Lej-Lejá – La primer orden al primer judío

“Y dijo Di-s a Abraham: ándate de tu tierra, del lugar donde naciste y de la casa de tu padre a la tierra que te mostraré” (Bereshit 12:1)

La primera orden que fue impartida al primer judío es1 : “Y dijo Di-s a Abram, ándate de tu tierra, del lugar donde naciste y de la casa de tu padre a la tierra que te mostraré”. Esta instrucción requiere explicación: cuando se instruye a alguien dirigirse a un lugar específico, lo más importante es indicarle a donde ir y describir las características del nuevo lugar; sin embargo, aquí no se menciona nada sobre el nuevo lugar, y en vez de ello la Torá se extiende hablando de la residencia actual –“de tu tierra, del lugar donde naciste y de la casa de tu padre”. Una pregunta más esencial es la que  despierte el propio contenido de la orden:

¿No es acaso esta la primer orden que se imparte al primer judío? Un mandato como este debería erigirse en el principio central del Servicio a Di-s y no solo de Abraham, sino de todo el pueblo judío.  Sin embargo, este mandato trata de algo secundario, de transportarse de un país a otro. ¿Es esta acaso la base fundamental del Servicio a Di-s para todas las generaciones?

POR ENCIMA DE LAS LIMITACIONES
La respuesta es que, efectivamente, esta orden con sus características tan singulares, encierra la base central del Servicio a Di-s. La singularidad del pueblo de Israel consiste en que a pesar de vivir en este mundo, el cual está supeditado a las leyes de la naturaleza y a la conducta del mundo, y a pesar de que todo judío posee también características naturales y se ve afectado por las influencia del medio ambiente, etc. – con todo, posee las fuerzas para elevarse por encima de todo ello y unirse con el Altísimo, Quien es infinito.

Esta fuerza fue entregada al pueblo judío a través de la orden de “ándate”  – Lej Lejá.  Con esta mandato Di-s le dice a Abraham el Patriarca, y por su intermedio a todo el pueblo de Israel, que su función y misión es elevarse por encima de la existencia terrenal, y más allá de las limitaciones naturales y estar ligado a Hashem.

TRES COMPONENTES
Los tres detalles mencionados en el texto aluden a los diferentes tipos de limitaciones que el hombre debe enfrentar: “Tu tierra” – se refiere a las características naturales con las que nace la persona (es el suelo de su personalidad); “Donde naciste” – son las costumbres y actitudes adquiridas por la influencia del entorno; “La casa de tu padre” – es la educación que el hombre absolvió en su hogar, lo que cimentó su personalidad para toda la vida .

Lo que es la persona es el resultado de estos tres componentes.
Le dice Di-s al judío: “Ándate de tu tierra, del lugar donde naciste y de la casa de tu padre” –salí de todos los factores que influencian sobre tu personalidad. Debes superarte por encima de tu naturaleza, tus costumbres  y tu educación previa. ¿Para qué? Para que puedas alcanzar la tierra que Yo He de mostrarte”.

ENTREGA DEL ALMA
El Altísimo no dice a dónde se debe llegar y cuál es esa tierra. Él enfatiza: “a la tierra que Yo He de mostrarte”. Se exige del judío un apego total al Altísimo (Yo), hasta la disposición de entregar la vida, y tener la disposición a cumplir todo mandato que Él ordene.

Este es el primer mandato que contiene en su seno la esencia de la existencia judía – la capacidad de superar todas las limitaciones naturales y apegarse al Altísimo de forma absoluta. Este mandato fue encomendado a todo judío, y esta es la base del Servicio a Di-s.

Y cuando nos conducimos en esta línea, nos hacemos merecedores de alcanzar “la tierra que Yo He de mostrarte” en su sentido literal – a la verdadera y completa redención a manos de Mashíaj Tzidkeinu, cuando todo el pueblo de Israel volverá a la Tierra de Israel, “Una gran congregación volverá aquí”2, realmente pronto.

(Sefer Hasijot 5750, Tomo 1 Pág. 96)
NOTAS: 1. Nuestra Parshá 12:1  2. Irmiahu 31:7

Aún no hay comentarios

¡Sea usted el primero!

Complete el formulario siguiente para comentar.

Deje un comentario