247. Salvar la Vida al Perseguido (“Nirdaf”)

Es el precepto con el cual se nos ordenó salvar al perseguido de manos de quien lo persigue para matarlo, incluso (acabando) con la vida del perseguidor. Es decir: se nos ha ordenado matar al perseguidor si no nos es posible salvar al perseguido salvo a costa de la vida del perseguidor.

Es lo que El, exaltado sea, dijo: Y cortarás la mano de ella, no hagas compadecer tus ojos.

En expresión del Sifrí: “En sus partes privadas — tal como lo característico de (sujetarlo por) ’sus partes privadas’ es que en ello hay peligro de vida y (ese caso) está (reglamentado) con ‘cortarás la mano de ella’, así, toda cosa en la que hay peligro de vida, está (reglamentada) con ‘cortarás la mano de ella’. Y cortarás la mano de ella — enseña que estás obligado a salvarlo (incluso) con (la pérdida de) su mano. ¿De dónde (sabemos) que si no puedes salvarlo a costa de la mano de ella, sálvalo a costa de su vida? Para enseñárnoslo fue dicho: no hagas compadecer tus ojos“.

Te ha sido explicado, pues, el concepto de esta ordenanza, y que aquello que dijo: la mujer de uno de ellos — (no es excluyente sino que) el versículo habló de lo habitual, y la intención es: salvar al perseguido a costa de los miembros del perseguidor; y si no es posible salvarlo salvo matando al perseguidor — se lo mata.

Las leyes de este precepto han sido explicadas ya en el Capítulo Octavo (del Tratado Talmúdico) de Sanhedrín.

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