Las mujeres fueron primeras

“Y Moshé ascendió, y Di-s lo llamó desde la montaña diciendo: así hablarás a la casa de Iaakov (las mujeres) y (entonces, luego) así hablarás a los hijos de Israel (los hombres)”.

Fue a las mujeres a quienes se dirigió en primer lugar, para entregar la Torá.

La razón de esto era prevenir que se repitiera el trágico incidente del “pecado original” cometido por Adam y Javá, ya que en el Edén fue sólo Adam quien escuchó la orden de Di-s de no comer de Árbol de la sabiduría Javá recibió las instrucciones de “segunda mano”. Este fue el factor principal de aquel pecado, tal como el Midrash lo explica claramente. Es decir, si Javá hubiese escuchado personalmente la orden de Di-s, no hubiera pecado y hubiera fortalecido la determinación de Adam de no pecar. A pesar de la tentación del Ietzer Hará (instinto del mal), de haber oído las instrucciones en forma directa, su decisión hubiera podido prevalecer.

Es por ello que, cuando se llegó a la entrega de la Torá, Di-s se dirigió -a través de Moshé-, primero a las mujeres, quienes cumplieron esta vez con las expectativas, debido a que el estudio y cumplimiento de la Torá por el hombre tan sólo es posible, con la previa aceptación de la Torá por parte de la mujer.

Son las mujeres quienes mantienen y perpetúan el estudio de la Torá y el cumplimiento de las Mitzvot a través de su influencia sobre los niños en el seno del hogar.

Una importante lección moral emerge de todo esto: cada hogar judío debe ser un pequeño santuario donde la familia pueda encontrarse con las enseñanzas divinas, tal como Hashem declaró con respecto al santuario del desierto: …”Moraré entre ellos”.

La conducta del hogar, depende del “Pilar del Hogar” que es la mujer. Es entonces fundamental, que ella viva con calidez y entusiasmo el judaísmo. Este es el mejor “seguro” contra cualquier enfermedad espiritual.
El primer y fundamental paso para establecer un nuevo hogar judío, o asegurar la continuidad de uno ya establecido, es “hablar a la casa de Iaakov”, dedicar especial atención en cuestiones de judaísmo a nuestra mujer y nuestra familia.

¿QUÉ PASA CON LOS NIÑOS?
La importancia de la educación es altamente enfatizada en la Torá y en el Talmud, y se fue acrecentando con el correr del tiempo. Rabí Shalom Dov Ber de Lubavitch -de santa memoria- solía decir: “Así como poner Tefilín cada día es una orden de la Torá para cada judío, ya sea un gran erudito de la Torá o un hombre simple, es exactamente igual la obligación de cada judío, de sentarse y recapacitar todos los días por el lapso de media hora, respecto a la educación y crianza judía de sus hijos”. Es decir que cada padre, tiene que hacer todo lo posible -y aún más- para lograr que sus hijos sigan su forma de vida de acuerdo a las sabias enseñanzas de la Torá.

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