363. Prohibición —para el Rey— de Tener Muchos Caballos (“Lo Iarbe Lo Susim’)

Es la advertencia con la cual se previno al Rey de no tener demasiados caballos.

Es lo qué El, exaltado sea, dijo: Que no aumente caballos para sí.

El límite de ello: que no tenga caballos que pasan (cabalgando) delante de él, ni siquiera un solo caballo ha de tener consigo, salvo solamente el animal sobre el que él monta, o caballos que estén en las caballerizas, preparados para él para la guerra, para que monte sobre ellos el ejército. Para sí, sin embargo — sólo un animal, nada más.

Las leyes de este precepto han sido explicadas ya en el Capítulo Segundo (del Tratado Talmúdico) de Sanhedrín.

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