Resúmen de la Parashá Pinjas

Como recompensa por el celo puesto en la defensa del honor de Hashem, Pinjas recibió la promesa de que el sacerdocio sería retenida por sus descendientes.

Se dictaminó que si una persona no dejaba hijos, sus hijas tenían derecho a la herencia. Además, si alguien moría sin dejar descendencia, su propiedad pasaría a sus hermanos sobrevivientes o, si no los había, a su pariente más cercano. De este modo se estableció el principio de que el título sobre la tierra debía permanecer dentro de la familia.

Hashem ordenó a Moshé que ascendiera a la montaña de Avarim desde donde podía ver la Tierra Prometida. Sabiendo que estaba próximo el fin de sus días, Moshé manifestó preocupación por el bienestar del pueblo en el futuro y solicitó que fuera nombrado su sucesor.

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