Bendición mortal

Un Rebe muy inteligente recorría los pequeños pueblitos de Polonia y Hungría, asistiendo con consejos y bendiciones a los judíos que allí vivían…


Un Rebe muy inteligente dedicaba parte del año a recorrer los pequeños pueblitos de Polonia y Hungría, asistiendo con consejos y bendiciones a los judíos que allí vivían. En cierto pueblo, los directivos de la comunidad se presentaron angustiados ante el Rebe. La Mikve local estaba a punto de derrumbarse y no contaban con los fondos para su arreglo. El Rebe les prometió que el Shabat dirigiría la palabra a la Kehilá, insistiendo en la importancia de colaborar con esta trascendente mitzvá. Y ellos luego expondrían las necesidades y la suma requerida. A continuación entró un judío para pedir una bendición: “Rebe, mi mujer es malísima, no soporto más vivir con ella. ¡Quiero una bendición para que ella se muera!” El Rebe no se sorprendió. Le explicó que en el Midrash está traído que si un hombre promete una suma de dinero para caridad y no cumple con el pago, al término de un año su mujer muere. Pero le advirtió que además debía hacer méritos para lograr el resultado. “¿Qué significa eso Rebe?” preguntó el judío. “¿Cuánto hace que no le compras algún obsequio?” El hombre admitió no recordar cuándo había sido la última vez que le había traído un regalo. “Debes traerle flores. Otro día invitarla a pasear. Halagarla incluso en público, para que nadie sospeche que prometes el dinero para no pagarlo después y lograr tu objetivo…”

El hombre salió feliz al saber que finalmente se libraría de esa horrible mujer. Ese Shabat, luego que el Rebe habló de la importancia de arreglar la Mikve del pueblo, el esposo se paró y ofreció cubrir todos los gastos. Todos estaban felices y sorprendidos. Este sujeto era conocido como un avaro, pero evidentemente había cambiado. Simultáneamente comenzó a tratar mejor a su esposa, y como había acordado, le trajo delicados obsequios. Luego de unas semanas, cuando los arreglos de la Mikve estaban en plena ejecución, hizo saber a los dirigentes comunitarios que no pensaba pagar su deuda.

Por otro lado, su esposa- al notar el fuerte cambio en la actitud de su esposo- también empezó a tratarlo mejor. Ya no le respondía con rudeza, le preparaba sus platos preferidos. Se arreglaba para él y compartían momentos hermosos. Así pasaron meses de felicidad, hasta que al acercarse el fin del año, la mujer enfermó gravemente. El hombre estaba desesperado. Visitaron médicos y profesores, pero sin resultado. Quedaba sólo una salida. El judío buscó al Rebe, y al entrar en su despacho gritó: “¡Rebe, mi esposa se muere!”. El Rebe le contestó: “¡Mazal Tov! ¿Era lo que querías, verdad?” “¡No Rebe, la amo!. Es la mejor mujer del mundo. ¡Ayúdeme a salvarla!” El Rebe sonrió y dijo: “Hay un solo camino para ello. Debes pagar la deuda contraída”. El hombre se comprometió a un plan de pago y paulatinamente su mujer mejoró notoriamente. No hace falta decir, que vivieron felices por siempre…

Moraleja:
El 15 de Menajem Av es un día propicio para la pareja judía. De ayudar a los demás a encontrar su “media naranja” y de pensar en cómo mejorar nuestra relación conyugal cada vez más. No dejemos pasar el momento. ¿Ya compró su regalito? (N de R)

Aún no hay comentarios

¡Sea usted el primero!

Complete el formulario siguiente para comentar.

Deje un comentario