Behar-”El judío cree en Di-s y siembra”

El año sabático estaba destinado a afianzar en el corazón del judío la fe en el Creador del mundo…

“Y descansará la tierra en Shabat para el Altísimo” (Vaikrá 25,12)
En nuestra Parshá la Torá enumera las leyes del año sabático de shmitá. Se explica en los libros sagrados que el año sabático estaba destinado a afianzar en el corazón del judío la fe en el Creador del mundo. Mientras que durante los seis días de labor agrícola su pan era el producto de su trabajo y esfuerzo, en el año sabático, cuando cesaba totalmente la actividad del campo su confianza y seguridad estaba puesta exclusivamente en el Altísimo.
De esta manera, el año sabático enseña al hombre que es Hashem Quien alimenta y sostiene al mundo entero, y por ende cuando el hombre regresa al trabajo en el campo durante los seis años de labor agrícola estaba entusiasmado e imbuido de la conciencia que su sostén económico proviene de Di-s (y no, Di-s libre, de “mi fuerza y el poderío de mis manos”)

No es algo natural
El Talmud (Shabat 31,a) dice que el judío se caracteriza porque “cree en Quien da vida al mundo y siembra”, es decir, cuando siembra el campo, no ve en ello nada más que un acto natural, además actúa en base a las leyes de la naturaleza, sino que siembra tan solo porque cree en Di-s en Él esta puesta su esperanza que le enviará su sostén a través de sembrar la tierra.
En esta fe en Di-s, hay dos niveles en lo que respecta al asignado a los medios naturales a través de los cuales se recibe el flujo Divino de bendición:

Niveles de fe en Di-s
Una posibilidad es que el hombre se apoya en Hashem que continuará manejando a la naturaleza. Sabe que es el Altísimo el Creador y es Él Quien fijó las leyes de la naturaleza, en un sistema en el cual “la siembra y la cosecha… no cesarán”(Bereshit 8,22). Por ello, cree que Di-s proseguirá manejando la naturaleza en esta manera, y por ende la siembra será exitosa.
Es verdad que le asigna importancia a las leyes naturales y las toma en cuenta, pero posee la convicción de fe que la importancia que tiene la naturaleza y sus reglas se debe tan solo a que Di-s fijó este sistema.
Otra posibilidad es que la persona no se apoya en absoluto en las leyes naturales y no les asigna valor alguno, puesto que siente que Di-s crea al mundo en su totalidad cada instante desde la nada absoluta, y por ende, todo absolutamente todo, incluso los fenómenos naturales y sistemáticos son realizados por Él.
Sin embargo – siembra, porque Di-s encomendó sembrar y trabajar la tierra. Por ello tiene la confianza y seguridad de que por esta vía Di-s le enviará Su bendición. Este es el nivel de fe que esta por encima de la razón lógica.

Sin instrumentos naturales
Superior a ello es la fe del año sabático.
Durante los seis años de labor agrícola, incluso estando en el segundo y más elevado nivel de fe en Di-s, siendo que hay aquí una acción natural al sembrar, puede ello opacar la fe de que la bendición viene exclusivamente de Di-s. Es verdad que en su parte interior el hombre tiene puesta su fe solo en Di-s y no le adjudica a la vía natural importancia alguna, pero a ojos vista el pan es el producto del trabajo de la tierra.
Solo en el séptimo año, cuando se cesa totalmente la actividad agrícola y se lo dedica al estudio de la Torá sin preocupaciones externas – ahí queda claro, a los ojos de todos, la poderosa fe en Di-s, una fe absolutamente pura, que trasciende todas las reglas de la razón lógica humana.
Este es el nivel de fe requerido de todo judío, y éste llegará a su nivel más perfecto en “el día que es totalmente Shabat”- cuando sea la verdadera y completa redención del Mashíaj.

(Likutei Sijot, tomo 32, Pág. 159)

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