Cuarenta y tantos…(2da. Parte)

Cuarenta representa la realización de un modo o manera de ser completo, y cuando uno pasa el número cuarenta, uno deja ese modo atrás y entra en un nivel completamente diferente. . . otro mundo…

Cuarenta, como la realización de un mundo completo

Es una cuestión de simple matemática simple, pero de una visión espiritual profunda. La filosofía del jasidismo, utilizando la tradición mística judía, explica que toda realidad puede describirse como dividido en cuatro mundos. Éstos se constituyen por los varios estados de revelación y ocultación de Di-s. [Los cuatro mundos se llaman atzilut (emanación), beriá (creación), ietzirá (formación), y asiyá (acción.)] Estos cuatro mundos, a su vez, emanan de y están arraigados en las cuatro letras del nombre más santo de Di-s: Y-H-V-H.

Un principio importante del pensamiento de Jasídico es que el microcosmo emana de y se refleja en el macrocosmo. Así que nosotros también encontramos muchos otros juegos de “cuatros” reflejados en la naturaleza. Por ejemplo, Jasidut habla de cuatro categorías de estar en el mundo natural: el inanimado (domem); el vegetativo (tzomeaj); el animal (jai); y el hablante (medaber). Estos cuatro tipos de niveles de existencia naturales también existen dentro de cada persona, por así decirlo. También hay cuatro estaciones del año y cuatro direcciones en la brújula. De hecho, la comprensión tradicional del mundo físico como compuesto de cuatro elementos– fuego, aire, agua, tierra–también podría traducirse en el idioma de la ciencia moderna: la materia de nuestro mundo físico asume uno de cuatro estados: el sólido, el líquido, el gaseoso, la combustión activa; o puede decirse que los cuatro elementos corresponden a los cuatro elementos químicos básicos: el hidrógeno, el carbono, el nitrógeno, el oxígeno; o a los cuatro elementos del fenómeno subatómico; o a las cuatro fuerzas de la física moderna (la gravitatoria, la electromagnética, la fuerza nuclear débil y la fuerte).

En un plano espiritual, hay numerosos “cuatros”: las cuatro matriarcas; las cuatro esposas de Iaakov; los cuatro tipos de hijos mencionados en la Hagadá; los cuatro componentes de un texto de la Torá (entonaciones, vocales, coronas, letras); los cuatro niveles básicos de interpretación de la Torá (literal, alusiva, alegórica, secreta), etc.

El misticismo judío también explica que cada uno de los cuatro mundos espirituales más altos posee el espectro completo de las llamadas diez sefirot. Las sefirot son los atributos creativos de Di-s o características que emanan, estructuran, y se reflejan en toda la existencia, incluso en los poderes espirituales del alma humana.

Cuatro veces diez igualan cuarenta; así que, algo completo tiene cuarenta aspectos. En otros términos, cuarenta representa la realización de un modo o manera de ser completo, y cuando uno pasa el número cuarenta, uno deja ese modo atrás y entra en un nivel completamente diferente. . . otro mundo.

Así que, cada vez que uno encuentra el número cuarenta en la Torá, su significado interno es la ascensión de un nivel al próximo más alto. Pero el logro de un nivel más alta sólo viene después de alcanzar primero y cumplir todos los aspectos (cuarenta) del nivel anterior, y luego entonces hacer un vacío en el medio para permitir que surja algo completamente nuevo.

Una historia intrigante en el Talmud hace sutil referencia a esto: Cuando R. Zeira quiso aprender la versión Ierushalmi del Talmud, ayunó primero cuarenta veces para olvidarse de todo lo que había aprendido en la versión babilónica (Bava Metzia 85a). ¿Por qué tendría que olvidarse de su conocimiento del Talmud babilónico para iniciarse en el de Ierushalmi? En la interpretación jasídica, la razón está en que él quiso absorber el Talmud Ierushalmi de una manera profunda e interna, y necesitó estar abierto a aprender el estilo tan diferente de ese Talmud. Él tenía que lograr ese vacío en el medio, y olvidarse de lo aprendido para poder ascender al nivel del de Ierushalmi.

Aún no hay comentarios

¡Sea usted el primero!

Complete el formulario siguiente para comentar.

Deje un comentario