Dentro del Monstruo

Érase una vez un pequeño pueblo en un valle de la sombra de una montaña embrujada por un gigante malvado. Cada mañana, los habitantes del pueblo se despertaban y comenzaban a correr por sus vidas. Pero no importa lo lejos que corrían, su aterradora cara todavía se encontraba sobre sus cabezas amenazándolos.

Un día, un sabio y valiente hombre llegó al pueblo. En vez de correr, comenzó a escalar la montaña. Las personas estaban asustadas, pero confiaron en él y lo siguieron. Los guío hasta el pie del gigante, abrieron una puerta secreta en el dedo gordo del monstruo, y los llevó hasta su barriga en dónde les empezó a explicar cómo funcionaban las cosas: las poleas que movían los brazos, el ruido de la máquina que producía gritos aterradores, etc. Luego desató unos cables de las cubiertas, y todo se desintegró en polvo.

Lo desconcertante es, que cuando llegamos a la Parashá “Bo” (Éxodo 10-13), nos damos cuenta que habían pasado nueve capítulos del Libro de Éxodo tratando de liberar al pueblo de Israel de Paró. “Deja a mi Pueblo ir”, Moisés varias veces le demandó.

La palabra “Bo” significa “Ven”, y la Parshá es nombrada así por la frase “Ven a lo de Paró”. Un nombre raro para una Parashá que se trata de la salida del pueblo de Israel de Mitzraim, pero a veces, la única manera de salir es llegando mas al fondo. El Zohar explica que la orden Divina “Ven a lo de Paró”, fue una invitación para que entrara a la esencia de Paró. “Di-s llevó a Moisés a una cámara dentro de otra cámara, al centro mismo de la poderosa serpiente del cual muchos niveles evolucionan…”.

Mientras lo miremos por fuera, el malvado gigante de la montaña todavía permanecerá, malo y aterrador, no importa qué tanto corramos. Pero cuando la sometemos a la luz del conocimiento interior, todo se desintegrará en polvo.

Por: Yanki Tauber

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