A unir, y no a desconectar

En el concepto esencial del día de Iom Kipur encontramos dos aspectos contrapuestos, que a simple vista no encaja el uno con el otro…

En el concepto esencial del día de Iom Kipur encontramos dos aspectos contrapuestos, que a simple vista no encaja el uno con el otro. Por un lado es llamado y definido como Iom Hakadosh, el “Día Sagrado”1 , “uno en el año”. En la Torá es llamado “Shabat Shabatón”, lo que significa que es un día de Shabat comparado al resto de los Shabat, es decir, el día más sagrado del año, incluyendo las festividades y los demás Shabat.
También en lo que respecta a la labor espiritual del judío, el día de Iom Kipur representa la cumbre de la elevación espiritual. En este día se despierta en cada judío la esencia de su alma, y “es el tiempo de Teshuvá, retorno a Di-s, para todos”. Todos rezan con fervor y unción, con todas las fuerzas del alma. Iom Kipur constituye la cima de la elevación espiritual y la santidad.

DOS EXTREMOS
Por el otro lado, Iom Kipur pone el acento en temas terrenales. Ante todo el ayuno. La ley Judía marca que si el esfuerzo en la plegaria puede llegar a afectar la posibilidad de ayunar, la obligación de ayunar desplaza a la plegaria.
Esto requiere aclaración ¿Cómo es posible que una conducta práctica como abstenerse de comer o beber haga dejar de lado, si fuera necesario, la elevación espiritual de una plegaria fervorosa?
Algo similar ocurre cuando finalizó el sagrado día. Cuando el judío ya alcanzó la cima de la elevación espiritual y de la santidad, se le indica que debe “Hacer una gran comida”, y una voz anuncia “ve y come con alegría” ¿Cómo se condice este rápido regreso a la vida terrenal con la extraordinaria elevación espiritual de Iom Kipur?

SANTIDAD EN EL SENO DE LA VIDA
En todo esto se refleja el verdadero sentido de la santidad del Judío. Verdadera santidad no implica desconectarse del mundo material y de la vida terrenal. Santificarse y convertirse en un hombre santo significa conducirse en la vida cotidiana de acuerdo a la Torá y los sagrados preceptos del Altísimo, e introducir la santidad Divina a la vida práctica.
Cuando el judío se conduce de acuerdo a la Torá y sus preceptos, santifica y eleva a todos los elementos materiales con los que entra en contacto.
Santifica a su cuerpo material e incluso a las necesidades físicas más básicas, como comer y beber, y por intermedio de las mismas se santifican y elevan los demás componentes de la existencia, que abastecen las necesidades del judío que sirve a Di-s.

SANTIDAD TODO EL AÑO
En el día de Iom Kipur encuentra expresión la necesidad de unir la existencia terrenal con la Santidad Divina. Ante todo por medio del ayuno, siendo que comer y beber son una necesidad vital de cada criatura, y por medio del no comer ni beber, fortalecemos el espíritu por encima de la materia y al alma por sobre el cuerpo, dándole así la oportunidad a la materia para que pueda ser elevada y se fusione con el espíritu.
Por ello, luego de concluido Iom Kipur, se nos exige de inmediato hacer descender la santidad del día al seno de la vida terrenal, para qué durante todo el año entrante podamos elevar la materia al espíritu, como dice el refrán del Alter Rebe7: El Altísimo brinda a los judíos materia, y ellos hacen de la materia – espíritu.
(Likutei Sijot Tomo 29, Pág. 521)

Aún no hay comentarios

¡Sea usted el primero!

Complete el formulario siguiente para comentar.

Deje un comentario