Puesta de la mesa formal

Algunos consejos y pautas para una mesa muy especial…

Comenzamos por proteger nuestra mesa con el muletón y luego colocamos el mantel, controlando muy bien que tenga igual caída en todo el perímetro. En los manteles para mesas rectangulares u ovaladas, las únicas marcas de doblez aceptadas son las que los recorren a lo largo. Si notáramos que hay otras, los repasamos con Lina plancha caliente desenchufada (el muletón evitará que se queme la mesa y facilitará el planchado). En las mesas redondas no puede haber marcas de doblado. Este es el momento ideal para colocar el centro de mesa y los candelabros; si lo hiciéramos cuando ya están colocadas las copas, corremos el riesgo de volcar y hasta de romper alguna.

Por otra parte, de las flores y hojas que componen el arreglo floral se pueden desprender partículas que ensuciarían nuestra vajilla. Una vez colocado el centro de mesa limpiamos cuidadosamente el mantel. A continuación, marcamos perfectamente los sitios colocando con toda precisión las sillas, Evitaremos así ciertos desfases muy incómodos que se producen cuando no están los sitios de las mesas y las sillas correctamente alineados. Cada comensal debe disponer por lo menos de 50 centímetros, aunque lo ideal son 70. Ya podemos colocar los distintos elementos, según el orden que voy a describir.

Plato de sitio:

Este plato, de un tamaño mayor que el de comida que apoyaremos sobre él, se coloca a dos dedos del borde de la mesa. Puede ser de plata, de metal plateado, de pesado cristal o de porcelana perteneciente al servicio que usaremos. Podemos cubrirlo con un mantelito de encaje, para aten Liar los ruidos (ILIC se producen cuando se colocan sobre él los platos.

Beatriz G. de Dios Cumple dos funciones:

a) como su nombre lo indica, marca el sitio de cada comensal;

b) nos ayuda a cumplir con una regla de oro del servicio de mesa, que dice que jamás puede presentarse un mantel desnudo ante la vista del comensal.

Según esta regla, al retirar un plato usado, siempre debemos reemplazarlo por uno limpio. Este plato limpio se retira por el lado izquierdo mientras por el lado derecho nos colocan un plato que viene servido de cocina. Este movimiento de platos requiere contar con personal experto. Cuando no tenemos la suerte o la posibilidad de tenerlo, nos servimos del plato de sitio para que haga las veces de “plato” mientras esperamos que nos sirvan. Este falso “plato limpio”, cumple la función de ocultar la desnudez del mantel.

Plato playo:

Se coloca sobre el plato de sitio. Si tiene alguna decoración cuidamos que en todos los sitios el diseño principal ocupe el mismo ángulo, y si tiene un dibujo que quede del derecho.

Servilleta:

Se coloca sencillamente doblada, sobre el plato. Los dobleces “fantasía” no son aceptados en una mesa distinguida. Tampoco corresponde colocar servilleteros, no es necesario identificar qué servilleta usó cada comensal. Los servilleteros se usan en familia cuando no se lavan las servilletas después de cada comida. Nos permiten volver a colocar a cada uno la que ya usó. Si al pasar a la mesa encontramos el primer plato servido, la servilleta se coloca del lado izquierdo, junto a los tenedores.

Cubiertos:

Existen dos formas de apoyar los cubiertos:

•A la inglesa, con las puntas de los tenedores y las cucharas hacia arriba.

• A la francesa, con las puntas de los tenedores y las cucharas hacia abajo.

¿Qué hizo que los franceses adoptaran esta curiosa costumbre? Los franceses producían menos plata (el metal) que los ingleses; por esa razón sus juegos de cubiertos contaban con menos piezas y no cambiaban los cubiertos para cada plato. Entre plato y plato colocaban (a la derecha de su sitio) el tenedor con los dientes hacia abajo y apoyaban sobre él el cuchillo, evitando así que se ensuciara el mantel. Esta costumbre hizo que se colocaran las decoraciones y se grabaran los escudos de familia e iniciales del lado más visible durante la espera. Por esta misma razón crearon y difundieron el uso de posacubiertos que se colocaban a la derecha del plato y servían para apoyar el tenedor con los dientes hacia abajo y el cuchillo con el filo hacia adentro. En la actualidad, los juegos de cubiertos franceses traen la cantidad de piezas necesarias para cambiar los cubiertos en cada plato. No obstante, se siguen colocando, por tradición, los tenedores y las cucharas (incluso los cubiertos de postre) “a la francesa No tiene sentido colocar posacubiertos en una mesa en la que se cambian los cubiertos en cada plato. Si nuestro juego de cubiertos es de origen francés, y su ornamentación está colocada para “posar los cubiertos a la francesa”, es una lástima no lucirlos… En Argentina adoptamos la forma más difundida internacionalmente y se colocan los cubiertos a la inglesa. Los cubiertos se colocan de afuera hacia adentro siguiendo el orden en que se servirá el menú; los correspondientes al primer plato quedan primeros, seguidos por los que usaremos para comer el segundo plato.

Los tenedores: se colocan del lado izquierdo y los cuchillos y cucharas del derecho. Si el primer plato fuera servido en copa, del lado izquierdo colocamos el tenedor con el que nos ayudaremos para empujar los alimentos a la cuchara, y del lado derecho la cuchara con la que comeremos. Si el primer plato fuera un pescado, colocaremos el tenedor especial (tiene una muesca a los lados y es más ancho que uno de postre) del lado izquierdo, y la pala para separar los trozos y encontrar las espinas, del lado derecho. Hacia adentro, junto al plato, estarán el tenedor y el cuchillo con el que comeremos el plato principal.

Los cuchillos: se colocan del lado derecho, con el filo hacia adentro. Todos los cubiertos se colocan alineados por su base, perfectamente paralelos y cuidadosamente repasados. Por encima del plato de sitio se colocan los cubiertos de postre. El tenedor, que se usa con la mano izquierda, tendrá su mango hacia ese lado, y por sobre éste va la cuchara que, por usarse con la mano derecha, tendrá su mango hacia ese lado.

Las Copas: En una mesa bien puesta, todo tiene su lógica: los cubiertos se colocan en el orden en que los usaremos, y las copas desplazadas hacia la derecha porque las bebidas se sirven por el lado derecho. Las copas no son elementos decorativos que prueban que tenemos una cristalería muy completa; en nuestra mesa perfecta, colocamos las copas que corresponden a las bebidas que vamos a servir. Si para acompañar el primer plato vamos a servir un vino blanco, colocaremos tres copas: la de agua, la de vino tinto y la de vino blanco. Si en la comida sólo se va a servir vino tinto, colocamos dos copas: la de agua y la de vino tinto. Si para acompañar los postres serviremos champagne, colocamos la copa correspondiente. No olvidemos que si la ocasión aconseja hacer un brindis, ese es el momento y ésa es la bebida ideal. Las copas se colocan de mayor a menor, de izquierda a derecha y formando una leve diagonal.

Para que el sitio quede perfectamente armado, primero coloco la copa para vino tinto alineada con la punta del cuchillo para carnes, a su izquierda (levemente más arriba) la copa de agua (que es la más grande) y a su derecha (levemente más baja), la copa para el vino blanco (que es la más pequeña). Por detrás, compl6tando un triángulo imaginario, la copa de champagne. Si sólo sirvo vino tinto y champagne, coloco la copa para vino tinto alineada con el cuchillo, a su izquierda la de agua y por detrás (formando el triángulo) la de champagne. La copa de agua no puede faltar nunca, siempre serviremos agua sin gas.

Extraído de: Recibir en casa y todo el ceremonial social. Gran Aldea Editores

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