Detalles Halájicos (Ley Judía) sobre su realización.

El precepto de Berit Milá acompaña a la persona a lo largo de toda su vida llevando grabada la señal del pacto en su cuerpo, por lo cual esta Mitzvá no culmina con su realización practica sino que comienza a partir de ese momento.

El Berit Milá esta compuesto por varias partes: Cortar el prepucio, descubrir el glande de su mucosa, que salga un poco de sangre sin obstrucciones, extraer la sangre del rededor de la herida, controlar que no queden restos de piel que cubran el glande ni total ni parcialmente y un vendaje adecuado con sus respectivas curaciones.

De lo enumerado hay algunas partes que omitiéndolas invalidan la Mitzvá mientras otras, que en principio se deben realizar, su omisión no es invalidatoria.

Sección del prepucio

Cuando nombramos la palabra Milá, normalmente nos referimos al 1° tramo y principal del Berit que es el corte o incisión del prepucio y su retiro de sobre el glande, pues para cumplir la Mitzvá debe ser cortado con precisión hasta la base del glande, es decir que éste quede totalmente descubierto. Este paso está especificado en la Torá y su omisión o su realización inadecuada invalida la Mitzvá.

Glande o Atará

Se refiere a la parte carnosa que ocupa el extremo del pene. Esta después del Berit debe quedar descubierta en forma permanente, caso contrario o sea descubrirla temporalmente no cumple con la Mitzvá.

Elementos e instrumental

La incisión debe realizarse preferentemente con un elemento cortante metálico y se acostumbra desde siempre a hacerlo con un cuchillo especial o bisturí. En casos específicos habría que consultar con una autoridad rabínica competente la posibilidad de innovaciones, ya que cualquier otro sistema distinto a lo que siempre se utilizó tradicionalmente sacaría al niño de su condición de incircunciso, pero no cumpliría la Mitzvá como la ley judía lo ordena. Esta permitido utilizar material descartable que respete las exigencias de la ley judía.

En los últimos años se han introducido variados instrumentos para realizar el Berit Milá con aparentes mejoras, que la mayoría de los grandes Rabinos de todo el mundo prohibieron terminantemente por distintos motivos:

Estos, prensan la piel, con lo que impiden la mínima irrigación o salida de sangre requerida, por lo cual no se cumple una de las partes principales de la Mitzvá, que es Dam Berit o sangre del pacto.

Su utilización impide en muchos casos la realización total o parcial de la Periáh, o volcar la semi mucosa, también de relevante importancia.

Cambian el sistema y la forma de cómo se realizó a través de tantas generaciones en todos sus aspectos.

Al accionar estos instrumentos y prensar la piel, la misma queda sin irrigación ni sensibilidad por lo cuál cuando se efectúa la incisión no cumple con la Mitzvá, pues está seccionando un prepucio muerto, es decir prácticamente separado del cuerpo previamente a la incisión.

Provocan al niño más sufrimiento del normal aceptado con el sistema tradicional.

Crea variadas dudas con respecto a las bendiciones y cuándo realizarlas, pues la sección queda prácticamente resuelta al ajustar el clamp o el equipo utilizado.

Cuando se realiza en Shabat o Iom Tob, se profana a los mismos por no realizar la Mitzvá como corresponde.

Por consiguiente nuestros sabios aconsejan a la comunidad en general y a los Mohalim en particular no innovar por cuenta propia en ningún aspecto de lo que a ésta Mitzvá se refiere sin el consentimiento expreso de las grandes autoridades rabínicas competentes mundiales.

Si el Berit se realizó con algún instrumento o elemento prohibido, se debe consultar con una autoridad rabínica competente para poder determinar si cumplió con la Mitzvá o no, o si eventualmente se puede solucionar el caso presentado.

El único instrumento permitido unánimemente por todos los rabinos y todas las comunidades del mundo es el tradicional protector “Maguen” compuesto de una plancha de acero (u otro material) lisa, sin bisagras ni cierres, con una ranura de aprox. 2mm. de abertura en su parte central, por donde se introduce la piel del prepucio, sin ser prensada ni obstruyendo la circulación sanguínea.

También nos aconsejan verificar quien va a realizar el Berit,(ver, El Mohel) ya que ésta Mitzvá se realiza una sola vez sin posibilidades de repetirla y es por exelencia la más importante de todo el Judaísmo.

La semi mucosa “Periáh”

Luego de cortar con precisión el prepucio u “Horlá” encontramos debajo de éste la piel o semi mucosa denominada “Periáh” que es la continuación interna del prepucio.

La segunda secuencia de importancia en el Berit Milá, consiste en seccionar la piel de la Periáh longitudinalmente, para luego volcarla hasta dejar el glande y el surco bálano prepucial totalmente descubiertos.

El término Periáh significa descubrir y el sentido de seccionarla responde a que la Periah tiene forma cónica según el glande y al ser más estrecha en su extremo superior, si no se secciona, aún volcándola, eventualmente podría retornar a su lugar cubriendo nuevamente el glande y volviendo a ser “Arél” o incircunciso invalidando el Berit Milá, y en algunos casos podría provocar un estrangulamiento de glande, con la necesidad de intervenirlo quirúrgicamente para su normalización.

Vale aclarar que esta parte de la Mitzvá solamente la realiza adecuadamente el Mohel Casher y con el instrumental permitido.

Dam Berit y La Metzizá (extracción de sangre 1)

Hemos mencionado que es imprescindible el Dam Berit, es decir que salga un poco de sangre en el momento del Berit Milá. Esto está recordado textualmente en la bendición de la circuncisión de los conversos y los esclavos.

Se considera Dam Berit únicamente a aquella sangre que irriga en el momento de quitar el prepucio y no antes; pero cuando la sangre no sale exactamente en el momento de la incisión tampoco se considera válida. Igualmente si no tomó la cantidad de prepucio exacta, no realizó la Periáh, fue realizado el Berit por un Judío NO observante de la Torá y los Mitzvot o por un gentil, en todos estos casos no se considera Dam Berit y No cumplió la Mitzvá de Berit Milá.

En la realización de un Berit Milá normal no es suficiente que salga sólo una gota de sangre, sino es necesario posibilitar en el momento de la incisión una circulación libre aunque controlada; y reiterando, se considera de tanta importancia, que si en ese momento no saliera sangre NO cumple con la Mitzvá de Berit Milá

Hay otra Mitzvá que debe realizarse cuando terminan la extirpación del prepucio y el vuelco de la semi mucosa, que se denomina Metzizá. Esta consiste en extraer la sangre que internamente se encuentra en las cercanías de la herida, como esta mencionado en el Rambam -Maimónides- y en el Shuljan Aruj -código de leyes Judías-; quienes además citan el pasaje del Talmud que obliga a cesar funciones al Mohel que no cumpliera con esta parte de la Mitzvá. Explican que la Metzizá fue establecida por los sabios con fines sanitario – preventivo – protectores. Además de ser parte de la Mitzvá del Berit Milá , es una ley dictada por Moisés según la cábala y como parte importante del Dam Berit -sangre del pacto.

En todas las generaciones se realizaba oralmente, hasta que en el siglo XIX comenzaron algunas opiniones contrarias con la excusa que era peligroso para el niño por eventuales infecciones. A raíz de éstas hubo varios grupos que quisieron anularla, aduciendo que la naturaleza ha cambiado y los médicos aseguran la nulidad de complicaciones con su omisión. Los sabios y grandes Rabinos dejaron sin efecto estas corrientes y permitieron según los casos, países, ciudades, estados sanitarios, realizarla utilizando algún sistema adecuado a las circunstancias, pero sin anular la extracción de sangre, que además de cumplir la Mitzvá, puede eventualmente en muchos casos evitar ciertos peligros o complicaciones al no permitir coagular la sangre que estaba fluyendo de la herida, aunque no exista un porcentaje comprobado que así lo demuestre.

La Horlá

Es la piel del prepucio, la cual debe ser depositada en la tierra luego del Berit Milá. Sobre ello hay varios motivos, entre ellos:

No despreciar parte del cuerpo que es el recinto del alma.

Recordamos la circuncisión masiva realizada por Iehoshúa a los hijos de los judíos que salieron de Egipto, no circuncidados durante 40 años de viaje en el desierto, antes de comenzar la conquista de la Tierra de Israel cuyos prepucios fueron depositados en la arena, mérito que rememoramos en el mismo acto(ver, reseña histórica).

Cuando se considera técnicamente bien realizado. Tzitzin Hameakebín.

Tras la realización del Berit Milá, no solamente debe quedar el glande -Atará- descubierto sino también debe estar el mismo completamente libre de vestigios de la piel del prepucio hasta el surco bálano prepucial, es decir incluyendo la base del glande -Jut Hasobéb-.

Podría ocurrir que en algún caso, quedaran restos de piel -Tzitzín- que no fue tomada en el momento del Berit; éstos se clasifican en dos tipos:

Meakebín, es decir, que si no son quitados no cumple con el Berit.

Enan Meakebín, que aunque no los quite cumplió correctamente con la Mitzvá.

El Mohel debe cuidarse de que no queden estos restos, o quitarlos oportunamente para obtener una Mitzvá con una terminación prolija, es decir, la máxima perfección -Noi Mitzvá-.

El 1° de los casos -Meakebín- se determina por la cantidad de piel del prepucio que queda sobre el glande y se subdivide en dos tipos:

1)Si el glande queda cubierto en la mayoría de su altura aunque sea en un solo sector de su superficie y por tan sólo un segmento de piel. 2)Si el glande esta cubierto en la mayoría de su circunferencia aunque sea en menos de la mitad de su altura. En ambos casos se deben quitar los sobrantes para cumplir con la Mitzvá. El tiempo crítico para considerar si se llaman Meakebín o no, es si estos restos vuelven a cubrir el glande hasta los 15 días de realizado el Berit, pues una vez transcurrido dicho periodo, hay que considerar que otros factores pudieron provocar que el glande vuelva a ser cubierto por la piel.
El 2º de los casos -Enan Meakebín- son restos desprolíjos de piel que no invalidan la Mitzvá pero debe retirárselos oportunamente.

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