La Plegaria (Tefilá)

Los judíos oran tres veces por día: Shajarít (por la ma­ñana), Minjá (por la tarde) y Maariv (al anochecer), y recitan otras plegarias en ocasiones especiales. Cada una de estas fue establecida por un patriarca;  Abraham estableció el rezo matutino, Itzjak el vespertino y Iaakov el de la noche.

La comunicación es un elemento decisivo de nuestra generación. Hemos desarrollado tecnología que permite al hombre conversar con personas que se hallan a miles de millas de distan­cia; podemos despachar mensajes que se recibirán en pocos minutos. Sin embargo, el hombre sigue teniendo problemas de comuni­cación. Los padres y los hijos, los esposos y las esposas, los empleado es y los empleados tienen dificultad en expresarse cla­ramente entre sí. La falta de comunicación puede resultar suma­mente frustrante.

Si el hombre tiene tantos problemas de comunicación con sus semejantes, no es difícil imaginar cuánto ha de costarle comuni­carse con Di-s.

El hombre tiene mucho que transmitirle a Di-s. Puede agrade­cerle a Di-s el haberse mostrado compasivo con él, puede pedirle a Di-s un don especial, o puede implorarle a Di-s que le dé buena salud a un ser querido.    Puede desear expresar sus sentimientos y temores y promesas de arrepentimiento; puede desear expresar su respeto y amor por el Todopoderoso En la época del Mishkán y el Beit Hamikdash, el hombre podía llevar un sacrificio para expiar sus pecados o para mostrar su reconocimiento por un favor recibido, así como orar. El Beit Ha­mikdash ya no existe, pero igualmente el hombre puede llegar a Di-s mediante la plegaria. Las tefilot son un vínculo directo con Di-s. No se requiere intermediarios. Después de orar con devoción total (cavaná), la persona se siente limpia, purificada. Se ha comu­nicado con el Todopoderoso, sabe que sus plegarias posiblemente sean contestadas.

La plegaria cumple una función especial en los momentos de crisis. Cuando una persona amada está enferma, o cuando la suerte parece haberle abandonado a uno, y no se puede hacer nada para mejorar la situación, siempre se puede orar. La oración es Siempre una fuente de consuelo.

Las tefilot tradicionales son en hebreo. Ello es por cuanto el Lashón Hakodesh, el idioma original y santo que se habla en la Tora, es el más placentero a Di-s. Las tefilot hebreas también unen a los judíos: judíos de distintos países, que hablan distintos idio­mas, pueden orar al unísono sin que se interpongan barreras entre ellos. Sin embargo, debe comprenderse lo que se dice al orar Di-s acepta  las  plegarias  en  cualquier idioma  si  son   realmente sentidas.

Los judíos se reúnen en el Beit Hakneset (sinagoga) para orar juntos, preferiblemente en un Minian (un grupo de diez o más. hom­bres mayores de trece años). Esta Tefilá B’Tzibur acerca a los ju­díos y fortalece su sentimiento de comunidad al tiempo que da ma­yor vigor a su plegaria en común. El Beit Hakneset es un sitio sa­grado, y es más que un simple edificio de ladrillos. Es un centro que emite calidez y fraternidad en el que los judíos jóvenes y an­cianos hallan un vínculo común.

La Tefilá, pues, permite al hombre dirigirse directamente a Di-s, y reunirse con sus hermanos judíos en aras de una causa común.

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