Bashert

En yidish significa “destino”…

Los solteros judíos se preguntan dónde encontrarán su bashert, o sea, la persona que los complementará perfectamente.

*CASO I: Durante un Kabalat Shabat en la sinagoga, conocí a una joven. En el instante, me pareció que sería ideal presentarle a un muchacho conocido. Después de un tiempo y muchos arreglos (él era amigo de unos amigos que iban a presentarlos) logramos que se vieran. El día del encuentro sucedieron varios imprevistos que hicieron que la cita fuera un fracaso. ¡¡¡Pero no podía ser!!! Los veía el uno para el otro… Pasaron 2 años. Cada uno de ellos estuvo de novio, pero esas relaciones no prosperaron. No me di por vencida. Le hablé a una amiga para que los reuniera. Así fue y sucedió el milagro: Se gustaron, se enamoraron y por supuesto, se casaron. Un dato interesante: el día de la 2da oportunidad era el mismo que el de la primera… sólo que con 24 meses de diferencia.

*CASO II: Una señora de Miami que nos visitó un Shabat nos relató: Su hija vivía en Manhattan. Una joven judía, muy comprometida con las tradiciones (kasher, Shabat, Festividades), profesional. Parecía no encontrar a la persona ideal para casarse. Un día su tía le avisó que un muchacho amigo de la familia estaba interesado en conocerla. La invitaría un domingo a desayunar. Aceptó después de oír todas las buenas referencias. El día señalado, su tía la llamó temprano y le dijo: “¡Hoy conocerás a tu futuro esposo!”. La chica se arregló y salió a su encuentro. Al regresar llamó a su madre y le dijo: “Excelente muchacho, pero no es para mí”. Después agregó: “Sucedió algo extraño. El portero me entregó una nota que dice: “ Te vi en el ascensor. Me encantaría conocerte. Este es mi número de celular”. El firmante parecía ser un joven iehudí. La muchacha no pensaba llamarlo, aunque su compañera de apartamento insistió en que conocía al vecino y era un excelente chico, judío y muy apuesto. El portero del edificio- un hombre de color que creía que ambos formarían una hermosa pareja judía- le pasó el teléfono de la chica al joven. No hace falta decir que se conocieron, se gustaron y hoy están casados y tienen 2 hermosas niñas. La tía después comentaba: “Soy una pésima ‘shadjanit’ (casamentera), pero una gran profetiza”.

*CASO III: Una chica que conozco desde muy pequeña, me contó su propia historia de cómo conoció a su príncipe azul. Ella estudiaba en otra ciudad, lejos de su casa. Vivía en un departamento con su hermano mayor. Éste, preocupado, le insistía que asistiera a las reuniones de jóvenes judíos en los grupos de la ciudad. Un sábado de noche, después de una acalorada discusión al respecto, el hermano le advirtió antes de salir del departamento: “¡Si querés casarte, tenés que salir! Nadie va a venir a tocarte el timbre…” Y se fue, seguramente algo disgustado. A los 15 minutos, tocaron el timbre. Era un amigo del hermano. La chica lo atendió. Claro, adivinaron, ahora están de novios.
Llega el 15 de Menajem Av y nos ponemos a pensar en la pareja judía. Es como si fuera el día del amor judío. Dicen nuestros Sabios que: “No hubo festividades en Israel como el 15 de Av y Iom Kipur” Ambos días estaban imbuidos de santidad.. El Rebe de Lubavitch dice: “ el matrimonio es el evento más importante en la vida de un hombre o una mujer… trasciende las fronteras de la naturaleza” (Igrot Kodesh). Tratándose de una Mitzvá tan importante, es obligación de padres, familiares y amigos de ayudar a constituir una nueva pareja judía. Sabiendo que no se trata de una alegría particular para un par de familias, sino que es la alegría de todo el pueblo de Israel. Así que piense: ¿tiene alguien para presentar?

Miriam Kapeluschnik

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