Toldot -”Re-excavando los pozos del amor”

Y todos los pozos que fueron… cavados en los días de Avraham, su padre, fueron suprimidos por los filisteos y llenados de tierra… E Itzjak volvió a cavar los pozos de agua cavados en los días de Avraham, su padre,… “Y los llamó con los mismos nombres con que su padre los había llamado.” Génesis 26.:15-18

Avraham, Itzjak y laacov son más que los antepasados de la nación judía: son los padres fundadores del alma judía.
Por ello estudiamos sus vidas y analizamos cada una de sus palabras y actos, pues estos son las piedras angulares de nuestra identidad y los bloques de construcción de nuestra psiquis y carácter.
En Avraham vemos una fuente de generosidad judía y compromiso social.
“Lo conozco”, dice Di-s del primer judío, “pues él ordenará a sus hijos y a su hogar tras de sí para que guarden la senda de Di-s, para hacer candad y justicia”1.
Avraham, cuyo hogar y corazón estaban abiertos a cualquier caminante, sin considerar quién era y de dónde venía, ofreciéndole alimentó, bebida, compañerismo y orientación2.
Avraham, quien desafía el decreto de destrucción de Di-s sobre la perversa ciudad de Sodoma3.
Avraham, quien cruza la tierra portando luz e instrucción a un mundo oscuro y confundido4.
En laacov vemos un prototipo de la devoción del judío al estudio. Durante los primeros 77 años de su vida, laacov era un “habitante en las tiendas de estudio”; su primer acto al llegar a Egipto para vivir sus últimos 17 años fue fundar una casa de estudios.
“La voz es la voz de laacov, y las manos son las manos de Eisav”; Eisav vive por la espada, mientras que laacov vive por la palabra.
En laacov encontramos también un precedente para la memorable perseverancia judía bajo condiciones de exilio y adversidad: en la extranjera Jarán, empleado por el taimado Lavan, construyó su fortuna y familia; en la extraña Egipto, impartió un perdurable legado a la incipiente nación de Israel.
Si Avraham ejemplifica el amor, laacov es el epítome de la verdad, la búsqueda de verdad, y la consistencia y persistencia de la verdad.
Pero, ¿quién era Itzjak?
El más longevo de los Patriarcas, es aquel de quien menos se nos cuenta.
La Tora narra la historia de la akeidá, la “atadura de Itzjak”, pero lo hace como la historia de Avraham, la prueba a la que Avraham fuera sometido.
Luego viene el largo capítulo que describe la búsqueda y hallazgo de una novia para Itzjak; pero es Eliezer, el sirviente de Avraham, el despachado a Jarán, y la figura clave en el episodio de la selección de Rivká, mientras que el paradero de Itzjak y sus que haceres son una incógnita.
¿Qué hace Itzjak?
Básicamente, permanece quieto en su sitio. Por ordenanza Divina5, él es el único de los tres Patriarcas que nunca puso un pie fuera nuevos pozos excavados por él mismo.
Entonces, aunque le quedan por vivir al menos otros 80 años, no se nos cuenta nada más de la vida de Itzjak, a excepción de sus bendiciones a sus hijos antes de su muerte6.

Hacia Afuera y Hacia Adentro
En su confrontación con Lavan en el Monte Guilad, laacov atribuye su perseverancia y éxito en Jarán al “Di-s de Avraham y Temor de Itzjak”7.
Allí se esconde la clave del enigma de Itzjak.
Itzjak era temor al amor de Avraham, restricción a la expansividad de Avraham, auto-ocultamiento a la auto-afírmación de Avraham.
El amor de Avraham a Di-s y a la humanidad llevó a aquél a un viaje de su personalidad hacia afuera, un viaje cincelado en los senderos de la Mesopotamia, Egipto y Canaan. El viaje de Itzjak era uno interior, un viaje a las profundidades de la personalidad propia, a su esencia interior.
Itzjak es el Temor al Cielo en el corazón judío.
Itzjak es su auto-censurante disciplina, su sacrificio silencioso, su humilde reverencia ante la majestad de su Creador.
Itzjak era un excavador de pozos, horadando a través de los estratos de la emoción y experiencia en busca de las aguas quinta esencíales del alma.

Hurgando más profundo que el sentimiento, más allá del deseo, más lejos que el logro, hacia la abnegación que se encuentra en el núcleo de su ser.

Amor Ajeno
Avraham, también, excavó pozos, pero fueron suspendidos por los filisteos.
“Uno opuesto al otro, hizo Di-s”8, es una ley cardinal de la Creación. Cada virtud tiene su maldad correspondiente, cada fuerza positiva su contraparte negativa.
El amor, también, tiene su rival de maldad.
El amor, después de todo, es una afirmación de la personalidad propia; una extensión del Yo para dar a otros y relacionarse con otros.
El amor corrupto es cuando el Yo se ama a sí mismo no para dar sino para recibir; no es amor Avrahámico sino lujuria fílistea, no es la compasión solícita sino la gratificación egoísta.
Mientras Avraham estaba vivo, sólo amor puro fluía de sus pozos devotos. Pero tras su muerte, los filisteos se apropiaron de las fuentes de amor que él había establecido en la tierra.
La palabra hebrea plishtím (filisteos) significa “de extremos abiertos”9; el amor de los plishtím es un amor desenvuelto, indisciplinado, un amor profano privado del foco y compromiso del santo amor de Avraham10.
Fue Itzjak quien redimió el legado de amor de Avraham.
Tal como fueron re-excavados por Itzjak, los pozos de Avraham se volvieron inmunes a la corrupción fílistea: un amor que fluye de un pozo de abnegación y temor al Cielo fluye fiel a su fuente e infalible a su objetivo.

El Alma Judía
Cada judío es hijo de Avraham, Itzjak y laacov. Cada judío el amor, el temor y la verdad de ellos inscripta en el código gen de su alma.
El Avraham en el judío corre a abrazar al mundo, a defender; maltratados, a extenderse, con corazón, alma y chequera, a su semejante
Pero el amor, para ser genuino, debe restringirse; el padre abraza a su hijo con toda la intensidad de su amor lo lastimará en de reconfortarlo.
Y el amor sin supervisión eventualmente se convierte en des tividad, el “amor” del todo-vale de los filisteos.
Itzjak imparte al judío la disciplina de la ley, la reverencia humilde, la trémula apreciación de la nulidad del hombre finito el infinito Divino.

El tema de este casamiento de amor y temor es la verdad, verdad que centra el derramar amor por parte del judío – expresiones santas; una verdad que cultiva su ser interior desinterés, hacia fines constructivos y creativos.
Este es el legado de laacov, en quien el amor de Avrahan temor de Itzjak se fusionaron en una verdad invencible.

Basado en Likutéi Sijot, Vol. XV,págs. 11

Extraido de “El Rebe enseña”  de editorial Kehot.

Aún no hay comentarios

¡Sea usted el primero!

Complete el formulario siguiente para comentar.

Deje un comentario