209. Honrar a los Sabios (“Kibud Jajamim”)

Es el precepto con el cual se nos ordenó honrar a los Sabios y Ponerse de pie delante de ellos a fin de glorificarlos.

Es lo que El, exaltado sea, dijo: Ante la vejez te pararás, y glorificarás el semblante del anciano. En la expresión del Sifrá: “(…) te pararás (…) y glorflcarás — (se refiere a) un ponerse de pie que involucra glorificación”.

Las leyes de este precepto han sido explicadas ya en el Capítulo Primero (del Tratado Talmúdico) de Kidushín.

Sabe, que si bien este precepto —es decir, honrar a los Sabios, incluso un Sabio a otro Sabio equivalente a él, como han explicado ellos al decir: “Los Sabios de Babilonia se paran unos ante otros”— es obligación para toda persona en forma general, hay en él, además, particularidad y adición (que recae) sobre el alumno. Esta es: que el honor que un alumno debe hacia su maestro es mucho mayor que el honor que es deber hacia todo Sabio; y junto con la honra (a él) está obligado al temor (a él), dado que ya han explicado que su deber hacia su maestro es mayor que su deber hacia su padre, hacia quien el versículo le obligó el honor y el temor. Y en la Explicación dijeron: “Su padre y su maestro — su maestro tiene prioridad”.

Ya han explicado que al alumno le está prohibido discrepar con su maestro —y (cuando digo) ‘discrepar’ pretendo (decir): salir contra su veredicto, separarse de él en la opinión, y enseñar e instruir sin su permiso—. Le está prohibido reñir con él, regañarlo, y juzgarlo negativamente —es decir, que explique alguna de sus acciones o palabras con cualquier tipo de interpretación—, por cuanto es posible que no fue esa su intención.

En el Capítulo (denominado) Jélek dijeron: “Todo el que discrepa con su maestro es como si discrepara con la Presencia Divina, pues fue dicho: Al incitar ellos (a la revolución) contra Di-s todo el que entabla riña con su maestro, es como si lo hace con la Presencia Divina, pues fue dicho: Aquellas son las Aguas de la Riña, donde los hijos de Israel riñeron con Di-s; todo el que regaña a su maestro es como si regañara a la Presencia Divina, pues fue dicho: Vuestras quejas no son sobre nosotros, sino sobre Di-s; y todo el que piensa (mal) de su maestro es como si pensara (mal) de la Presencia Divina, pues fue dicho: Y habló el pueblo, de Di-s y de Moisés.

Todo esto está claro, por cuanto la discusión de Koraj, la riña de Israel, su regañamiento y su mal pensamiento, no eran más que con Moisés, y contra él—quien es el Maestro de todo Israel— y el versículo hizo de cada cosa de ellas como (si fueran) contra Di-s. Explícitamente dijeron: “(Que sea) el temor a tu maestro como el Temor al Cielo”.

Todo esto fue aprendido de lo que hemos encontrado que el versículo ordenó honrar a los Sabios y a los padres —como se explicó en las expresiones del Talmud— mas no que es un precepto individual.

Esto, compréndelo.

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