Los judíos son de Sinaí, no de Marte ni de Venus

¿Qué nos enseña la Torá sobre las diferencias esenciales entre hombres y mujeres?

¿Qué nos enseña la Torá sobre las diferencias esenciales entre hombres y mujeres?
Una respuesta a este interrogante puede hallarse en nuestros preparativos para la festividad de Shavuot. Antes de Pesaj nos dedicamos largamente a deshacernos del más mínimo vestigio de materiales fermentados o “jametz’. Jametz simboliza las características negativas en general, y más específicamente, al defecto primordial de la personalidad, llamado arrogancia.

Paralelamente, se espera de nosotros que, durante las siete semanas que hay desde Pesaj a Shavuot, hagamos una limpieza interna de nuestros corazones y mentes. Por 49 días contamos el Omer, que son la cantidad de días que hay entre el 2do día de Pesaj (en el que se traía la ofrenda de cebada al Templo de Jerusalem y la primer cosecha de granos quedaba permitida para su uso). En cada uno de esos días, debemos refinar una particular característica de nuestra personalidad. Nuestra meta es arribar a Shavuot avanzados y aptos moralmente, estando preparados para recibir la Torá.

¿Cómo sabemos entonces, qué característica mejorar cada día? Y si el hombre y la mujer son diferentes, ¿pueden trabajar sobre la misma característica? Para contestar a esas preguntas, deberé pedirles que “soporten” los próximos párrafos en los que explicaré sintéticamente, algunos términos de la mística judía o Cabalá.
Trataremos de demostrar que se requiere de nosotros ser multifacéticos en nuestro repertorio emocional. Particularmente, la filosofía judía nos advierte de la ventaja de conducirnos de acuerdo a ambos aspectos, femenino y masculino, de nuestra alma.

La Torá nos explica la estructura de nuestra personalidad, y en realidad, del mundo entero, describiendo los 10 bloques básicos de construcción a través de los cuales Di-s crea al mundo. Estos bloques son “emanaciones” de Di-s o Sefirot. Así como un físico describe aspectos del mundo manifiesto en términos de protones y electrones, la Torá describe la estructura en términos de Sefirot. Existen siete Sefirot que son inminentemente relevantes a los rasgos de nuestra personalidad. Por ejemplo, una de las Sefirot, jesed, se caracteriza por la ternura mientras que otra, llamada guevurá, es asociada con severidad y severidad.
Cada uno de los “49 días del Omer’, refinamos el rasgo de la personalidad representado por la interrelación de dos de estas Sefirot. Como existen siete Sefirot emocionales, podemos generar 49 (7×7) pares. Por eso, en el 8vo día del Omer, refinamos la característica de nuestra personalidad representada por el par “Jesed shevigvurá”, que es “la bondad que hay en la severidad” ¿Qué representa ese par? Bueno, a veces debemos demandar algo de alguien, por ejemplo, cuando ponemos límites a nuestros hijos adolescentes, a pesar de que tenemos que relacionarnos con nuestro enojo, simultáneamente debemos estar en contacto con nuestro amor a nuestros hijos, y al mismo tiempo transmitir ese amor en nuestras palabras y tono, aunque nuestras actitudes puedan parecer severas y controladoras.

¿Por qué la Torá nos hace trabajar sobre estas características en pares? ¿No sería más eficiente hacerlo separadamente, sobre cada Sefirá aislada, en su estado puro? La Torá nos responde que cualquier característica que apare ce en su forma extrema, sin ser modificada ni mitigada por otra de las Seflrot, pertenece al “mundo del caos” y no al “mundo del orden’~ Como analogía, los elementos químicos sodio y cloro, cuando están en su estado puro, son altamente tóxicos e inestables. No obstante, cuando se combinan como cloruro de sodio, es decir, sal de mesa, se convierten en un ingrediente estable que es necesario para la supervivencia humana. En el ámbito de la personalidad, puede ser dañino cuando una persona es siempre dócil; a veces el amor requiere que confrontemos honestamente a la persona que amamos. Similarmente, es dañino si una persona es siempre crítica, bajo la apariencia de querer sacar a relucir lo mejor de los demás.

Volvamos entonces a nuestra primera pregunta: ¿Por qué la Torá nos enseña sobre la diferencia entre hombres y mujeres? La Torá declara que existen claros contrastes entre tas fuerzas masculinas y fuerzas femeninas del universo. Por ejemplo, las fuerzas femeninas tienen mayor conexión con Di-s a través de la fe que va más allá del razonamiento. Por otro lado, las fuerzas masculinas logran mayor conexión con Di-s a través de la racionalidad; la experiencia de una exultante profundización en el estudio de la Torá conduce a los hombres a la fe mística. Resistencia y holgura son características de las fuerzas femeninas, mientras que intensidad y concentración son masculinas. Mi metáfora preferida para describir la diferencia es, que la gravedad es una fuerza femenina y la iluminación es masculina. Habrán notado que en los párrafos anteriores utilicé los términos “fuerzas femeninas” y “fuerzas masculinas” en lugar de “mujeres y hombres”. Por un lado es verdad que la mayoría de las mujeres (pero no todas las mujeres) tienden a poseer más fuerzas femeninas y la mayoría de los hombres muestran más de las masculinas. Y la contribución de la mujer al mundo tiende al aspecto de las fuerzas femeninas, como la fe duradera y el simbolismo, mientras que los hombres aportan lo tendiente a intensidad y racionalidad.

De todas formas, todas estas características pueden ser halladas en ambos, hombres y mujeres. Nuestro objetivo como individuos no es “inflar” Las diferencias entre los sexos,
sino de reconocer los claros contrastes y la contribución complementaria de lo masculino y femenino, y por qué no de integrar ambos tipos de fuerzas dentro de cada uno. La Torá indica que las fuerzas femeninas y masculinas deben emparejarse, y esto se refleja en el reino físico en los Mandamientos que nos ordenan que debemos casarnos y tener hijos. Ambos Mandamientos son los primeros en aparecer en la Torá.
¿Qué significado tiene esto en la práctica? Históricamente, los hombres judíos han sido definidos como más tiernos y espirituales que el resto de la población masculina; delicadeza y espiritualidad son características más bien femeninas. Similarmente, las mujeres judías han sido descriptas como más asertivas e intelectuales que el resto de la población femenina. Autoafirmación e intelectualidad son características mayormente masculinas. La Torá le asigna a la mujer un rol de mayor liderazgo en el hogar, no remitido a lo concerniente a la decisión de una ley, sino en la tarea emocional de imprimir el tono espiritual al hogar.

La Torá nos indica que debemos trabajar integrando ambas fuerzas, masculina y femenina dentro de nosotros. Al mismo tiempo, la Torá nos dice que existen diferencias sistemáticas entre hombres y mujeres, y como consecuencia de ello, aceptar que los sexos tienen diferentes círculos en donde sus roles son iguales en importancia pero diferentes en sustancia.
A pesar de la igualdad en esta sociedad, aparece un área en donde un sexo es superior al otro. Sobre esto, el Rebe de Lubavitch ha comentado que finalmente la cualidad femenina de la fe que está por encima de lo racional debe guiar al perfil masculino de racionalidad. El Rebe cita la descripción del profeta Iermiahu de la era mesiánica, durante la cual “las fuerzas femeninas superarán a las fuerzas masculinas” (“ Unekeiva ¡so vev gaver”).
Es en esta festividad de Shavuot. que recibimos la palabra y revelación de Di-s. Durante los 49 días del Omer, nos preparamos para esa revelación refinando los rasgos de nuestra personalidad. Esos rasgos se generan al emparejar las fuerzas elementales del universo. Una de esas poderosas parejas es la fusión de las fuerzas masculinas y femeninas. Que sea la Voluntad de Di-s que logremos fundir la fuerza de la resistente y profunda fe femenina, con la energía de la inmediata e intensa sagacidad masculina, de forma que podamos experimentar una conexión personal, poderosa y emocional con Di-s, que provoca el deseo de Di-s de traer la Redención, con la llegada del Mashiaj, pronto en nuestros días, ya.

Adaptado de un artículo del Dr. Israel Susskind, para Ascent of Safed

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