Vaieshev –”Dar la vida, más allá de todo cálculo”

“Viajaron de esto… iremos a Dotán”…(Bereshit 37,17)


La Torá nos relata que cuando Iosef, enviado por su padre, fue a visitar a sus hermanos que pastoreaban el ganado en Shjem, encontró en el camino a un hombre – que no era sino el ángel Gabriel- y le preguntó dónde estaban sus hermanos. El hombre le respondió 1: “Viajaron de esto, pues los escuche decir: iremos a Dotán”
Explica sobre este texto Rashi (basándose en los Midrashim de nuestros Sabios Z”L) que con estas palabras el ángel intentó advertir a Iosef que no vaya a lo de sus hermanos, quienes tramaban dañarlo. Le contestó, “viajaron de esto” (y no de aquí) enviándole una señal de que  se fueron de la hermandad”. (Iosef le había dicho: “a mis hermanos busco”). Al decirle el ángel “iremos a Dotán” le insinuó: “a buscar artimañas legales para matarte” (En hebreo el texto “iremos a Dotán” está dicho con las palabras “neljá dotaina” que hace juego con las palabras “nijlei datot” – artimañas legales). En resumen: Iosef fue advertido de que sus hermanos planeaban asesinarlo, y a pesar de ello- se dirigió hacia ellos.

EL PRECEPTO DE RESPETAR AL PADRE

A simple vista hay aquí un acto de Mesirut Nefesh, de entregar la vida, por parte de Iosef para cumplir con el mandato de su padre, incluso a costa de ponerse en peligro mortal. Pero esto despierta varios interrogantes:
Ante todo, la orden del padre fue: “Por favor, anda a ver cómo están tus hermanos… y respóndemelo”. Si fuese asesinado por sus hermanos no podría cumplir con el objetivo fundamental del encargo de su padre- volver y contarle cómo están sus hermanos.
Y en lo que respecta a la actitud en sí, hay que entender ¿cuál era la base para permitir dar la vida para cumplir la mitzvá de honrar al padre? ¡Ella no es parte de los tres preceptos sobre los que está legislado “que sea muerto pero no transgreda!”. Es verdad que hay Poskim  (legisladores) que opinan que incluso en aquellos preceptos sobre los que está dicho “que trangreda y no sea muerto” la intención es que la persona no está obligada a entregar la vida por cumplir estos preceptos, pero sí elige hacerlos se lo considerará un acto de devoción voluntaria, se requiere la explicación de por qué eligió Iosef dar la vida para cumplir con este mandato.

PARA CORREGIR A LA GENERACIÓN

La explicación puede encontrarse en las palabras del Maimónides, de que también en aquellos preceptos sobre los que se dictaminó que “trangreda y no sea muerto”, sin embargo “si se trata de un gran hombre y un piadoso temeroso de Di-s que ve que la generación es libertina en lo que respecta a ese precepto, está autorizado a santificar el nombre de Di-s (lekadesh et Hashem) y dar la vida aunque se trate de un precepto menor, para que el pueblo vea”. Es decir, que cuando hay un aspecto de la conducta judía que está totalmente quebrado, está autorizado un hombre importante a entregar la vida por ese precepto, para que todos aprendan su importancia y comiencen a observarlo.
Esto es lo que ocurrió aquí. Iosef observó que sus hermanos no eran respetuosos del preceptos de respetar al padre en la medida que correspondía (por ejemplo, (matar a la gente de Shjem, que fue sin la aceptación de Iaakov, así también el odio hacia Iosef). Por eso decidió entregarse totalmente para observar este precepto y respetar la palabra del padre.

EL MILAGRO DE JANUCA

Algo similar encontramos en relación a Januca (Parshat Vaieshev coincide con la celebración de Januca). Si es por la situación de las cosas en aquellos días no había obligación alguna sobre Matitiahu y sus hijos de ponerse en peligro y salir a una guerra de “pocos contra muchos y débiles contra poderosos”.
Pero ellos no hicieron cálculos y entregaron la vida en aras del honor del Altísimo. Y entonces se hicieron meritorios de grandes milagros y maravillas. Además, en mérito a esta entrega total, mesirut nefesh, también se hicieron merecedores de encontrar “la vasija de aceite puro”, lacrada con el sello del Sumo Sacerdote”- que representa el núcleo del alma judía que no puede ser tocado por impureza alguna- y encender con ella las luminarias durante ocho días, fijando para todas las generaciones los días de Januca para agradecer y alabar a Tu Gran Nombre”.

Likutei Sijot Tomo 35 Pag 169

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