El significado de la circuncisión

El brit (circuncisión), es doloroso pero lo celebramos de todos modos.

La primera de las 613 Mitzvot que se le fue dada al Judío es la del Brit.
A pesar de que Abraham cumplía con todas las otras Mitzvot voluntariamente, la primera que fue ordenada cumplirse fue la de circuncisión.
Quizás esto puede estar atribuido al hecho de que la circuncisión incluye algunas de las prácticas Judías fundamentales. De hecho, el Talmud afirma que equivale a todas las otras Mitzvot.

Eres otra persona
Mientras que todas las Mitzvot presentan una experiencia de transformación, el Brit es la única que deja una permanente impresión en la persona. Creemos en el efecto de transformación cuando cumplimos con las Mitzvot, pero ésta es la única cuyo efecto es visible.

Es bueno para ti
Un reciente reporte habla sobre los numerosos beneficios de la circuncisión. Varios doctores lo recomiendan por alguna u otra razón.

¿Es por eso que lo hacemos?
Definitivamente no. Lo hacemos porque es una Mitzvá. Porque Di-s nos ordenó.
En verdad, cada Mitzvá tiene sus beneficios materiales y físicos, pero esa no es la razón por la que las cumplimos. El Brit nos recuerda eso: los beneficios están allí, incluso si no constituyen la razón por la cual la cumplimos.

¡Pero el bebé llora!
Un adulto quizás puede morderse los labios, sabiendo que la energía Divina cubre el dolor en ese momento. Pero un bebé no lo siente de esa forma.

¿Cuántas veces nos parece que los sacrificios necesarios para el cumplimiento de una específica Mitzvá hacen el ritual más una molestia que una experiencia espiritual?
Invariablemente, luego apreciamos la magnitud de lo que hemos hecho.

Celebramos
Recordar el Brit de mi hijo, es una alegría enigmática. Los llantos de “Mazl Tov” elevan el dolor a una alegría trascendente.
El Talmud dice que la circuncisión es una de las Mitzvot que nuestra nación siempre ha aceptado con alegría, incluso bajo las más difíciles condiciones, y hasta hoy en día.

Nota: Este artículo está basado en una cita del Rebe del año 1942, mientras el fuego del Holocausto se desataba en Europa, en una pequeña ceremonia de Brit Milá en la ciudad de Nueva York.

POR: ASHER DEREN

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