191. Nombrar un Kohen para la Batalla (“Kohen Mashuaj Miljama”)

Es el precepto con el cual se nos ordenó nombrar un Sacerdote que hable ante el pueblo el Discurso de la Guerra, y que haga volver (del frente) a quien no es adecuado que luche, sea a causa de su debilidad, sea porque sus pensamientos penden de algo que le ocasiona falta de disposición para la guerra —y éstas son las tres cosas que explicó el versículo—, y sólo a continuación de ello se da comienzo a la batalla.

Este Sacerdote se denomina Mashúaj Miljamá — ‘Ungido para la Guerra’—.

Que en su discurso diga con el lenguaje que se menciona en la Torá, y que en este tema agregue palabras que incentiven al pueblo a la guerra y lo lleve a entregar su vida en aras de la victoria de la fe de Di-s y la venganza de los necios que arruinan el orden civilizado.

Es lo que El, exaltado sea, dijo: Y será, en cuanto os aproximéis a la guerra, y se acercará el Sacerdote…

Luego ordenará proclamar entre las filas del ejército para hacer regresar a los de corazón blando, y a todo el que construyó (una casa) y no moró (en ella), plantó (un viñedo) y no comió (de su fruto), comprometió (a una mujer) y no la hizo entrar (a su casa) —según explicó el versículo—, y es lo que El dijo: Y hablarán los policías.

Dijeron en la Guemará (Talmud): “Y hablarán los policías — el Sacerdote habla y el policía hace oír”.

Todo esto —es decir: el discurso del Ungido para la Guerra, y la proclama entre los que hacen la guerra— son obligación sólo en la Guerra Optativa, y en ella rige esta ley; en la Guerra Preceptual, empero, no hay cosa alguna de todo esto, ni discurso ni proclama, como fue explicado en el Capitulo Octavo (del Tratado Talmúdico) de Sotá. Y allí se explicaron las leyes de este precepto.

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