Altibajos de una madre judía

Querida rebetzn Feige:
En este preciso momento estoy pasando por circunstancias muy difíciles. Me siento casi como si hubiera chocado contra cierto tipo de meseta espiritual. Soy una judía observante que no se crió en un hogar religioso. Me pasé un año en Israel estudiando en un seminario, regresé y me casé. Y ahora soy la afortunada madre de dos hijos. Aunque amo a mis hijos más que cualquier otra cosa del mundo, no puedo evitar cuestionarme la nueva función que tengo en la vida.
Siento como que ya no sé ni quién soy ni qué es lo que se supone que haga.
Solía disfrutar de la plegaria: ahora lucho todas las mañanas tan solo para recitar las bendiciones matutinas. Me encuentro muy desanimada y siento como que estoy fallando como judía. Y tampoco me siento tan exitosa como madre. No entiendo cómo una madre ocupada puede aun así tener una relación íntima con Dios. Sé que la mujer tiene una función especial en el judaismo… pero en este preciso momento estoy luchando enormemente para comprenderlo. Por favor, ayúdeme.

Anónimo

Querida Anónimo:
Uno de los riesgos ocupacionales de la «experiencia del seminario» o cualquier emprendimiento extensivo e intenso de aprendizaje es que a menudo es difícil de traducir a la vida cotidiana.
La transición de las salas de estudio, del encanto de los sueños y aspiraciones, a la realidad de las tareas y responsabilidades mundanas interminables es, como tú lo describes, un despertar muy duro. Es un desafío de enormes proporciones encontrar coherencia, congruencia y cohesión entre las elevadas salas del estudio espiritual, y la pragmática y menos que inspirada existencia con la cual se encuentra luchando diariamente una joven madre.

No me es posible ofrecerte una panacea, pero sí puedo decirte que lo que te tiene que dirigir todo lo que hacemos en la vida debe responder a esta sencilla pregunta: «¿Qué es lo que quiere de mí el Todopoderoso?».

Hacer la transición hacia el rol de cuidados de esposa y madre, creando un ihogar donde la atención se centre en la prosperidad de otros, requiere de un tal cambio de paradigma: de la atención en «yo» a «ellos». Es posible que el [ajuste sea muy traumático y pudiera sentirse como que en el proceso se está perdiendo el yo y la identidad. En comparación con los productivos días previos a la [familia, nuestros días de orientación mundana pueden sentirse como un desperdicio de tiempo y, según lo informan algunas mujeres, como un ablandamiento del poder cerebral. En efecto, la pregunta legítima es: «¿Para qué nos ha preparado nuestra gloriosa educación? ¿Pañales? ¿Platos? ¿Pasar la aspiradora? ¿Quedarse sentadas en la casa mientras nuestros hombres marchan diariamente hacia sus horizontes espirituales y nos dejan atrás?».

La formación de un hogar feliz es el más duro de los trabajos. En una sociedad narcisista supone una movida contracultural. Un pensador contemporáneo lo expone así: «¿Cómo accedemos a la naturaleza de la obligación esencial en una solededad que no ve sino la libertad personal?». Centrarse en el hogar y la familia exige un cambio de paradigma de lo ideal a lo práctico, del habla a la acción. ¡ Exige la movilización de todas las fuerzas y recursos interiores disponibles para consciente y deliberadamente, con una determinación inquebrantable, hacer de cada día uno bueno. Cuando tenemos éxito (y nadie lo tiene todo el tiempo), a pesar de la resistencia tanto de los valores extraños de la cultura como de la traición de nuestro ego interior, sentiremos el regocijo y el verdadero júbilo que no procede sino de estar en el lugar indicado y hacer lo correcto.

Te sugiero, querida lectora, que consideres lo siguiente:
1)Crece donde estés plantada. Reconoce que la vida que tienes no es arbitraria, sino que está orquestada desde arriba y, por ende, es, en este momento, el contexto al que debes dirigir tus mejores esfuerzos.
2)Haz una lista de las bendiciones que hay en tu vida y fíjala donde puedas la. Te ayudará a ganar perspectiva en tus peores momentos.
3)Piensa en el ojo de tu mente cómo atenderías la función que se te ha encomendado si la amaras y trataras de comportarte de acuerdo con ello. Invoca el ; principio infalible de los sentimientos interiores son formados por la conducta exterior.
4) Únete a un grupo de estudio que esté conformado por mujeres como tú y prosigue estudiando. Te dará energía y vigor y proveerá del balance que todos ne-l cesitamos.
5) Es posible que en esta etapa de tu vida las largas sesiones de plegaria no estén dentro de lo posible, pero puedes satisfacer tus encuentros abreviados con sentimiento y concentración. Ten por seguro que muchas autoridades en Torá..l declaran que la madre de hijos pequeños cumple con su obligación formal de la plegaria con la recitación de las bendiciones matutinas.2 Mantener tu propio dial logo improvisado con el Todopoderoso a lo largo del día es un medio de conexión maravilloso. Se ha expuesto que «conóceLo en todos tus caminos»3 significa «conéctate [con Dios] en todo paso a lo largo del camino: al vestir al bebé, hornear una torta, pasar la aspiradora por la sala de estar, ir a comprar ropas, ir al mercado a comprar comida, etc.». Todo y cada uno de los momentos es una opo« tunidad para conectarse.
6) Cuida de ti físicamente. Come bien y hazte de tiempo para alguna forma de ejercicio, una caminata por la cuadra, etc. Respira aire fresco. Alinéate con el bello mundo de la naturaleza que te rodea. Es indiscutible que hay una conexión de mente, cuerpo y espíritu. Si se cuida del cuerpo y se lo mantiene sano, mejora también la función de la mente y el espíritu.
7) Date crédito por todas las victorias, grandes y pequeñas. «La tarea de construir eternidad en medio de lo efímero que fluye» es un desafío sumamente enorme. A fin de mantener nuestra perseverancia, dadas todas las tensiones que se presentan a lo largo del camino, debemos darnos crédito por las victorias cotidianas aun si parecen minúsculas a nuestro parecer. Conserva una lista de todas las oportunidades en que puedes echar un vistazo claro momentáneo a lo que importará en última instancia a pesar de todos los factores que operen a sobre-tiempo para nublarte la visión.
8) Tómalo de alguien que tiene experiencia: disfruta y saca el mayor provecho de estos años maravillosos. Pasan demasiado rápido. Antes de caer en la cuenta. no estarás volviendo a visitar este escenario, estos jóvenes años de la formación de la vida de tu familia, sino en álbumes de fotografías. Te dolerá el corazón con nostalgia por los «buenos viejos días», días en que puedes serlo todo para tus hijos, la más lista, la mejor, la más bella, etc.; tiempos en que «mi madre lo dice así» te convierte en una autoridad en todo. Como tú sabes, nunca podemos volver atrás el reloj ni el calendario. A pesar de la demandante intensidad de tu hogar actual, haz lo mejor que puedas por saborear el momento. Ten una libreta a mano bara registrar los listos y a menudo perspicaces comentarios de tus hijos. Compártelos con tu marido y deleítense juntos.
9) Te garantizo que, con la ayuda de Dios, habrá en el futuro momentos que te permitirán hacer todo lo que atender tu prioridad fundamental del presente nos permite. Cuídate de no desperdiciar el «ahora» de tu vida. Nunca puede reemplazarse.

En conclusión, me gustaría dejarte con dos reflexiones. Una autoridad notoria [Comentó que la depresión situacional es un producto de cuando «el tiempo pasa y no progresa el viaje, el alma siente la mano fría de la muerte. La depresión noves sino una experiencia menor de la muerte misma. Es por eso que es tan dolorosa». Reconocer que estás tomando las elecciones indicadas y emprendiendo el viaje apropiado es el único antídoto efectivo.
En segundo lugar, el Zohar, la clásica obra cabalística, ofrece la siguiente rebelación guía. Al hacer un comentario sobre el versículo de Bereshit «y llamó a la luz día» sugiere que todos nosotros podemos elegir transformar incluso la oscuridad en «día» por medio de la luz con que la infundamos. El desafío que tenemos todos es llevar la luz del júbilo y el afecto positivo a cualquier momento de la vida ten que nos encontremos. Tratemos lo mejor que podamos de no darle a la oscuridad ninguna reivindicación por sobre los momentos preciados de nuestra vida.

por la rebetzn Feige Twerski

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