El Renacimiento de los Tefilín

En Junio de 1967, la nación Judía estuvo otra vez en grave peligro. Los estados árabes vecinos, encabezados por Egipto y el apoyo Soviético, amenazaron con aniquilar totalmente el reciente estado de Israel. Expertos predijeron que tendrían una victoria fácil. El gobierno israelí temió otro holocausto.

Un líder Judío se mantuvo de pie con confianza y fuerza. Rabí Menajem M. Schneerson, el Rebe de Lubavitch, habló públicamente y se aseguró de que su mensaje se transmitiera a Israel: Di-s hará grandes milagros para su pueblo y protegerlos. En mérito de los Tefilín, el enemigo temerá y huirá.

La observancia de los Tefilín en aquél momento estaba en su punto más bajo de todos los tiempos. Los rituales habían pasado de moda con el clima de conformidad que impregnaba la época de la Guerra Fría. Pero ahora había comenzado una campaña urgente de ponerse Tefilin. Los empresarios se remangaban en la calle, al igual que los estudiantes en el campus, y, por supuesto, los soldados en el ejército Israelí.

El resto es historia: El enemigo rápidamente se esparció en retirada y se rindieron a un alto el fuego después de sólo seis días de batalla. El orgullo judío despegó como un cohete, y se produjo un renacimiento del judaísmo en Israel, el Occidente e incluso en Rusia.

Hoy en día, se pueden encontrar Judíos de todos lados poniéndose Tefilín todas las mañanas, algunos durante toda una hora de rezo, algunos sólo por cinco minutos, que es lo que tarda ponérselos, decir el Shemá y sacárselos. Después de todo, esos cinco minutos pueden ser justo lo que se necesita para hacer un mundo completamente nuevo.

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