Matrimonio

Las ceremonias matrimoniales judías consisten en dos partes:

Desposorio o Santificación (Kidushin), durante el cual la novia es prometida al novio al colocarle éste el anillo en su dedo a la vez que le dice:

Haréi at mekudéshet U, betabáat zu, kedat Moshé Ve Israel. He aquí que tú eres santificada (prometida) a mí, con este anillo, según la Ley de Moisés y de Israel.

Con esta declaración, y con el consentimiento de la novia, ésta se transforma en su esposa. Esta parte exige la presencia de dos testigos idóneos.

Matrimonio (Nisuín) es la consumación de la promesa. Queda simbolizada por la novia y el novio parados bajo el palio (jupa), en tanto se recitan las Siete Bendiciones (Sheva Berajot). La recita­ción de estas bendiciones exige la presencia de un minyán.

Las bendiciones apropiadas para estas dos partes de la ceremonia las pronuncia el oficiante frente a una copa de vino. La novia y el novio beben del vino.

Debido a que el contrato matrimonial (ketubá), que obliga al marido a mantener a su esposa debe redactarse antes de la ceremonia, es costumbre que la ketubá se lea durante la ceremonia matrimonial entre Kidushín y Nisuín.

El anillo que el novio entrega a la novia durante la ceremonia no puede ser prestado sino que debe ser de propiedad del novio. Este anillo se considera como un regalo a la novia y no simplemente como un objeto utilizado en un acto simbólico.

Es costumbre romper un vaso cuando finaliza la ceremonia matrimonial, para recordar así la destrucción del antiguo Templo de Jerusalén por los romanos en la año 70 de la Era Común (ver Tishá Beav). “Romper un vaso” y prácticas semejantes en otras ocasiones  fueron ordenadas por la Mishná para recordar la destrucción.

El palio de la jupá simboliza la consumación del matrimonio. Esta consumación se indica también haciendo que el novio y la novia se retiren a solas a una habitación para un corto período de intimidad inmediatamente después de la ceremonia.

La comida festiva que sigue a la ceremonia se considera como seudat mitzvá,una fiesta religiosa. Los Sheva Berajot que se pronunciaron durante la ceremonia matrimonial se repiten a la conclusión de la co­mida matrimonial.

Es una gran mitzvá “alegrar al novio y a la novia”. Música, danzas y expresiones de gran alegría acompañan tradicionalmente a las cere­monias matrimoniales judías.

Las ceremonias de matrimonio no pueden tener lugar en Shabat o durante las festividades (como tampoco en los días intermedios de Pésaj y Sucot), ni tampoco durante las tres semanas que van del 17 de Tamuz hasta Tishá Be Av, ni durante el período de treinta y tres días de Sefirat Haomer, ni en un día de ayuno ordinario.

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