297. No Eludir Salvar a otro Judío (“Meniat Hatzálat Nefesh”)

Es la advertencia con la cual se nos previno de no eludir salvar la vida (de un integrante) de Israel si hemos de verlo en peligro de muerte y desaparición

y tenemos la posibilidad de salvarlo —como ser si se ahoga en el agua y somos buenos nadadores y podríamos salvarlo, o que un no-judío desea matarlo y nosotros podemos apartar lo que alberga el corazón de aquél o ahuyentar de éste su daño—.

Sobrevino la advertencia de no eludir salvarlo, con lo que El, exaltado sea, dijo: No te alces (impasible) sobre la sangre de tu semejante.

Y (los Sabios) dijeron que también aquel que niega su testimonio está incluido en esta advertencia, pues ve que el dinero de su hermano se pierde y él puede restituírselo de contar la verdad. Vino ya, además, en este tema: Si no ha de contar, cargará su pecado. Dice el Sifrá: “¿De dónde (sabemos) que si conoces un testimonio en favor de él, que no tienes permitido callarlo? Para enseñárnoslo fue dicho: No te alces (impasible) sobre la sangre de tu semejante. ¿Y de dónde (sabemos) que si lo has visto ahogándose en el río, (o) que asaltantes vienen a él, (o) que una bestia feroz se abalanza sobre él — que estás obligado a salvarlo? Para enseñárnoslo fue dicho: No te alces (impasible) sobre la sangre de tu hermano. ¿Y de dónde (sabemos) que cuando (alguien) persigue a su compañero para matarlo, que estás obligado a salvarlo (incluso) a costa de su vida (—la del perseguidor)? Para enseñárnoslo fue dicho: No te alces (impasible) sobre la sangre de tu hermano“.

Las leyes de este precepto han sido explicadas ya en el Tratado (Talmúdico) de Sanhedrín.

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