Ki Tisá-”Levantar la cabeza”

“Cuando eleves (=cuentes) la cabeza” (Shemot 30:12)

El párrafo de “Ki Tisá” trata en su mayoría sobre el pecado del becerro de oro y los sucesos ocurridos como consecuencia del mismo- la rotura de las Tablas, la plegaria de Moshé nuestro maestro, la entrega de las Segundas Tablas, etc. En realidad, ya al comenzar la Parshá se hace alusión a este pecado, con las palabras “y darán ada hombre el rescate de su alma”, que como explica el Midrash, la entrega de la moneda de medio shekel venía para expiar fundamentalmente al pecado del becerro.

Por lo tanto se requiere explicación: cómo se relaciona todo esto con el principio de la Parshá que dice: “cuando eleves (=cuentes) la cabeza de los hijos de Israel”. Elevar la cabeza de los hijos de Israel (así como contarlos que es una expresión de amor) representa la virtud cualitativa de los judíos y la más alta elevación, mientras que a continuación se habla del mayor descenso posible, un descenso a un nivel donde no existe más bajo que ello.

Elevar el conocimiento
Esto será entendido luego de explicar el concepto de la “elevación de la cabeza”. La cabeza implica lógica y comprensión, y elevación de la cabeza significa acceder a un alto nivel de sabiduría y entendimiento. Y esa es justamente la lección innovadora de nuestra Parshá: la negación de la idolatría se alcanza no al elevarse por encima de la cabeza, sino al elevar a la cabeza misma (la comprensión)
El nivel superior a la cabeza es la fe (emuná), que “es superior a la lógica y la comprensión”. Por ella también los hombres simples, los libertinos de los libertinos e ignorantes, están preparados a entregar sus vidas para santificar el Nombre de Di-s (“Kidush Hashem”). Por lo tanto es sólo natural que cuando se pone a un costado la lógica y la comprensión y se eleva uno al nivel de fe en Di-s, queda negada la posibilidad de la idolatría. Pero la novedad aquí es que la negación de la idolatría tiene lugar a través de elevar la cabeza misma.

Negación de la Idolatría
“Elevar la cabeza” es ascender a un nivel más alto en el estudio de la Torá y la lógica de la Torá. Mientras que el hombre permanezca en el nivel normal de estudio de la Torá no está dado con ello la negación absoluta de la existencia de idolatría puesto que si el hombre no hace meritorio, es incluso posible que haga uso de las propias palabras de la Torá para llegar a conclusiones totalmente opuestas a la Unidad absoluta de Di-s.
Pero cuando la persona escala a una categoría más alta en el estudio y la lógica de la Torá, logra la negación de la idolatría no sólo como consecuencia de su fe, sino también por la razón y la lógica. A eso se debe que la Parshá comienza con “cuando eleves la cabeza de los hijos de Israel” para adelantar el remedio a la enfermedad.

La fuerza de  un tribunal rabínico
Un ejemplo de la negación de la idolatría a través de un nivel más elevado en el estudio de la Torá puede verse en la diferencia entre todos los judíos y un Bet Din (tribunal rabínico): Todo judío tiene prohibido leer libros de idolatría, mientras que “el tribunal debe… conocer los sistemas del servicio (de la idolatría)”. Siendo que los jueces están en una categoría superior en el estudio de la Torá, no sólo que no deben temer al conocimiento de los tipos de idolatría, sino que poseen la fuerza y capacidad de anularlos y erradicarlos del mundo.
Sea la Voluntad Divina elevar de inmediato literalmente “la cabeza de los hijos de Israel”, enaltecerla y traerla a nuestra Sagrada Tierra, en la verdadera y completa redención a manos del Mashiaj Tzidkeinu.

(Sefer HaSijot 5751 tomo 1, pag. 363)

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