Mitzvot especiales de la mujer: Enseñanzas de los Sabios

Y Itzjak la trajo (a Rivká) a la tienda de Sará, y tomo a Rivká y ella fue su mujer. Génesis 24:67

Velas Jala y Taharat Hamishpajá

Onkelos interpreto esta frase en el sentido de que las acciones de Rivká fueron tan buenas y tan integras como las de Sará, su suegra.
Según la interpretación de Rashi, Rivká asumió las características de Sará en relación con tres mitzvot fundamentales. En primer lugar, cuando encendían la velas el viernes por la tarde en honor al Shabat, estas velas no se extinguían en el periodo normal de tiempo, sino que permanecían milagrosamente prendidas desde el viernes a la tarde hasta el viernes siguiente por la tarde. En segundo lugar, la jala que horneaba para el Shabat también se mantenía milagrosamente fresca durante toda la semana. En tercer lugar, merced a su meticulosa observancia de Taharat Hamishpajá, la divina presencia flotaba sobre su tienda en forma de una nube especial (Gur Arié)
¿Por qué presento Rashi las mitzvot en este orden: velas, jala y luego Taharat Hamishpajá?
Encender las velas las velas de Shabat es la primer mitzva femenina que se entrega a una niña. Rivká fue llevada por primera vez a la tienda de Sará y encendió allí las velas a la edad de tres años. Los eruditos de la Torá han deducido de esto que tres años es la edad desde tiempos inmemoriales en que las niñas han comenzado a encender las velas en honor al Shabat. Jalá es una referencia a la mitzvá de separar y quemar una pequeña cantidad de masa al hornear pan. Esta mitzvá también se enseña alas niñas si, y cuando, comienzan a hornear, naturalmente, algún tiempo después de cumplir los tres años de edad. Taharat Hamishpajá se menciona en tercer lugar por cuanto esta es cronológicamente la ultima de las mitzvot especialmente encomendadas a la mujer. Esta mitzvá comienza a observarse justo antes del matrimonio. La noche anterior a la boda la mujer judía tiene la mitzvá de sumergirse en la Mikva . De este modo, santifica su matrimonio desde el principio, tal como lo aprendemos de los ejemplos de Sará y Rivká, cada una de estas mitzvot trae grandes bendiciones al hogar judío.
Cuando una mujer no esta presente o no esta en condiciones de encender las velas, el hombre debe hacerle. Por consiguiente, debemos suponer que Abraham que observaba la Torta en todos sus detalles, encendió las velas durante los tres años posteriores al fallecimiento de Sará, hasta que Rivká fue llevada a la tienda. Sin embargo el texto menciona únicamente que la bendición retorno solo cuando Rivká encendió las velas, aunque esta tenia tan solo tres años de edad.
Esto nos enseña que la mujeres y las niñas tienen el poder inherente de hacer que la luz y la paz espirituales se manifieste en el mundo físico.

El matrimonio y los diez mandamientos

De la entrega de los diez mandamientos aprendemos importantes vinculaciones entre la Torá, la mujer judía y el matrimonio en general. Di-s entrego las tablas a Moshé “cuando hubo terminado de hablar con este” (éxodo 31:18). La palabra hebrea kejalotó )cuando él termina) se relaciona etimológicamente con la palabra kala (novia). Nuestros Sabios amplían y desarrollan este pensamiento de forma muy hermosa:
Las tablas fueron escritas por el dedo de Di-s. Del mismo modo se decreta en el cielo que tal pareja en particular se una en matrimonio.
Había dos tablas separadas, mas estas estaban unidas por un inseparable vinculo de piedra. También eran idénticas en tamaño y forma. En el matrimonio dos personas separadas se unen como iguales. Fusionan el afecto que sienten la una por la otra y se unen.
Las tablas estaban hechas de una sustancia material -piedra- pero el grabado era divino, una escritura celestial (grabada en la piedra). El matrimonio significa unión física pero esta unión debe contener también los elementos espirituales del respeto, afecto, lealtad y devoción. Estos son atributos que alivian las responsabilidades contraídas por el matrimonio, tal como las letras celestiales hacían que las tablas fueran lo suficientemente livianas como para que Moshé las pudiera cargar.
Según la tradición, Moshé enriqueció merced a los trozos de piedra preciosa que había astillado. Di-s ordeno que estas astillas le pertenecieran. Del mismo modo, nuestros Sabios nos enseñaron que las riquezas y el éxito material son las bendiciones directas de una buena esposa.
Así como las dos tablas de Di-s nunca se dividieron, sino que permanecieron juntas, la pareja debe resolver hacer frente al futuro junta con esperanza, coraje y la determinación de lograr el éxito.
Así como los mandamientos de Di-s llenaron las tablas, nuestra vida de familia debe abrazar el mensaje de Di-s. Marido y mujer deben dedicar su vida matrimonial a los principios de nuestra Torá y prestar atención especial a las leyes de la pureza de la familia, Taharat Hamishpajá.
Con Di-s como participe en este sagrado proyecto, todo matrimonio tiene el potencial pleno y la seguridad casi absoluta de lograr el éxito y la satisfacción completas y duraderas.

Hindy Lew

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