Bereshit-”Saldar la deuda”

El acto de la creación tuvo lugar a través de los dichos del Altísimo, y hubo Diez Dichos de este tipo.


Con diez dichos fue creado el mundo (Avot Cáp 4, Mishná 1)

La Parshá Bereshit relata sobre la creación del mundo. El acto de la creación tuvo lugar a través de los dichos del Altísimo, y hubo Diez Dichos de este tipo. La Mishná pregunta sobre ello: ¿Cuál fue la necesidad de Diez Dichos y por qué no alcanzó con Un Dicho? Al respecto responde: “sólo que para castigar a los malvados que echan a perder el mundo que fue creado con Diez Dichos y para dar una buena recompensa a los justos que hacen existir al mundo que fue creado con Diez Dichos”.
Esta respuesta genera asombro. ¿Acaso Di-s no es el bien absoluto?, Y siendo así, ¡¿cómo es posible que la creación del mundo con diez dichos tenía como objetivo “castigar a los malvados”?!. ¡Y más incomprensible aun es el hecho que la Mishná antepone este objetivo al de “para dar una buena recompensa a los justos”!

LAS DIEZ FUERZAS
El tema se comprenderá por medio de profundizar en el significado de “Un Dicho” y “Diez Dichos”. El número diez representa la manera de como Di-s eligió crear al mundo. Esto se deriva de las DIEZ SEFIROT (atributos Divinos) que constituyen diez manifestaciones Divinas a través de las cuales el Altísimo maneja al mundo.
Sobre ello pregunta la Mishná: “¿acaso no podía ser creado con un dicho?”. Si Hashem mismo no está limitado por limitación alguna, y por Su parte no existe imposición alguna para que la creación del mundo y su manejo se lleven a cabo específicamente a través de diez manifestaciones, ¡era posible que todo venga directamente de Él mismo, con un solo dicho!

NATURAL Y SOBRENATURAL
La respuesta a ello es que efectivamente hay aquí dos etapas. Por un lado, es el Deseo Divino que el mundo se maneje de manera ordenada y estructurada a través de las Diez Sefirot, lo que se expresa en nuestro mundo en las leyes naturales y en el orden natural del mundo. Pero conjuntamente con esto, está siempre la posibilidad de elevarse por encima de las reglas de la naturaleza y la creación, y llegar al “Un Dicho” que está por encima de las limitaciones del orden de los diez dichos.
Una de las expresiones de esto está en la diferencia entre justos y retornantes (tzadikim y baalei teshuvá). Los justos representan el orden natural del mundo y el camino recto en el cual debe conducirse la persona en consonancia con la Voluntad de Hashem. En contraposición con ello, los retornantes representan la posibilidad que Hashem brinda al hombre de elevarse por encima de los órdenes normales y alcanzar el nivel de teshuvá- retorno a Di-s, que enmienda todas las transgresiones ejecutadas.

LA VIRTUD DE LA TESHUVÁ
Este es el significado interior de la respuesta de la Mishná: el Altísimo creó al mundo con Diez Dichos para dar la posibilidad de “castigar a los malvados”. El término utilizado por la Mishná es “Lehipará”, que deviene del sentido de pagar una deuda. Es decir, el objetivo radica en causarles pagar su deuda. Quienes transgredieron los órdenes naturales de la creación y echaron a perder el mundo que fue creado por los diez dichos, pueden saldar su deuda cuando se elevan y alcanzan el nivel de “un dicho” a través de la teshuvá, el arrepentimiento.
Es por ello que la Mishná antepone los malvados a los justos, puesto que los malvados, cuando se arrepienten con Teshuvá llegan a un nivel más elevado que los justos, al punto que en el lugar donde están los retornantes, los justos completos no tienen posibilidad de pararse. Los retornantes se elevan por encima del orden del mundo y de los diez dichos, y llevan a que ‘incluso los pecados premeditados se transforman en méritos’!
(Likutei Sijot Tomo 30, pág. 1)

NOTAS: 1. Avot Cáp. 5 2.Maamarei Admur HaZaken 3.Rambam Hiljot Teshuvá Cáp 6, Halajá…

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