Ki Tavó – “Un judío es igual que las primicias”

El precepto de Bikurim, las primicias, expresa la gratitud del judío por las bondades que le confirió el Altísimo…

Expresiones de reconocimiento por el bien recibido, encontramos también en otros aspectos de la vida guiada por la Torá y sus preceptos. Comenzando por el recitado de Modé Aní- “agradezco yo”- al levantarnos de dormir a la mañana, siguiendo por el Birkat Hamazón, la bendición de gracias después de las comidas, y similares. Más aún, también entre los gentiles están quienes bendicen a Di-s por la comida.
Sin embargo, en el precepto de las Primicias encontramos una novedad especial: en este precepto el judío expresa su gratitud también con un acto concreto. Además de verbalizar con su boca palabras de agradecimiento y alabanzas, debe tomar con sus manos “de lo primero de todo fruto de la tierra”, traerlo al Templo Sagrado, el Beit HaMikdash, y depositarlo “frente a Hashem, tu Di-s”. A través de esto se hace palpable la toma de conciencia de que todo su ser está bajo la égida de Hashem- en el pensamiento, la palabra y la acción.

EL VERDADERO LUGAR
El precepto de las Primicias simboliza el vínculo entre el judío y el Altísimo. También el pueblo judío es llamado “Primicias”, como está escrito en los Profetas: “cual una primicia de la higuera desde su principio He observado a vuestros padres”. Tal cual las Primicias son los primeros frutos de la tierra, así también el pueblo judío es lo primero de toda la creación, como está dicho: “el Pensamiento (Divino) en Israel precedió a todas las cosas”. Tal como las Primicias deben ser traídas a Jerusalem, así también el verdadero lugar de un judío se encuentra “frente a Hashem, tu Di-s”- en el Beit HaMikdash, el Sagrado Templo.
Todo judío debe estar ligado y unido al Altísimo, en todos los aspectos de su vida y en todo su ser. Debe estar siempre frente a Di-s.

TODOS LOS ASPECTOS DE LA VIDA
Esta idea debe llenar toda la vida del judío. Debe sentir que es una especie de “primicia” no sólo en el momento que se dedica al estudio de la Torá y al cumplimiento de los preceptos, sino también cuando está inmerso de la vida cotidiana- el trabajo, la alimentación y similares. Puesto que siendo también estos, parte de su ser como “Bicurim”, Primicias.
E incluso cuando se tratara de tan sólo un pensamiento, una palabra o una acción, cuando razona a conciencia en que también éstos son parte de las Primicias traídas al Beit HaMikdash, con toda seguridad se preocupará y esforzará para que todo, incluso lo más insignificante, sea llevado a cabo con total atención y cuidado, para estar acorde a la santidad de las Primicias.

¡¿HASTA CUÁNDO?!
Es verdad que el precepto de Bikurim podrá ser cumplido en forma completa recién cuando tenga lugar la verdadera y completa redención a manos del Mashíaj, cuando se construya el Tercer Templo de Jerusalem. De todos modos, siendo que de acuerdo a todas las señales nos encontramos muy cercanos a la llegada del Mashíaj, es menester reforzar ya al máximo la aplicación del sentido conceptual del precepto de las Primicias en la dimensión espiritual de la persona.
Más aún, si tomamos en cuenta que en este precepto se le da al judío la oportunidad de “declararás con vigor y dirás frente a Hashem tu Di-s”, debemos entonces hacer uso de esto para expresar el clamor de ¡¿Hasta cuándo?!, ¡Queremos que llegue la redención concretamente! Y sin lugar a dudas escuchará el Altísimo la súplica de sus “primicias”- el pueblo judío- y nos hará acreedores realmente de inmediato de la posibilidad de cumplir el precepto de Bicurim en su sentido literal, con la verdadera y completa redención.

Sefer Hasijot 5751, Tomo 2, Pág 810

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