Los hombres son de Marte y las mujeres de Venus

¿Son los hombres de Marte y las mujeres de Venus?. Hablando metafóricamente pudiera parecer, que provenimos de planetas diferentes, pero de acuerdo a las fuentes cabalísticas, los hombres provienen de Z”A, y las mujeres de Maljut.

Uno de los libros de mayor venta en la actualidad – un auténtico best-seller, se titula «Los hombres son de Marte, las mujeres de Venus”, escrito por John Gray, en el cual explica los diferencias entre hombres y mujeres y por lo tanto plantea la necesidad que ambos entiendan estas diferencias para poder mantener sanas relaciones. Sus consejos han influido en millones de personas que han colocado el Libro en el tope de la lista de los best seller del New York Times, por más de un año.
Es interesante observar que lo planteado por el autor es lo que se sabe desde siempre: hombres y mujeres fueron creados diferentes. Pero realmente, ¿son los hombres de Marte y las mujeres de Venus?. Hablando metafóricamente pudiera parecer, que provenimos de planetas diferentes, pero de acuerdo a las fuentes cabalísticas, los hombres provienen de Z”A, y las mujeres de Maljut. Lo que sigue es la perspectiva judía a las diferencias que existen entre hombres y mujeres.
Para entenderlas, se hace necesario recurrir a la Torá para saber cómo fueron creados los hombres y las mujeres. En el sexto día de la creación, Di-s creó a Adam, el primer hombre, a su imagen. La Torá nos enseña que Di-s no es un ente físico y por tanto cuando se refiere a «la imagen de Dios», claramente no está hablando del cuerpo físico.
Sin embargo, la comprensión de la actuación de Di-s en el mundo, nos dice algo sobre Él. Sobre la base de estas acciones, los Sabios han clasificado varias sefirot o emanaciones divinas de carácter infinito, de Di-s.
Existen siete de estas emanaciones: bondad, severidad, armonía (verdad), triunfo, gloria, fundamento y reinado. Cuando Di-s creo a Adam. le dio el mismo poder que Él tenía, creándolo así a su Imagen. En realidad, eso está insinuado en el propio nombre de Adam, cuya raíz hebrea proviene de domé que significa “similar a”. Así Adam, el hombre abajo, es similar a Di-s, el Ser Superior de arriba.
En la terminología cabalística, las primeras seis emanaciones reciben el nombre de Zeer Anpin (cara pequeña) y se le refiere con la abreviatura Z”A. Z”A está relacionado con el aspecto externo de Di-s pero es justamente el que se relaciona directamente con la creación física del mundo. La literatura cabalística se refiere a Z”A como la dimensión masculina de Di-s y a Maljut como la dimensión femenina de Di-s.
Cuando Di-s creo al hombre, creó a Adam solo; él fue la unión perfecta entre Z”A y Maljut. La Torá nos dice que luego Di-s separó al hombre en dos cuerpos físicos y formó a Java (Eva), la primera mujer. Aquí fue también donde sucedió la primera división espiritual; es aquí donde Adam mantiene la dimensión espiritual de Z”A y Java se identifica con la dimensión espiritual de Maljut. En el tercer paso Adam y Java, se unen en matrimonio, reuniéndose así Z”A con Maljut.
Una vez que Di-s creó a la mujer como una entidad separada del hombre, la parte masculina fue llamada ish (hombre) y a parte femenina ishá (mujer). En hebreo, estas dos palabras tienen dos letras iguales, la alef y la sin. Si se juntan estas dos letras, forman en hebreo la palabra esh (alef, shin) que significa fuego y simboliza rabia o conflicto. Además de estas dos letras, el nombre del hombre contiene la letra iud, mientras que el nombre de la mujer tiene la letra hey. iud y hey son las dos primeras letras del nombre trascendente de Di-s formado por cuatro letras y además por sí mismas constituyen uno de los nombres de Di-s.
Cuando el marido y la mujer viven en armonía, ellos atraen a su vida la Presencia Divina conocida con el nombre de Shejiná – la iud y la hey.
Cuando entre ellos hay peleas y conflictos (esh-fuego), la Presencia Divina no mora entre ellos y el fuego los consume.
Di-s quiso que los hombres y mujeres, dieran en el matrimonio lo que a cada uno de ellos le faltara y así viviendo la pareja en armonía se logrará la presencia de la Shejiná en sus vidas.
La Torá nos enseña que el hombre o la mujer por sí solos no pueden cumplir con la misión que les es encomendada por Di-s; pero sí lo pueden hacer como una Unidad. Son como un ente singular que ocupa dos cuerpos. Por eso no resulta extraño que el Talmud establezca que: “el hombre debe preocuparse por su mujer, más que por sí mismo,, y a la mujer valiosa es la corona de su marido” y que “un hombre no casado es solo medio hombre”.
Sin embargo estas dos mitades de un todo son de naturaleza muy diferente. En los Diez Mandamientos está escrito que se debe “honrar” al padre y a la rnadre y que se debe “temer” a la madre y al padre. Se enfatiza el padre primero cuando se trata de honor, que generalmente se relaciona con amor y se enfatiza sobre la madre cuando se trata de temor que alude a respeto. La Torá enseña que es natural amar a la madre por su naturaleza más amorosa y temer al padre por que es la figura más fuerte, de mayor autoridad. Por esa naturaleza obvia, la Torá específicamente nos instruye a amar también a nuestro padre y respetar a la madre.
Además el Talmud habla del hombre que trae a la casa el trigo y de la mujer como aquella que lo convierte en pan; aludiendo de esta manera también a su naturaleza diferente. También se refiere la misma fuente que está en la naturaleza del hombre llevar las cosas a la mujer (por ejemplo un cheque) y está en la naturaleza de la mujer tomar esta materia prima y transformarla en una realidad física (por ejemplo hacienda una casa).
Esta misma relación existe análogamente en la función biológica en la cual el hombre aporta la semilla que, a su vez, la mujer desarrolla en su vientre, creando una nueva vida.
Esta diferencia de su naturaleza también se refleja en el servicio a Di-s y el propósito ultimo por el cual fueron creados. La filosofía jasídica enseña que el propósito de Di-s en crear la vida humana en la tierra es el de hacer una morada para Di-s en el mundo físico. Esta tarea se logra a través del estudio de la Torá, el cumplimiento de Mitzvot o Preceptos y una forma de vivir inspirada en lo Divino.
Jasidut equipara el estudio de la Torá y las mitzvot con Z”A y vivir nuestra vida diaria con Maljut.
De tal modo que en nuestro servicio cotidiano a Di-s, los hombres están llamados a estudiar Torá y cumplir mitzvot -enfatizando los ámbitos espirituales – mientras que las mujeres, además de que ellas también cumplen los preceptos, esta básicamente ligada con la realización de las actividades diarias relacionadas con lo Divino, pero enfatizando los ámbitos físicos. Traer la santidad al mundo físico es el propósito último de la Creación. Jasidut enseña que la fuente de Majut, proviene de una esfera más alta que la fuente de Z”A; cosa que a nivel práctico implica que las mujeres tienen una sensibilidad espiritual más profunda, que les proporciona la habilidad de traer santidad hacia el mundo físico y mundano.
De esta manera vemos que la Torá enfatiza roles primarios y diferentes para hombres y mujeres según su naturaleza. Con Maljut, las mujeres traen santidad al mundo físico a través del servicio en el ámbito físico por medio de la concepción, crianza de los hijos, el mantenimiento de una casa kasher, del cumplimiento de las normas de Pureza Familiar; mientras que los hombres por otra parte, co mo Z”A, traen santidad al mundo en un nivel espiritual a través del estudio de la Torá y el rezo.
Las mitzvot o Preceptos encomendados a los hombres generalmente tienen su base en la sinagoga, reflejando la dimensión interior de Di-s, mientras las mitzvot de las mujeres, la tienen en el hogar reflejando el aspecto exterior de Di-s. Solo cuando hombres y mujeres, cada uno ejerzan sus respectivos roles, de acuerdo a su naturaleza individual, traerán la presencia de Di-s a este mundo y por lo tanto cumplirán el propósito por el cual fueron creados.
Mientras las mujeres están centradas primariamente en el hogar y la vida familiar, los hombres lo están en la sinagoga y la vida comunitaria. En realidad tanto hombres como mujeres son alentados en ambas formas de servicio, pero con énfasis en aquellas mitzvot que se corresponden con su verdadero naturaleza.
En su libro Gray, hace una distinción similar entre la naturaleza y los roles primarios de mujeres y hombres. El millón de lectores están de acuerdo y empiezan a reconocer la naturaleza inherentemente diferente dada por Di-s a hombres y mujeres. Están tratando de recuperar el tiempo perdido y actuar en formas que enfatizan su naturaleza diferente para realzar sus interrelaciones y sus vidas.
John Gray apunta que algunas de las diferencias entre los géneros aparecen en varias conductas, patrones de comunicación y emociones. Los ejemplos que cita como “verdades” sobre las diferencias entre hombres y mujeres están en la misma línea con las distinciones que hace la Torá. Gray generaliza diciendo que las mujeres tienden a ser mas emocionales y necesitan expresar sus sentimientos en la resolución de los problemas, mientras que los hombres tienden a retirarse y pensar silenciosamente sobre lo que les preocupa. Si se caracteriza la necesidad de hablar como dirigida hacia el exterior, expresión física y la necesidad de retirarse como dirigida hacia el interior o como una expresión espiritual, entonces vemos que en su vida diaria, hombres y mujeres tienden a gravitar según su naturaleza de Z”A o Majut.
En otro ejemplo, Gray escribe que los hombres se motivan cuando se sienten necesitados, mientras que las mujeres cuando se sienten apreciadas o valoradas. ¿No es ésta otra forma de decir que los hombres funcionan a partir de la necesidad de ser respetados, y las mujeres se movilizan por las expresiones de amor? Y eso es justamente lo que la Torá ha venido diciendo desde siempre.
Porque los hombres son de Z”A y las mujeres de Maljut, hay profundas diferencias entre ellos. Quizás sea por eso, tal como lo establece John Gray en su best seller, que hombres y mujeres tienen perspectivas de vida tan diferentes. Hoy en día, la gente se siente cómoda y acepta el hecho que hombres y mujeres tienen necesidades emocionales, patrones de conducta y modos de comunicación diferentes. Así es que la próxima vez que tenga una pelea con su cónyuge y ella diga algo que no entiende o viceversa y parezca que son de dos planetas diferentes, entonces ya sabrá que ella no es de Venus, sino de Maljut.
Puede que cuando hombres y mujeres entiendan sus diferencias y vivan en armonía según su verdadera naturaleza, se verá el advenimiento de una nueva era -la era de Mashíaj.

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