Cuarenta y tantos…(1ra. Parte)

Llegar a esta edad en particular es diferente de todos los cumpleaños anteriores, y a menudo uno se resiste fuertemente. La tapa de una tarjeta de cumpleaños dice, “Me alegro de tus 39 años”… y el interior agrega “…de nuevo por quinta vez”.

Está prohibido ser viejo
-Rabino Najman de Bratslav

Un amigo la saludó por su cuadragésimo cumpleaños:
“¡No puedo creerlo, dijo ella, esto debe ser una broma!”

Llegar a esta edad en particular es diferente de todos los cumpleaños anteriores, y a menudo uno se resiste fuertemente. La tapa de una tarjeta de cumpleaños dice, “Me alegro de tus 39 años” y el interior agrega “… .de nuevo por quinta vez”. Los libros de autoayuda abundan con títulos como: La vida después de la Juventud: La mujer de cuarenta–¿qué viene después?, Nosotros, arriba de Cuarenta, Los Años Peligrosos. Pero por otro lado hay: Una Guía a los Placeres y Oportunidades de la Nueva edad madura, La Crisis masculina de la mitad de la vida, y el famoso La Vida Empieza a los Cuarenta.

Estos títulos reflejan la ambivalencia y el desasosiego que afligen a tantas personas que llegan a los cuarenta. Hay una sensación de que se ha completado un ciclo, y esto da lugar a menudo a la ansiedad–la tan conocida crisis de la mitad de la vida. Sentimientos de vacío a menudo acompañan la realización de cualquier proyecto o faceta de la vida.Uno se pregunta qué hacer luego, cómo llenar el vacío. “Los cuarentaytantos” sienten que la juventud y sus aparentemente ilimitadas posibilidades se están acabando, las ambiciones permanecen insatisfechas, la energía física a menudo disminuye y la muerte se vuelve más una realidad. Hay recordatorios omnipresentes: Si usted tiene más de cuarenta, consulte a su médico, una advertencia muy común. Los encuentros sociales para solteros y los avisos de empleo frecuentemente se clasifican en dos grupos: para menores de cuarenta y mayores de cuarenta.

La intuición de que se ha llegado a un parte-aguas puede conducir a un descontento y poner en duda todos los aspectos de su vida. Cuarenta a menudo un tiempo de tumulto, un tipo de segunda adolescencia cuando se cambian trabajos y cónyuges, en una inquieta búsqueda de una nueva vida. Y este estado de desequilibrio no es sólo un fenómeno de nuestro país contemporáneo. El más gran poeta italiano, Dante, lo expresó bellamente en las famosas primeras líneas de la apertura famosas de su gran obra, La Comedia Divina, escrita en el año 1302:

En el medio de la jornada de nuestra vida
Yo me encontré dentro de un bosque oscuro
Donde la manera recta estaba “A la mitad del viaje de nuestra vida me encontré en una selva obscura por haberme apartado del camino recto”.

¿Qué tiene para decir la Torah, vista desde la filosofía jasídica, a aquellos que están llegando a los cuarenta y más aún, a los que ya los pasaron y reflexionan sobre las etapas pasadas de sus vidas?

El vacío en la mitad

Las enseñanzas jasídicas tienen una comprensión especial de ese sentido de pérdida y vacío. Para que una persona alcance cualquier nueva etapa, para ascender a un nivel mayor de visión y entendimiento, el jasidismo explica que tiene que haber una especie de auto-anulación primero (bitul), un vacío de sí mismo para hacer lugar a lo nuevo. En otros palabras, entre el nivel anterior y el siguiente, tiene que haber lo que el jasidismo llama “la nada en el medio” (ayin beemtzah). Este principio psicológico refleja un principio espiritual, y que–a su vez–refleja un principio cosmológico.

El misticismo judío explica que la Creación del mundo no ocurrió primero a través de un acto de expansión y autodefinición de G-d, sino lo contrario –a través de un tzimtzum o contracción. G-d, por así decirlo, tenía que retirar o achicar Su luz infinita y Su presencia primero, y crear un espacio vacío para hacer lugar a un mundo de seres finitos.

Ese modelo luego se sigue en cada aspecto de la existencia: tiene que haber un vacío en el medio para poder moverse de un estado del ser al próximo. Una semilla se tiene que disolver primero en la tierra antes de que pueda crecer hacia la luz y florecer. En el ser humano, el vacío se vuelve apertura espiritual cuando uno permite que suceda, cuando uno anula su ego, cuando el propio ego no intenta llenar y controlar todo a su alrededor, sino que hace lugar para el otro. El vacío es el preludio necesario hacia un nuevo y más alto modo de existencia.

Encontramos este principio en la historia del diluvio en el Génesis. El diluvio se describe que dura cuarenta días y cuarenta noches (Génesis 7:12). Ahora claramente, si G-d sólo hubiera querido castigar la humanidad por su corrupción, G-d podría haberlo hecho en un solo momento. ¿Qué propósito tuvo un diluvio de cuarenta días? En la interpretación jasídica, el diluvio fue un tipo de mikveh, un baño ritual dado al mundo para purificarlo y renovarlo. Uno se sumerge completamente en las aguas de una mikve, hasta el último pelo, anulando el estado anterior de uno. Y en virtud de esta completa inmersión y auto-anulación, uno emerge de las aguas purificado, en un nivel diferente, un nuevo ser.

Susan Handelman

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