La importancia de los milagros en la época del éxodo

La razón por la cual Di-s no siempre realiza milagros o castiga a alguien inmediatamente después de cometer un pecado es que si así lo hiciese, el hombre perdería su libre albedrío, y se comportaría como un robot manipulado para actuar de manera específica. Si el judío fuera inmediatamente recompensado por cumplir los preceptos de Di-s, sus motivos para hacer eso no serían por el hecho de servir a Di-s, sino para obtener recompensa. Y ese no es el hombre que Di-s quiso crear. Por lo tanto, la recompensa y el castigo no pueden ser siempre automáticos. Una de las pocas veces en que el Todopoderoso se apartó de esta regla fue cuando nos sacó de la esclavitud en Egipto con espectaculares y maravillosos milagros. Lo hizo en ese momento para mostrar a los judíos que es capaz de realizar cualquier cosa y que debemos a Él exclusivamente nuestra lealtad.
¡Estos milagros eran necesarios para mostrar al mundo y especialmente a los judíos que Di-s verdaderamente existe! Había ahora una demostración clara que reforzaba su fe.

Di-s se presentó a Am Israel (el pueblo de Israel) demostrando Su poder y Su fuerza. La “mano extendida de Di-s” hace referencia a esto. Esto enseña a los judíos a tener fe en Di-s y cumplir Sus preceptos. Esta es también la razón por la cual en toda la Tora y en muchos de nuestros rezos se hace referencia a: “Yo soy el Señor, tu Di-s, Quien te sacó de la tierra de Egipto, de la esclavitud”. Este tema impregna toda la Biblia y nuestras vidas.

Extraído de “Ayer, Hoy y Siempre” de editorial Bnei Sholem

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