Haz algo útil

La Torá incluye 613 Mitzvot, desde las más obvias (“Respeta a tu padre y a tu madre”), hasta las más esotéricas (“No cocines al cabrito en la leche de su madre”), desde las más sabidas (“Cuida el Shabat”), hasta las más ocultas (“No pondrás bozal al buey que trilla”). Una de ellas, la prohibición #57, de la cuenta de Maimónides, es, “Lo Tashjit”, no destruyas, la prohibición de destruir o desperdiciar cualquier parte de la creación de Di-s.

Curiosamente, la orden de no destruir aparece en la Torá como parte de las leyes de guerra. Cuando se esté sitiando una ciudad, la Torá instruye no cortar árboles frutales para hacerlo, sino árboles normales. Esto se debe a la ley que prohíbe destruir o desperdiciar. “Uno que rompe un utensilio, demuele un edificio…transgrede la prohibición de “Lo Tashjit” (Mishne Tora y Códigos)

Una Guerra es básicamente un acto destructivo. Lo mismo es talar un árbol. Por eso, cuando la Torá nos dice que está prohibido destruir, nos trae un caso en el que la guerra es una necesidad, y lo mismo cortar árboles, por lo que nos dice qué árboles no cortar.

La Torá está en los detalles. Podemos estar en una situación en el que hacer una guerra es una necesidad y un deber, pero con todo esto, igual estamos obligados a distinguir entre un guerra moral y una inmoral. El hecho de que se supone que debemos cortar árboles ahora mismo, no nos absuelve del deber de distinguir entre algo que no trae desperdicio a algo que si lo hace.

Lo mismo es cierto viceversa. También cuando estamos haciendo algo productivo, constantemente debemos preguntarnos: ¿Estoy usando esto de la mejor forma? Lograr menos de nuestra capacidad, es como cortar un árbol frutal para sitiar.

Los Maestros Jasídicos llevan esto un paso más adelante, aplicando esto a todos nuestros recursos, no sólo árboles, edificios o comida. Todo lo que se nos fue dado, como ser tiempo, energía, inteligencia y experiencias, se nos dio con un propósito. Nada es superfluo en el mundo de Di-s.

Una clásica aplicación a este principio es la enseñanza del Baal Shem Tov que “Cada cosa que la persona ve o escucha, debe servirle como una lección en cómo Servir a su Creador”. Voy caminando por la calle y veo que algo sucede. Como todo en el mundo de Di-s, el evento sirve para un propósito útil.

Una práctica común Judía es recordar a los difuntos nombrando proyectos o instituciones con sus nombres. Es raro no encontrar una escuela, o sinagoga que diga: “En recuerdo de…”

El Rebe de Lubavitch explica este fenómeno como un derivado del principio de “Lo Tashjit”.

Para el alma del fallecido, la muerte no es una pérdida. Por el contrario: es un avance a un estado más puro de la existencia, un ascenso a un nivel más elevado y espiritual en su viaje hacia la plenitud.Pero, ¿Qué hay de nosotros que estamos en un mundo físico? ¿Qué hay de nuestra experiencia con este suceso? Para nosotros, la muerte de un amado es una pérdida terrible.

Es por esto que es tan importante transmitir  nuestros sentimientos de pérdida creando algo o haciendo algo útil. Esto nos asegura que no sólo el alma del fallecido se elevó en el sentido cósmico, sino también que ningún detalle de lo ocurrido, incluyendo las responsabilidades que provoca en las vidas de quienes todavía permanecemos en este mundo físico, sea, Di-s no lo permita, una pérdida.

Por: Yanki Tauber

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