Shekalim – La unidad de Israel

Hay cuatro Shabatot en el año en los cuales se sacan dos rollos de la Torá para ser leídos. ¿Cuáles son? ¿De qué se trata la lectura adicional este Shabat 9 de febrero?


Estas secciones bíblicas se agregan a la lectura normal del Shabat correspondiente.

La Parashá de Shekalim se encuentra en el Libro de Shemot en el capítulo 30 versículo 11 hasta el 16. Esta sección trata acerca de la donación del medio shekel (ciclo de plata) que debían aportar todos los varones mayores de veinte años. Dicho dinero era utilizado para los menesteres del Santuario.

Conozcamos más detalles

En la época del Gran Templo, cada judío debía aportar medio shekel anualmente -lo que constituía una mitzvá positiva-, utilizado para adquirir los sacrificios comunitarios que se ofrecían diariamente. Estos sacrificios eran adquiridos con la donación del medio shekel de ese año, y de ningún otro.
Todos tenían el deber de cumplir esta mitzvá, aun el pobre que obtenía su sustento mediante la caridad. Si la persona no tenía medio shékel debía pedir dinero prestado, o empeñar o vender alguna de sus prendas, pues el versículo expresa (Éxodo 30:15): “El rico no dará más y el pobre no dará menos, de medio shékel.” Asimismo, el medio shékel no podía ser pagado en cuotas.
Todas las contribuciones de medio shékel debían llegar al Gran Templo antes de Rosh Jodesh Nisán, pues en esa fecha se hacían las asignaciones del tesoro para la compra de los sacrificios comunales que se traían durante el año. De igual forma, era necesario que cada judío participara de esos sacrificios puesto que servían de expiación para el pueblo entero.
Se solían realizar anuncios públicos -desde Rosh Jodesh Adar-recordando a la gente que trajera su medio shékel, de modo que cada uno tuviera tiempo suficiente para reunir los fondos y dar su contribución en el momento apropiado. El 15 de Adar, los recolectores comenzaban a establecerse en cada ciudad y solicitaban que se les trajeran las contribuciones. Quien no traía el medio shékel en ese momento, no era obligado a hacerlo. El 25 de Adar los recolectores se instalaban en el Gran Templo, y a partir de esa fecha, aquellos que no hubiesen traído su contribución eran forzados a hacerlo.
Los Sabios estipularon que en el Shabat inmediatamente anterior a Adar o en Rosh Jodesh mismo, si fuera Shabat- debía leerse la sección de la Torá que trata acerca del medio shékel, pues en Shabat la nación entera se reúne en las sinagogas y casas de estudio para escuchar la lectura de la Torá. La Parshat Shkalim que se leía entonces servía como el primer llamado para el cumplimiento de la mitzvá en el momento apropiado.
Hoy en día, cuando no tenemos el Beit HaMikdash, los sacrificios, ni la mitzvá del medio shékel, leemos no obstante Parshat Shkalim en la época correspondiente para que por medio de su lectura nos sea considerado como si realmente hubiésemos cumplido la mitzvá, como expresa el versículo (Hoshéa 14:3): Te tributaremos la plegaria de nuestros labios en lugar del sacrificio de novillos; es decir, nuestras plegarias ocuparán el lugar de los animales que ya no podemos sacrificar -y del mismo modo, de las mitzvot que no podemos cumplir-.
Existe otra razón: los Sabios ordenaron que la sección de Shekalím fuera leída en su momento adecuado aun hoy día, ya que dado que oramos por la pronta reconstrucción del Beit HaMikdash, es nuestro deber familiarizarnos con la forma correcta de cumplir este precepto.
La mitzvá del medio shékel es muy apreciada por el pueblo de Israel, pues nos enseña a amar inmensamente a nuestros semejantes, puesto que todos somos iguales ante Di-s, y el más importante de los servicios Divinos -la ofrenda de los sacrificios comunales- era cumplido por igual por todo el pueblo. No existen ricos o pobres delante de Di-s, ni favorecidos o desfavorecidos. Todos están próximos a Él y Él recibe con agrado los sacrificios que ofrecen, expiando todos sus pecados.

¿Por qué prescribe la Torá dar medio shekel y no uno entero? La mitzvá del medio shekel (“majatzít hashékel”) sirve de expiación por el pecado del Becerro de Oro. Puesto que el pueblo de Israel fue culpable de este pecado sólo durante medio día -desde la séptima hora del día cuarenta desde que Moshé ascendiera a Di-s, hasta esa noche-, Di-s dijo: “Durante seis horas han venerado a un ídolo mientras obtenían sustento de Mí. Por lo tanto, ahora deben devolver aquel provecho que obtuvieron y dedicarlo a Mi servicio”. Los Sabios explicaron: “Puesto que pecaron medio día, deben dar medio shekel” (Talmud Ierushalmi; Peá 2).
Los Sabios posteriores, en relación con el hecho de que la mitzvá es traer medio shékel y no uno entero, han encontrado varias alusiones que guían al hombre hacia el amor y el temor a Di-s.
La obligación de traer medio shekel enseña al hombre que aun con toda su devoción hacia Di-s, ¡no Lo ha servido más que con la mitad de su capacidad! Uno nunca debe proclamar con arrogancia que ha servido a Di-s con toda su fuerza. Incluso cuando se engaña a sí mismo creyendo que ha entregado toda su alma al servicio a Di-s, en realidad esto no es más que “medio shékel” en hebreo, la palabra shékel tiene el mismo valor numérico que nefesh – alma (430)].

Los shekalim son traídos como expiación por el pecado del Becerro de Oro. Las mujeres, sin embargo, no participaron de este pecado; y dado que un hombre sin una esposa es sólo media persona, resulta suficiente con traer sólo medio shékel.
Alternativamente, desde un principio se requería sólo media expiación, pues únicamente la mitad corpórea del hombre peca, en tanto que su otra mitad -la esencia espiritual-perdura inmaculada.
El hombre pose tanto raíces como ramas. Sus raíces están en el Cielo, el alma pura implantada en su interior, tomada de las más excelsas alturas y perdurando siempre incorruptible. Sus ramas se encuentran en la tierra, siendo los poderes que manifiesta y los medios a través de los cuales lleva a cabo múltiples acciones. Cualquier falta que el hombre comete, sólo afecta las ramas, separándolas de sus raíces celestiales. Así, al arrepentirse de sus pecados, sólo precisa volver a conectar estas ramas con sus raíces en lo Alto, elevando sus fuerzas y acciones y acercándolas hacia aquello que su alma añora. Por eso, en la sección de Shekalim el versículo expresa (Éxodo 30:12): Cuando cuentes -literalmente “eleves” (Kí Tisú)- las cabezas de los Hijos de Israel… Nuestros Sabios explicaron que la Torá nos exhorta a elevar nuestras acciones a fin de adherirías a las raíces de nuestra alma, para que una vez más se tornen un entero. No hay necesidad de que los hombres sean creados de nuevo luego de haber pecado, pues una parte de ellos -sus raíces supernas- siempre continúan puras e integras. Por lo tanto, sólo deben entregar medio shékel como herramienta de expiación Y de este modo, el medio shékel con el cual son evaluados por Di-s, se vuelve uno, entero.
Este pensamiento es una poderosa fuente de estímulo para quienes persiguen la teshuvá -arrepentimiento y retorno a Di-s-. La Torá dice al penitente: Comprende que tú, por intermedio de tu alma, siempre estás ligado al “mérito puro”, y el pecado sólo puede causar un defecto en una parte de ti. ¡Rectifica esta parte, y estarás totalmente libre de mancha!

UNA MONEDA DE FUEGO
Aquel que comete una transgresión severa y es condenado a muerte por las autoridades, ¿puede redimirse con dinero? Y aunque fuera posible lograr salvación tras ser sentenciado por un rey de carne y hueso, ¿existe algún medio de redención si ha sido encontrado culpable por Di-s, el supremo Rey de reyes? Y aunque le fuera permitido redimirse por dinero, ¿es posible dar una pequeña moneda y obtener expiación por su intermedio? ¿Qué valor posee esta moneda para que pueda redimir al hombre? El pueblo de Israel fue encontrado imputable de la pena de muerte y sin embargo, ¡Di-s le ordenó traer sólo medio shékel!
A Moshé esto le resultaba difícil de comprender. ¿Cómo era posible que una diminuta moneda pudiera servir como medio de expiación para quienes se habían prosternado ante el Becerro de Oro declarando (Éxodo 32:8): ¡Este es tu Di-s, Israel, quien te s

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