Parashá Devarim–Deuteronomio

Este Shabat iniciamos la lectura del Libro de Devarim -Deuteronomio. Te presentamos un resumen de todo este sefer…

Nuestros Sabios lo denominan Mishné Torá, “Revisión de la Torá”, pues en él recurren temas ya tratados, principalmente en los Libros de Shemot -Éxodo- y Bamidbar -Números. Y por eso, en este Libro no se emplea la fórmula “Hashem le habló a Moshé”, o similares, pues Hashem ya le transmitió previamente las normas aquí expuestas. En este Libro, Moshé transmite por segunda vez aquellas disposiciones que han de serles útiles para su nueva vida en la Tierra de Israel. El Pueblo está apunto de transformarse de pueblo nómada en sedentario, lo que lleva aparejado un cambio en las condiciones de vida, que a su vez redunda en un cambio en su estructura socio-económica. De hecho, mientras en el desierto se alimentaban del “pan del cielo”, una vez establecidos en su territorio deberían trabajar la tierra para sustentarse.

Ahora, cuando la promesa de la propia Tierra está por llegar a su pleno cumplimiento, Moshé exhorta al Pueblo a tomar conciencia de su responsabilidad: “¡Elijan la vida, elijan el bien!”. Moshé los alienta a revelar todo su potencial espiritual y así evitar caer en las tentaciones. “Ama a Hashem”, insta Moshé. Ama a Hasbem de manera absoluta e incondicional. Moshé mismo fue un ejemplo de esa entrega sin reservas. Y como enseñan nuestros Sabios, cada uno de nosotros tenemos dentro de nuestro más íntimo ser una chispa del alma de Moshé, capaz de iluminar nuestro mundo y señalarnos la senda por la que se condujo el gran maestro, dándonos la posibilidad de emularlo. Sólo es cuestión de descubrirla.

Moshé fallece. Pero la separación no es más que física, pues Moshé sigue viviendo — sigue viviendo a través de la doctrina que nos ha legado. Como señalan nuestros Sabios, la vida de los justos cobra más vitalidad después de fallecidos que en su vida física, pues entonces se revela sustancialmente -ya sin las limitaciones impuestas por el ropaje corporal- todo el potencial atesorado en sus nobles actos de vida y sus valiosas enseñanzas. En cuanto al ejemplo, tomarlo ya es tarea nuestra.

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