Shelaj – “A no desviarse de la verdad”

“Y Moshé llamó a Hoshéa bin Nun- Iehoshúa” (Bamidbar 13:16)
Cuando Moshé envió a los espías a la Tierra de Israel, cambió el nombre de Hoshéa Bin Nun a Iehoshua1. De esta manera agregó el nombre de Di-s a su nombre, haciéndolo con el sentido que explica Rashi: pidió por él: I-á te salve del consejo de los ‘espías’.
De este suceso se ve, que ya en esta etapa Moshé temía de las consecuencias negativas de esta misión. Sin embargo, en el momento de ser enviados, los espías eran personas probas y correctas, tal como la Torá da testimonio de ello: “eran todos hombres”2, que significa, como Rashi explica: “En ese momento eran Kasher”- poseedores de la conducta adecuada.
Esta pregunta nos lleva a un interrogante más esencial: ¿cómo es posible que estas personas, todas elegidas por el propio Moshé Rabeinu, se dieran vuelta de un extremo al otro, hasta rebelarse contra Hashem y proclamar: “no podremos subir hacia ese pueblo… puesto que es más fuerte que nosotros”3?
TURISTAS Y NO ESPIAS
La explicación del tema se entenderá a partir de marcar el término con el cual los espías son llamados en nuestra Parshá- se identifican como ‘turistas’ y no como ‘espías’. Moshé no los envió para llevar a cabo espionaje dastucie la tierra, sino a ‘viajar’4 por ella y visitarla. La diferencia entre el espía y el turista es que el espía debe hacer uso de su inteligencia y picardía, urdir ardides y encontrar medios astutos para descubrir la información requerida sin ser descubierto. A diferencia de ello, el turista sólo se traslada y viaja por la tierra, la observa y analiza sin ardides ni tretas.
Moshé Rabeinu fue cauteloso en indicar que la misión se limite a “viajar por la tierra de Canaan”, observarla y luego relatar lo visto ahí. No quiso que se conviertan en ‘espías’, puesto que para ello debe ponerse en movimiento la astucia y la picardía, y ahí es posible desbarrancarse de caída en caída.

EL PELIGRO DE LA ASTUCIA
Pero cuando los doce enviados se reunieron previo a su salida al camino, Moshé percibió que ellos se veían a sí mismos como ‘espías’, y ya comenzaban a urdir planes y deliberaban para analizar y sacar conclusiones, etc. Esto generó preocupación en Moshé, y por ello ya en esta etapa de la misión rezó por su alumno Iehoshúa, “que Di-s te salve del consejo de los espías”, del propio análisis y de las deliberaciones.
Es verdad que2 “en ese momento eran Kasher”- hombres probos, y ni se les ocurría pecar e incitar al pueblo a no subir a la Tierra de Israel, pero el solo uso de ardides  y planes de astucia ya encendía una alarma de las consecuencias negativas que pudieran tener lugar a continuación.

LA CUALIDAD DE LA VERDAD
Más aun: una de las cualidades identificativas propia de Moshé era la verdad, como dijeron nuestros Sabios5: “la verdad- eso se refiere a Moshé”. Para ser un delegado de Moshé- el enviado de la persona es cuál ella misma- se requiere del enviado que no se desvíe un ápice de la cualidad de la verdad. En el instante en que los espías se desviaron en lo más mínimo y en lugar de ser ‘turistas’ se convirtieron en espías’(sinónimo de artilugio opuesto a la verdad clara y abierta), perdieron el poder de quien los envió.
Sólo Iehoshúa y Calev, que no se dejaron seducir por los consejos de los ‘espías’, permanecieron en su carácter de “enviados de Moshé”. Este fiel apego a la cualidad de la verdad los protegió de desviarse del objetivo de su misión, y por lo cual proclamaron6: “la Tierra es muy pero muy buena”, y llegaron a ser meritorios de entrar en la Tierra y “tomaron la parte de la tierra que les correspondía a los demás espías, ocupando su lugar para la vida”7.
(Likutei Sijot Tomo 33, Pág. 78)
NOTAS: 1.Bamidbar 13:16 2.Ahí 13:3 3.Ahí 31 4.Ahí 17 5.Tehilim 85:11 Shemot Rabá Parshá 5:10 y ver Sanhedrín 111,a 6.Bamidbar 14:7 7.Explicación de Rashi ahí 38

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