Rabanit Jaia Mushka Schneerson, breve biografía

Rebetzin Jaia (Moussia) Mushka Schneerson nació en Babinovitch cerca de la ciudad rusa de Lubavitch, en Shabat el 25 de Adar, en 1901.

SU NACIMIENTO

Ella fue la segunda de tres hijas del Sexto Lubavitcher Rebe, Rabí Iosef Itzjak Schneerson.
Cuando nació, su abuelo, el quinto Lubavitcher Rebe, Rabino Shalom DovBer que fue telegrafiado su padre en el extranjero lo siguiente,: …. Mazal Tov por el nacimiento de tu hija. . . si todavía no le han puesto nombre, ella debe llamarse Jaia Mushka (el nombre de la esposa del Tzemaj Tzedek).”
Desde su más tierna edad la Rebetzin absorbió la pureza y la santidad que la rodeaba, ambas en la casa de su abuelo y de su padre.

LOS PRIMEROS AÑOS

Durante la primera Guerra Mundial, en el otoño de 1915, ella y su familia huyeron de Lubavitch y se establecieron en Rostov. Mientras vivían en Rostov, Rabino Shalom DovBer, se enfermó y la afectuosa Jaia Mushka de diecinueve años lo cuidó, quedándose noches a su lado. Antes de su fallecimiento en 1920, Rabino Shalom Dov Ber bendijo a Jaia Mushka y le dejó varios clásicos jasídicos en su último testamento.
En sus veintes, la ofensiva comunista contra judíos se intensificó y la lucha de su heroico padre comenzó. Durante esas oscuras noches soviéticas, Rabino Iosef Itzjak tenía su hija Jaia Mushka a su lado.

Apreciando su sabiduría y fortaleza, su padre la involucró en mucho de su trabajo. Le pidieron a la joven Jaia Mushka que se encargara del transporte de comida y suministros en secreto a una Ieshivá subterránea en Rostov, sabiendo que se podía contar con ella por su justo discernimiento.

La vida en Rostov se puso altamente peligrosa para los judíos allí, y en la primavera de 1924 su familia se mudó a Leningrado donde también Jaia Mushka continuó con su tarea.
En un documento recientemente descubierto, fechado el 4 de diciembre de 1924, su padre escribió:
Por la presente autorizo a la ciudadana Jaia Mouska Yosepuvna (la hija de Iosef) Schneerson, residente en Machovaya Calle 12/22, departamento 10, a recibir dinero en mi nombre o documentos que se dirijan a mí, en todas las formas, del banco central y de sus sucursales y oficinas, y de otros bancos, gobiernos o comunas, o de otras organizaciones o particulares o por el telégrafo.
Rebetzin Jaia Mushka tenía 23 años en ese momento.
La cruel persecución era implacable, y en 1927 la policía comunista arrestó a su padre en su casa de Leningrado. Manteniendo la calma, Jaia Mushka manejó brillantemente llamar al Rebe (el que sería su marido) a la calle, y le dijo:
“¡Schneerson, los invitados han venido a visitarnos!”. Entendiendo el mensaje, el Rebe fue capaz de notificar rápidamente a otros y tomar las precauciones necesarias.
Luego de su arresto y encarcelamiento en Leningrado, su padre fue exiliado en Kostroma, y a pedido de él, Jaia Mushka lo acompañó en su viaje. El 12 de Tamuz, ella fue la portadora de las buenas noticias, cuando notificó a su familia en Leningrado que su padre había sido liberado.
En el otoño de 1927, el día después de Simjat Torá, la familia Shneersohn dejó la Unión Soviética y se mudó a Riga, Letonia.

SU CASAMIENTO

Antes de dejar Rusia, ella se comprometió con el Rebe, Rabino Menajem M. Schneerson.
Por las varias razones el casamiento se postergó hasta 1928, cuando, el 14 de Kislev, se celebró su matrimonio en Varsovia, Polonia.
El día anterior a la boda, miles de judíos se congregaron en la estación de ferrocarril en Varsovia para dar la bienvenida a su padre y su familia. Durante el día, una multitud de jasidim, de Polonia, Lituania, y Rusia, llegaron a la capital.

A las ocho de la noche, en presencia de los estudiantes de la Ieshivá Tomjei Tmimim, su padre celebró la comida del “jatán mohl”, en honor del novio. En el medio de la comida su padre dijo un maamar. Era medianoche y todavía estaban celebrando. Su padre expresó su deseo de regocijarse con los estudiantes de la Ieshivá. Ellos formaron un círculo, y en el centro él bailó un buen rato.
Al día siguiente, 14 de Kislev, a las cinco de la tarde, comenzó el “kabalat panim”. Colocaron acomodadores a la entrada de la Ieshivá, y sólo se permitió la entrada a invitados con invitación oficial. Miles de personas rodearon el edificio y definitivamente no había suficiente espacio.
A miles de kilómetros, en Rusia, Dniepropetrovsk, (Ickatrinoslav), otra boda tenía lugar. Los padres del Rebe, Rabino Levi Itzjak y Rebetzin Jana que, desgraciadamente, no pudieron estar presentes, organizaron una comida festiva y un farbrenguen en su casa, e invitaron a los judíos locales.
El 14 de Kislev -veinte cinco años más tarde- el Rebe les dijo a sus Jasidim: “Fue este día que me uní a ustedes, y ustedes a mí…”

LOS AÑOS DE LA GUERRA

Luego de su boda, la joven pareja vivió en Berlín hasta 1933. Cuando en la primavera de 1933 el régimen Nazi tomó el poder, ellos huyeron a París.
En 1939, Alemania declaró la Segunda Guerra Mundial lanzando un blitzkrig, un ataque relámpago contra Polonia. El padre de Jaia Mushka, ayudado por influyentes partidarios americanos, consiguió salir en 1940 mientras Alemania todavía oficialmente estaba en paz con los Estados Unidos. Su padre llegó milagrosamente a los Estados Unidos en el último barco que cruzó el océano Atlántico antes de que el asedio a los U-boots comenzara1. Ya en la ciudad de Nueva York, su padre dispuso todos los esfuerzos para rescatar a su familia del cataclismo inminente en Europa.
En mayo de 1940, Francia fue invadida por las fuerzas alemanas y se rindió a las cuatro semanas. Un régimen títere francés presidido por el Mariscal Philippe Petain y Pierre Laval se estableció en Vichy. El Rebe y la Rebetzin, como la mayoría de los judíos, huyeron a Niza, en el sur de Francia, eligiendo vivir bajo el gobierno de Petain en lugar de la ocupación Nazi en París y los alrededores.
En medio de su vuelo, hubo un gran bombardeo. Mientras la gente corría en todas direcciones, ella notó que un explosivo se dirigía hacia un hombre que estaba a su lado. Empujándolo rápidamente al suelo, la Rebetzin salvó la vida del hombre. Cuando contaba esta historia la Rebetzin solía decir: “Es verdad, salvé su vida, pero por empujar a un judío, uno debe hacer teshuvá”.

Estados Unidos escapa del asedio nazi

En 1941, el Rebe y la Rebetzin abordaron el Serpa Pinto y navegaron de Marsella, Francia, vía Lisboa, Portugal hacia los Estados Unidos de América.
El 28 de Sivan, arribaron sanos y salvos a las costas de América, tomando residencia en Nueva York donde su padre se había establecido en 1940.
Jaia Mushka se había escapado de las garras Nazis, pero no escaparía de la pesadilla de Europa. Su hermana más joven, Sheina, y su marido, Rabino Menajem Mendel Horenstein, estaban todavía atrapados en Polonia cuando los Estados Unidos declararon la guerra a Japón en diciembre, 1941. Todo contacto con se ellos estaba perdido. No fue sino hasta después de la guerra que supieron que los Horensteins todos habían perecidos en las cámaras de gas de Treblinka, el segundo día de Rosh Hashaná de 1942.

LA ESPOSA DE EL REBE

En 1950, luego del fallecimiento de su padre, Rabino Iosef Itzjak Schneerson, la dirección mundial del movimiento de Jabad Lubavitch pasó al marido de Jaia Mushka. Aún así, como es bien conocido, el Rebe inicialmente se negó a aceptar esa posición. Fue su esposa, la Rebetzin que, a pesar del gran sacrificio personal que esto acarrearía consigo, lo instó a que aceptara la dirección, diciendo: Es absolutamente inconcebible que los treinta años de papá de absoluto auto-sacrificio y logros deban, G-d no lo permita, terminar en nada.
Mujer sabia y erudita, Rebetzin Jaia Mushka asumió sus responsabilidades y elevada posición de la manera más humilde y modesta. Toda su vida cumplió el ideal de “Todo el honor de la hija de un rey está dentro de ella”. Cuando llamaba a la oficina del Rebe en “770,” ella simplemente se refería a sí misma como: “la Señora Schneerson de la Calle President.”
Tierna y atenta a todos, la Rebetzin asumió su rol como totalmente consagrada al trabajo de su marido. Inclusive cuando la gente venía a ella buscando consejo del Rebe, la Rebetzin transmitía sus palabras con la máxima precisión, asegurándose que se transmitió exactamente lo que el Rebe pensó.

SU VERDADERA GRANDEZA

El respeto extraordinario que el Rebe otorgó a la Rebetzin nos da un vislumbre de su verdadera grandeza. Aunque la Rebetzin rechazaba todo reconocimiento público, el Rebe frecuentemente se refería a ella con reverencia.
Cierta vez, la Organización de Mujeres de Lubavitch le envió un ramo de flores, junto con una lista de individuos que pedían bendiciones. Poniendo las flores al lado para el Rebetzin, la secretaria le pasó la carta al Rebe que, observando que se dirigía a su esposa, le pidió a su secretaria que se la diera a ella, diciendo: “Ella también, es capaz de dar bendiciones.”
El Rebe comentó cierta vez a un amigo de la Rebetzin, “Usted tiene un buen abogado a su lado”. Esto era evidente durante un tiempo crucial en la reciente historia de Lubavitch, durante los procedimientos legales para establecer la propiedad de los libros en la biblioteca de Lubavitch. Cuando el abogado del demandado le preguntó: “¿A quién pertenecen los libros?”. La Rebetzin contestó:
Mi padre y todo lo que él tenía, incluído los libros, pertenecen a los jasidim.
Sus palabras, dichas con tal sinceridad dejaron una profunda impresión en el juez y ayudaron a inclinar el juicio a favor de Agudas Jasidei Jabad.

SU FALLECIMIENTO

La Rebetzin falleció el 22 de Shvat de 1988, luego de una breve enfermedad. Su entierro tuvo lugar unas horas después en el cementerio de Jabad en Queens, Nueva York.
En un adiós a una verdadera reina, la procesión fúnebre fue de quince mil personas, encabezado oficialmente por autos de la policía.
Fue enterrada al lado de su abuela, la Rebetzin Shterna Sara, y cerca de su padre, Rabino Iosef Itzjak.
El Rebe señaló que Rabino Iosef Itzjak falleció en Shvat, como su abuela, Rebetzin Rivka, su madre, Rebetzin Shterna Sara, y su hija, Rebetzin Jaia Mushka.
Algo más une a las tres Rebetzins. Poco antes de que falleciera la Rebetzin Rivka pidió un vaso de agua y luego partió de este mundo. Así fue también con Rebetzin Shterna Sara. Ella también, antes de morir, pidió un vidrio de agua. Rebetzin Jaia Mushka hizo la misma demanda, y luego de recitar la bendición: ” …por cuya palabra todo fue llamado a ser.

SU LEGADO

La tarde siguiente al entierro el Rebe llamó a su secretario, Rabino Iehuda Krinsky, y entre otras cosas le mandó establecer, tan rápido como sea posible, un fondo de tzedaká, a nombre de la Rebetzin, de bendita memoria.

Antes de que terminara la Shiva, se estableció el “Keren Hajomesh” (acrónimo de las iniciales del nombre Harabbonis Jaia Mushka Schneerson) en la oficina central de Jabad Lubavitch, que continuamente ayuda a una variedad de programas de ayuda relacionados con propósitos sociales y educativos de mujeres.
Durante los años siguientes, el Rebe distribuyó sumas significativas de este fondo a las instituciones de Jabad e individuos de todo el mundo.
El domingo 24 de Adar de 1988, se marcó como el día que se colocó la piedra angular para el “Campus Jomesh,” en memoria de la Rebetzin. Cerca de que terminara este importante evento, el Rebe llegó de repente.
Desde la ventana del auto el Rebe le dio 470 dólares a Rabino Avraham Shemtov (numéricamente equivalente a “Jaia Mushka”) diciendo: “Voy de camino al Ohel; y la visitaré (su tumba) también. Esta noche es su cumpleaños, y esto (la suma) es mi participación y su participación en este nuevo edificio.”
Hoy, el Campus Jomesh es la escuela de mujeres judías más grande del mundo.
En los años que siguieron a su fallecimiento, cientos de instituciones de Lubavitch alrededor del mundo se establecieron en su memoria, muchas mikves llevan su nombre y también se dedicaron numerosas publicaciones y revistas en mérito suyo.
El lunes 25 de Adar de 1988, cumpleaños de la Rebetzin, el Rebe anunció una campaña especial de cumpleaños en honor de la Rebetzin. La campaña promociona las costumbres del cumpleaños como aumentar en el estudio de Torá, la plegaria y la caridad. La campaña también animó a todos (incluso los niños) a hacer una reunión festiva junto a familiares y amigos.

EL NOMBRE JAIA MUSHKA

Jaia quiere decir vida; Mushka, una especia aromática.

Sobre la importancia de nombrar a una niña en honor a la Rebetzin, el Rebe dijo: ” …Podemos demostrar que ’sus hijos están vivos, tomando como ejemplo su conducta y emulando su espíritu, con un estilo de auto-sacrificio”.
“Esto incluso es mayor al nombrar una niña en su honor, y animarla a seguir su ejemplo. Después de todo, éste es el aspecto más básico de ’sus hijos están vivos, ella también, está viva”.

La Rebetzin tenía hijos propios, pero cuando un niño la visitaba y le preguntó dónde estaban sus hijos, ella respondía que los jasidim eran sus hijos. Hoy, cientos de niñas bebé llevan su nombre.

Su inclaudicable lucha, su sentido del humor, y su manera compasiva, considerado y sensible, hizo que todos la amaran. Ella permanece inolvidable por todos quienes la conocieron.

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