Yo kasher, vos kasher, nosotros kasher

Casher o Kasher es sinónimo de calidad, pureza, salud del cuerpo y del alma.
El significado de kasher es ‘apto’. Y la aptitud, física y espiritual, tiene que ver con tomar las decisiones correctas y llevar una vida adecuada. Hoy no es un concepto desconocido, sino que es manejado por judíos y no judíos. Además en el inglés americano, no solo se aplica a la comida, sino a la forma en que se realizan negocios, se firman contratos, etc. Es común escuchar la frase: “¿El contrato es kasher?” o cosas parecidas.
Quizás éste sea el motivo por el cual la comida casher constituye el segmento de la industria alimenticia que actualmente crece con mayor rapidez en todo el mundo. También nuestro país exporta carne y alimentos casher. En ciudades como Buenos Aires, S. Pablo, Praga, Madrid, Miami, Melbourne, etc. y no sólo en Israel, Nueva York, o París, se han abierto restaurantes que ofrecen variados tipos de comidas – desde fast food a gourmet. Hoy es posible comer sushi, comida china, thai, italiana, criolla y demás con una estricta supervisión de kashrut.
Si bien la comida kasher es comida sana, el comer kasher no es una pres-cripción anticuada para la salud. Los principios de kashrut son parte de un estilo de vida consciente y coherente.

EFECTOS SECUNDARIOS

Si bien los preceptos de ‘kashrut’ son primariamente espirituales, existen significativos beneficios secundarios en términos de salud física y mental
• Preparar las comidas procesadas bajo estricta supervisión.
• Faenar el ganado y las aves de modo compasivo.
• El animal no siente el shock ni mucho dolor, y libera muchas menos toxinas en la sangre.
• Los animales carroñeros y predadores están prohibidos.
La carne kasher se sumerge en agua helada durante 30 minutos, se la sala para quitarle la sangre y se la lava luego tres veces para quitarle la sal. Esto evita, además, intoxicaciones. Las leyes de kashrut no fueron creadas por razones de salud física. Pero lo que es bueno para el alma es bueno para el cuerpo también.
La remoción de la sangre, por ejemplo, asiste al desarrollo de inmunidad a muchas enfermedades. Grasas prohibidas, especialmente aquellas próximas a los intestinos, y que son portadoras de enfermedades. Y con frecuencia se encuentran microbios en moluscos y carnes prohibidas. La separación entre carne y leche asiste a la digestión ordenada y las leyes del faenado ritual – ‘Shejitá’- son más severas que cualquier control sanitario gubernamental, prohibiendo el consumo de animales enfermos y mejorando la calidad de nuestras carnes.

Recopiló Miriam Kapeluschnik

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