Costumbres y razones de la boda jasídica

Presentamos una compilación resumida de las diferentes partes, elementos y significados que componen una Jupá…

Antes de la Jupá se leerán y firmarán los Tnaim, Acta de Compromiso.
La madre del novio y la madre de la novia, romperán un plato para recordar que las mayores alegrías nunca son plenas mientras el Beit Hamikdash continúa en ruinas.
Además, si Di-s libre, si del Cielo, se hubiese decretado que algo se rompa, que sea ese plato y no el destino de la pareja.

Hasta tres generaciones de ancestros asisten a todas las bodas judías. Por ello, a modo de invitación a las almas de los Tzadikim, nuestros ancestros Kedoshim y Rebes, el Jatán recitará el Maamar “Lejá Dodí”, pues, como dicen nuestros Sabios, “quien repite algo en nombre de quien lo dijo, debe ver como si el autorestá de pie frente a él”.

Al son de la melodía “De las Cuatro Stanzas”, compuesta por Rabí Shneur Zalman de Liadí, el Alter Rebe, y reservada para momentos muy especiales, el Jatán será acompañado hacia la Kalá para cubrir su rostro con el velo.
El novio debe ver a la novia antes de casarse. Recordando que Labán engañó a Yaacov Avinu entregando a Leá en lugar de a Rajel, verifica que va a desposar a quien desea. Asimismo, la novia emula a Rivká, quien se cubrió con el velo cuando estuvo cerca de Itzjak por primera vez.

Los padres bendicen a la novia tal como Hashem bendijo a Adam y a Javá luego de crearlos y antes de que se uniesen en matrimonio.
En este intenso momento la Presencia Divina se revela en el rostro de la novia bajo el velo, y ella dirige sus pensamientos a D-s. El velo simboliza los ideales judíos de modestia y recato que irradia la novia, pilar de su hogar a su futura familia.

El Jatán lleva puesto el Kitl para que en su nueva vida las vestimentas de su alma estén siempre blancas. En este momento tiene presente lo efímero de la vida y regresa a Hashem con Teshuvá. En este día le son perdonados todos sus pecados. Y tal como el Cohen Gadol, cuando ingresaba en Iom Kipur al Kodesh HaKodashim, cambiaba sus ropas por prendas blancas, el novio antes de unirse a su prometida, lleva una prenda de ese color, Además, no lleva ningún nudo en sus zapatos o ropa, simbolizando que no perdura lazo alguno con el pasado sino solo aquel que unirá a la joven pareja de ahora en más.

Los padrinos llevan velas recordando la entrega de la Torá cuando Hashem encendió con fuego el Har Sinai que, colocado sobre Am Israel, hizo de Jupá. Además, la suma y unión de los órganos masculinos (248) y femeninos (252) totaliza 500, el valor de la palabra ner (vela) dos veces. La palabra ner también tiene el mismo valor numérico que Prú urbú, la bendición de Hashem a los seres para su matrimonio.
Asimismo, representan las almas de los parientes fallecidos que asisten para unirse a la pareja en este momento.

La Jupá se erige bajo cielo abierto como buen augurio para que la simiente de la pareja sea tan numerosa como las estrellas, la bendición que dio Hashem a Abraham Avinu. Representa la carpa de Abraham, siempre abierta a los huéspedes con amor y calidez. Además, simboliza el ruego de los novios de estar permanentemente bajo la protección de Hashem.

La novia, junto a los padrinos, dará siete vueltas alrededor del novio como augurio de una buena vida en común. El novio, se compara a un rey y está rodeado, al igual que éste, de un séquito y escolta de honor.
Gracias a su matrimonio, el novio recibe este día fuerzas espirituales de niveles superiores a aquellos que pueden internalizarse con los sentidos, y por lo tanto, se describen como que “lo rodean”. El versículo declara que “la mujer virtuosa es corona de su marido”, y si bien la corona es un elemento que expresa el rango de realeza de su portador, no obstante, se ubica por encima de su cabeza, donde residen sus más excelsas cualidades. Dado que gracias a la novia el novio recibe esta “luz envolvente”, ella lo simboliza con las vueltas que da alrededor de él.

Cabalísticamente, las emociones, y esta es una entrega de emociones. El novio pondrá el anillo en el séptimo dedo, el índice de la mano derecha. Las vueltas simbolizan unión, al igual que los Tefilín con los que se da siete vueltas alrededor del brazo.
Con estas vueltas, la novia erige un muro de protección espiritual alrededor del novio y además, representan los Siete Portales Celestiales de la Misericordia que se abren en este instante para los novios, y la plenitud de la creación durante siete días, cuando la tierra giró sobre su eje siete veces. Así este matrimonio será un nuevo proceso de creación.

Luego la Kalá se ubicará a la derecha del Jatán, como dice el versículo (Salmos): “Hijas de reyes te visitan, erecta está la reina a tu derecha”, en el que las letras hebreas finales de las últimas palabras forman la palabra Kalá, “novia”.

El Jazán entonará una frase de bienvenida. Luego se leerá la carta de saludo y bendición del Rebe a los novios. “Divrei Tzadikim kaiamím laád…”- las palabras de los justos son eternas.

El Kohen recitará la Bendición Sacerdotal y bendecirá a los novios.
Se llena una copa de vino, y así como se proclama la santidad del Shabat con el Kidush, del mismo modo se proclama la santidad con que el Jatán y la Kalá consagran sus vidas uno al otro.

Se recitan siete bendiciones que evocan las siete “voces” que figuran en el relato de Matan Torá. Y en el Salmo 29, el séptimo que se recita en Kabalat Shabat y que corresponde al séptimo día, Shabat, llamado “reina” y “novia”, las palabras “la voz de D-s” se repiten siete veces.

El Jatán tomará el anillo con la mano derecha, lo mostrará a los testigos y comenzará a colocarlo en el dedo índice de la mano derecha de la Kalá al tiempo que dice “Haré at mekudeshet li…”.
En el Salmo 19, donde está escrito: “El, cual novio que sale de su palio nupcial, fijó en ellos un pabellón para el sol”, si contamos las palabras de los versículos 8 a 11 con los dedos de la mano derecha, a partir del dedo pulgar, veremos que seis veces cae sobre el índice la palabra “Di-s”, y la séptima vez lo hace la palabra “oro”. La Torá fue el anillo con que Hashem desposó a Am Israelen Matán Torá, por eso el novio inicia su frase con la letra Héi, cuyo valor numérico es 5, por los Cinco Libros de la Torá (Pentateuco).
Se lee la Ketubá, que comienza con la letra Bet tal como lo hace la Torá, el contrato matrimonial entre D-s e Israel, que comienza con Bereshit. Esta es entregada al novio, quien a su vez se la entrega a la novia, tal como Hashem entregó las Tablas de la Ley a Moshé en la mano.

Se continúa con las bendiciones en las que el Nombre Divino se menciona 14 veces, tal como el Santo Nombre e menciona en los Aseret Hadibrot- Diez Mandamientos.

Se rompe la copa, recordando que nuestra alegría no es completa en tanto Ierushalaim y el Bet Hamikdash están en ruinas.

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