Nos levantamos a la mañana…

Mode Aní:

De pronto el individuo se levanta a la mañana y descubre que puede comenzar una nueva página. Está abierto a todas las posibilidades, …como si la existencia se preparase para pruebas inconcebibles. El alma, que se apartó del cuerpo durante el sueño regresa a él, fresca y preparada para un nuevo día de actividades. La persona se siente plena de agradecimiento a su Creador y comienza su día diciendo: “Modé o moda (en caso de ser mujer) aní lefaneja melej jai vekaiam shejesarta vinishmati vejemla raba emunateja”, – “Yo te agradezco, Rey viviente y eterno, el haberme restituido el alma, piadosamente. Inmensa es tu lealtad.” Esta frase va a determinar todo el resto del día. Porque estamos so superior a la cual debemos disciplinarnos y cumplir con sus mandatos, después de reconocer que estamos frente a un Rey vivo y existente metidos a una autoridad .

Netilat Yadaim – el lavado de las manos

¿Cuál es la primera acción después del recitado del modé aní -el lavado de las manos- un hecho natural de las personas cuando se levantan de la cama, pero aquí no se trata de la acción común y mundana de asearse, únicamente. Este lavado, tiene su raíz, en la palabra “natía”, que en arameo significa: jarra, es decir, una actividad que se debe realizar con un recipiente que contenga agua limpia y con ella se lavan muy bien las manos tres veces, en un orden ya establecido de derecha a izquierda. Se toma la vasija en la mano derecha se la pasa a la mano izquierda y ella es la que vierte primero el agua sobre la mano derecha y de la mano derecha sobre la izquierda y así se repite en tres oportunidades.

¿Qué significa esta ablución? Nuestros Sabios, dicen en Shabat 14a, que las manos del hombre están siempre ocupadas. Ni siquiera durante el sueño descansan. Tocan distintos lugares, incluso aquellos que deben permanecer ocultos, por ello, hay que purificarlas por las mañanas.

Una causa agregada parte de la consideración que el sueño es una especie de reducto de la muerte. “El sueño es un sesentavo de la muerte” (Berajot 57b). Para purificarse de la impureza que se postra sobre el cuerpo carente de vida activa, hay que lavar las manos.

Otra razón es que cada mañana, el ser se considera como si fuera una nueva criatura que se presenta al servicio del Creador del mundo y así como un sacerdote que purificaba sus manos en la gran fuente cuando comenzaba el servicio sagrado en el Gran Templo, así la primera actividad del hombre es lavar sus manos, para establecer simbólicamente, que está preparado para comenzar el servicio del Creador. Solamente después del lavado de manos, se puede tocar cualquier parte del cuerpo, las ropas u otros utensilios.

Shemá Israel

Cada judío tiene la obligación de recitar el pasaje bíblico conocido como Shemá Israel (Escucha, Israel), dos veces por día, a la mañana y al anochecer, en cumplimiento del precepto “y hablarás de ellas … al acostarte y cuando te levantes”. Este pasaje está incluido en los servicios matutinos y vespertinos. Shemá, Israel, Adonai, Eloheinu, Adonai Ejad. Baruj shem kevod maljutó leolam vaed. Veahavta et Adonai Eloheja bejol levavjá, uvejol nafshejá, uvejol meodeja. Vehayú hadvarím haele, asher anoji metzavjá hayom, al levaveja. Veshinantam lebaneja, vedibarta bam beshivtjá be-veiteja, uvelejtjá badérej, uvshojbejá ubekumeja. Ukeshartam leot al ya-deja, vehayú letotafot bein eineja. Ujtavtam al mezuzot beiteja ubeshaareja.

Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, el Señor, es Uno. Bendito sea Su nombre; Su gloriosa majestad es eterna, y amarás al Señor tu Dios, con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte y cuando te levantes. Y las atarás como señal en tu brazo, y estarán como frontales entre tus ojos; y las escri­birás en los postes de tu casa y en tus puertas.

Aunque el Shemá es una parte integral de los servicios matutinos y vespertinos, no es, hablando técnicamente, una oración. Es una decla­ración de fe. Es una afirmación de la unidad de Dios que nos recuerda nuestras obligaciones para con El, recuerda los signos del Pacto y nos advierte contra los desvíos de querer seguir los deseos vanos del corazón y las inmoralidades que los ojos puedan ansiar.

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