Corte de Pelo

El Talmud nos dice que antes de que Jacob haya estado de acuerdo en viajar a Egipto, envió por delante a su hijo Judá, para establecer una yeshivá, una academia de Torá en Goshen, el territorio egipcio, donde Jacob y sus hijos se establecerían. Sabiendo que sus descendientes se enfrentarían a tiempos difíciles en Egipto, Jacob se dio cuenta de que sólo una educación judía adecuada, les daría una fuerte identidad judía, y así poder soportar todas las dificultades y persecuciones, y aislarse de la amenaza de la asimilación.

Desde el punto de vista judío, la educación no es tanto los datos e información, sino inculcar en los jóvenes la bondad y valores judíos. La información por sí sola – incluso las sagradas enseñanzas de la Torá – no se han conservado con los Judíos durante los años difíciles de esclavitud en Egipto. Fue el código de conducta y ética que les enseñaron en la yeshivá lo que realmente los distinguieron de sus capataces inmorales y crueles.

Este hecho de la vida aumenta la importancia de proporcionar a nuestros hijos un conjunto sólido y concreto de valores judíos. Esta educación comienza en casa, pero se les da refuerzo enviándolos a escuelas judías que enseñan los mismos valores: escuelas que hacen el patriarca Jacob orgulloso.

El primer valor que queremos enseñarles a nuestros hijos es la importancia del gran orgullo de su herencia única y hermosa. Somos diferentes y únicos. Tenemos el privilegio de ser de Di-s, “embajadores de la luz” a un mundo oscuro y difícil, un privilegio que un sinnúmero de nuestros abuelos murieron para proteger. Y a pesar de todas las dificultades, los pogromos y las persecuciones que hemos sufrido, estamos agradecidos de ser el pueblo elegido.

Esta idea se demuestra en el Upsherin, el tradicional “primer corte de pelo”, ceremonia que tiene lugar en el tercer cumpleaños de un niño. Esta ceremonia que marca el inicio de la educación del niño se destaca por dejarle las peyot, los distintivos rizos laterales, y comenzar a usar una kipá y tzitzit (prenda con flecos en cuatro esquinas). Así le dicen al niño: “Tú eres aún joven y tienes mucho que aprender. Pero la primera lección que deseamos enseñarte es que eres es un Judío y nunca debes tener vergüenza de actuar y vestirse como tal. Tu nación tiene la historia mas gloriosa, una historia de enseñanza de ética y moral al mundo entero, y un futuro aún más magnífico espera nuestro pueblo. Pase lo que pase, siempre sé un Judío orgulloso!”.

Por: Naftali Silberberg

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