacto que establezco entre Yo y la tierra" {Génesis 9:12-13). El signo del pacto era el arco iris, que serviría como un
símbolo permanente de * * * * Cuando Dios creó a Adán, lo puso en el Jardín de Edén. Este
lugar, sería la morada (por excelencia) de A pesar de que Noaj fue lo suficientemente digno como para
evitar la destrucción y ser designado (segundo) padre de la humanidad, a pesar
de sus esfuerzos, falló en su intento por llevar a cabo una rectificación
completa del pecado de Adán, que era necesaria para atraer a Las Siete Leyes de los Hijos de Noaj permanecieron desatendidas por todos, como antes del Diluvio, excepto por unos pocos: notablemente Shem (hijo de Noaj) y su nieto Eber establecieron Casas de Estudio con el propósito de estudiar y cumplir con las Siete Leyes. [10] [11] Entonces vino la generación de Dios tomó medidas para frenar a sus hijos errantes al confundir sus lenguas y dispersarlos a tierras distantes (Gén.11:4). Originalmente, toda la humanidad hablaba una misma lengua, Hebreo el idioma de las Escrituras. [13] [14] [15] Pero ahora la humanidad había perdido este mérito, y desde entonces, para comunicarse, los hombres recurrían a alguno de los setenta idiomas originales del mundo. En este tiempo, emergió el Rey Nimrod con una maldad que literalmente no tenía precedentes. Se proclamó a sí mismo dios de toda la tierra y ordenó a sus súbditos que lo adoraran como la deidad vigente. Quienes se rehusaban eran eliminados. [16] [17] Nimrod fue llamado "un poderoso cazador delante del Señor" (Génesis 10:9). Rashí comenta que la frase "un poderoso cazador" quiere decir que capturaba las mentes de los hombres con su boca y los guiaba hacia la rebeldía contra Dios. "Delante de Dios", dice Rashí, indica que Nimrod intensionalmente provocó a Dios, en Su Presencia. Nimrod, a diferencia de cualquier hombre que hubiese vivido antes, actuó malvadamente con el propósito de desafiar a Dios. El conoció a su Creador y, a pesar de ello, se rebeló en contra de El. Dios retrajo su Divina Presencia hasta el sexto cielo en respuesta a los pecados de Sodoma y Gomorra, principalmente robo y perversión sexual. En aquellas sociedades, se admiraba la crueldad; la bondad humana era fuertemente castigada, a menudo con la pena capital. [18] Los antiguos egipcios completaron la secuencia de atrocidades
al ser plenamente fieles a sus muchos ídolos, al involucrarse mucho más que los
Sodomitas en perversión sexual, y al desarrollar una nueva forma de extrema
vileza - brujería. [19] Con Finalmente, emergió un hombre justo cuyos actos empezaron a
traer de vuelta a El poder espiritual de Jacob era asombroso: luchó con un ángel de Dios y lo venció (Génesis 32:25-30). A través de Jacob y sus hijos, [20] un pueblo nuevo y distinto emergió en la tierra. Los Hijos de Israel fueron llamados así en virtud de la bendición (y nuevo nombre) que el Creador le dio a su padre: "Tu nombre no será más Jacob, sino que Israel será tu nombre, y El llamó su nombre Israel" (Génesis 35:10). Rashí comenta que el nombre Jacob refiere a alguien que viene con sigilo y engaño, pero el nombre Israel denota un príncipe y gobernante. Con los Hijos de Israel, un pueblo (especial) de Dios hacía presencia en el mundo. Abraham, Isaac e Israel fueron (cada uno) notables profetas y, en esa virtud, vieron que sus descendientes irían al exilio en Egipto y que entonces serían redimidos por Dios para proveerles con Su Divina Ley en el Monte Sinaí. Los Patriarcas cumplieron a cabalidad con los Siete
Mandamientos de los Hijos de Noaj; y, por medio de su don profético, vieron lo
que De hecho, hubo instancias en que emergieron controversias a
propósito de los dos códigos legales. La disensión inicial entre José y sus
hermanos tenía que ver con las diferencias entre las normas alimenticias del
código Mosaico y el Mandamiento Noájida que prohibe comer carne (o el miembro)
de un animal vivo. Entonces los hermanos de José lo vendieron como esclavo, pero
José tuvo a Dios con él y emergió para convertirse en el segundo al mando de
Egipto, prácticamente un rey paralelo a Faraón. Para el tiempo en que había
perdonado a sus hermanos por lo que le habían hecho, Previo a que los Hijos de Israel se asentaran en la tierra de
Egipto, su hermano Judá los había precedido y estableciendo en Goshen una
escuela para el estudio de Y debido a la rectitud del hijo de Leví, Kejot, [25] Ante el decretó de Faraón sobre la muerte para los hijos varones
que nacieran en el pueblo de Israel, Amram, (un levita) líder de la generación,
se divorció de su esposa, Yojebed. Su idea era no traer a la vida más infantes
israelitas, para evitar que sean asesinados. Amram, como líder, sabía que su
acción sería emulada por su pueblo, que es precisamente lo que sucedió. Pero su
hija, Miriam, le hizo ver que, en tanto que Faraón había emitido un decreto en
contra de los varones, él lo había hecho en contra de varones y mujeres, al
evitar que llegaran a este mundo. Conforme a las palabras de su hija, Amram y
Yojebed volvieron a casarse, y de esto nació Moisés. [26] En mérito de Amram, Moisés es, en la historia de la humanidad, el individuo más humilde que haya vivido (Números 12:3). Su humildad era tan grande que se veía a sí mismo como nada. Cualquier logro suyo lo miraba como algo que provenía exclusivamente de Dios. El sentía que si Dios hubiera bendecido a otro hombre con tantos talentos (como a él), ciertamente hubiese logrado más con ellos. [27] Esta autonulificación lo puso en claro contraste con Faraón, quien afirmaba ser una deidad (de la forma en que lo había hecho Nimrod). [28] Cuando Dios redimió a los Hijos de Israel y diezmó la
idolatría de Egipto, fue para que tuviera lugar Su Revelación en Sinaí con Dios había partido desde el Jardín de Edén y ahora había
retornado allí, en el Monte Sinaí, para entregar Mediante Los códigos Mosaico y Noájida fueron atados permanentemente uno al otro. Los Hijos de Noaj, los Gentiles Justos, recibieron la orden de cumplir a cabalidad con los Siete Mandamientos debido a que éstos "fueron entregados en el Monte Sinaí", y no debido a que (en su momento) le "fueron entregados a Noaj". Y los Hijos de Israel recibieron la obligación de enseñar los Siete Mandamientos a los Gentiles Justos. Cuando Moisés ascendió al Monte Sinaí para encontrarse con Dios, cielo y tierra estaban conectados de manera única. Dios tomó de Su santidad y la trajo a la tierra. Por primera vez en la creación, los objetos físicos podían ser irradiados con este nivel de santidad. Los rollos de Torá y otros escritos, los sacrificios y otros artículos de uso en el Tabernáculo, y los mismísimos Hijos de Israel irradiaban santidad delante del Señor, esto es, se manifestaban "separados y distintos del resto de la creación", con una santidad que es exclusiva para el servicio a Dios (Exodo 19:6). [33] Este fue el principio del verdadero y universal camino religioso donde Israel, el pueblo Judío, conforma el sacerdocio y donde los Hijos de Noaj, los gentiles justos, son sus compañeros "laicos" y (a la vez) "fieles". [34] Esto se dió el año 2448 de la creación. [35] En todas las épocas en que el pueblo Judío vivió en Tierra
Santa, su obligación de enseñar a los gentiles los Siete Mandamientos fue
generalmente cumplida. Durante los 410 años del Primer Templo y los 420 años
del Segundo Templo, los gentiles que deseaban residir en Con respecto a las naciones del mundo, esto se presentaba como
un escollo. Israel, a pesar de ser muy influyente bajo el reinado de Salomón,
constituía nada más que un pedacito del gran globo terráqueo: la observancia de
La intensión era que el pueblo Judío proclamase En tiempos reciente tres factores han motivado un cambio. En primer lugar, el deterioro espiritual de la humanidad ha alcanzado un nivel alarmante. La mitad del mundo sigue una doctrina oficial de ateísmo (que los Judíos consideran la más cruel y extrema forma de idolatría), y una buena parte del resto del mundo está sumergido en inmoralidad y crimen. [38] Segundo, existe un espíritu de ecumenismo, en gran medida debido a la radio, televisión y a la explosión de información, [39] en que el punto de vista del Judaísmo en lo concerniente a la relación del no---Judío con Dios, ya no tiene que confrontar respuestas (basadas en prejuicios) irracionales. El tercer factor es que Dios finalmente ha traído el tiempo propicio, como está escrito, "Entonces dice el Señor de los Ejércitos. En aquellos días sucederá, que diez hombres de todas las lenguas de las naciones se aferrarán de los bordes (de las vestimentas) del Judío, diciendo, 'Iremos contigo porque hemos oído que Dios está contigo' " (Zacarías 8:23). Referencias |
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