112. Distinción del ‘Metzora’ (“Heker Metzora”)

Es el precepto con el cual se nos ordenó efectuar (señales de) reconocimiento en el Metzorá a fin de que se aparten de él.

Es lo que El, exaltado sea, dijo: Y que en el ‘tzarúa’—en el cual está la afección—, sus vestimentas estarán rasgadas, dejará crecer el cabello de su cabeza, cubrirá su cabeza hasta sus labios exclamarán: ¡impuro! ¡impuro!

La prueba de que esto constituye un Precepto Positivo es lo que ellos (—los Sabios) dijeron en el Sifrá: “Puesto que fue dicho (en el caso del Sumo Sacerdote): El cabello de su cabeza no dejará crecer y sus vestimentas no rasgará, podría (yo pensar) que incluso sí (él) padece de la afección (de tzaráat, tampoco lo hace). ¿Y de qué modo doy cumplimiento a que sus vestimentas estén rasgadas, dejará crecer el cabello de su cabeza (en el caso de que él fuera Metzorá)? ¿En todo hombre fuera del Sumo Sacerdote? Para enseñarnos (que no es así) fue dicho: en el cual está la afección — incluso (en el caso de) el Sumo Sacerdote, sus vestimentas estarán rasgadas, rotas, y dejará crecer el cabello de su cabeza”

Así, entonces, está claro que el ‘rasgado’ o el ‘dejar crecer el cabello’ del Sumo Sacerdote es (advertido) con un Precepto Negativo; y tenemos por regla: “En todo -lugar en que tú encuentras un Precepto Positivo y un Precepto Negativo: si puedes dar cumplimiento a ambos, bien; si no, que venga el Precepto Positivo y empuje al Precepto Negativo”. Y puesto que hemos encontrado que ellos dicen que si un Sumo Sacerdote es metzorá rasga (sus vestimentas) y deja crecer el cabello, ello es, pues, prueba de que éste es un Precepto Positivo.

Ya se nos ha transmitido por Tradición que también los demás impuros deben hacer distinción para sí mismos, a fin de que la gente se aparte de ellos Dice el Sifrá: ‘¿De dónde (sabemos que también debe hacerla) quien se impurificó con un muerto, quien poseyó a una mujer menstruante, y todos los que impurifican a la persona? Para enseñárnoslo fue dicho: exclamará: ¡impuro! ¡impuro! Su concepto es que cada impuro debe proclamar acerca de sí mismo que está impuro —y ello significa que coloque sobre sí una distinción tal que señale que él está impuro y que quien lo toca será impuro— a fin de que se aparten de él.

Ya ha sido explicado que esta distinción del metzorá no es en absoluto obligatoria para la mujer, y es lo que ellos dijeron: “El hombre rasga y deja crecer su cabello, mas la mujer no rasga ni deja crecer su cabello”. Sin embargo, se cubre la cabeza hasta los labios y da a conocer acerca de sí misma (que está impura) igual que el resto de los impuros.

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