¿Crees en el amor?

¿Crees en una relación cálida, cariñosa, tierna, cada vez más profunda entre el hombre y la mujer es deseable y que sería hermoso creer en el “vivieron felices…”?

La Torá si lo cree. De hecho cree que esta relación está al alcance de cualquier persona. Y dice como esto es posible.
Existe un amor que es (o puede ser) universal. Se origina en la famosa sentencia de Levítico (19:18): “Ama a tu prójimo como a ti mismo”; con compasión, generosidad y sin abrir juicio. Llevamos dentro de nosotros la capacidad de vincularnos con otras personas en este plano.

Existe un amor más profundo, que es tan singular y tan total que sólo puede existir entre dos personas “Pertenezco a mi amado, y él es mío” (Cantar de los Cantares 2:16). Este es el amor santificado entre el hombre y la mujer. Es un jardín secreto de deleites, de dicha y de belleza, de comprensión. Es un amor tan poderoso que atrae la Divina Presencia.

Con palabras tiernas y conmovedoras la Torá celebra esta relación íntegra, mediante un delicado equilibrio de fuerzas, la nutre cuidadosamente, estimula aquello que la fomenta y niega enérgicamente todo lo que podría perjudicarla.

Una de las siete bendiciones matrimoniales que se recita debajo de la jupá habla de estos tipos de amor. Ahavá (en el contexto de esta bendición) es un amor que tiene expresión física y ha de hallarse en kidushin (santificado y separado). Ajvá es el tipo más universal de fraternidad que mencionamos antes. En la relación de pareja se hallan ambos. Hay un equilibrio constante que equilibra ahavá y ajvá de manera tal que la relación tiene siempre una poderosa dimensión espiritual, esta combinación de dos almas, imparte significado y fundamento a todo lo demás.

Todo jardín debe cuidarse, debe regarse para mantenerse vivo y floreciente. El manantial del matrimonio es la mikve – Las aguas puras del manantial que mantienen este jardín vivo y que lo refrescan permanentemente. Durante aproximadamente dos semanas del mes, marido y mujer expresan su amor sin que este halle expresión física. Desarrollan su comunicación espiritual, y deben mostrar mayor sensibilidad entre sí, de otros modos. Durante este período la atracción que sienten entre sí se vuelve cada vez mayor.

Mikve – la renovadora inmersión en las aguas puras y naturales.

Para la pareja reunida, es nuevamente su noche de bodas.

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