El dia 15 en los meses judios

Hay cinco meses en nuestro año, en los que el día 15 disfruta de una identidad individual, y tres de ellos se suceden uno a continuación del otro: El 15 de Shvat, El 15 de Adar, El 15 de Nisán, 15 de Tishrei y el 15 de Av…

El 15 de Shvat (Tu BiShvat) – el Año Nuevo para los árboles.
El 15 de Adar – Shushán Purim.
El 15 de Nisán – el primer día de Pesaj.
Luego está el 15 de Tishrei (primer día de Sucot), y el 15 de Av (Tu BeAv), observado como una celebración de reunión masiva en el Beit HaMikdash -el Gran Templo de Jerusalén-.

Con cuatro de estos cinco días 15 podemos identificamos fácilmente: Purím, Pesaj, y Sucot son todos observados alegremente, mientras que el Beit HaMikdash está vivo en nuestras expectativas por la llegada del Mashíaj. Pero, ¿cuántos entre nosotros pueden identificarse con los árboles?
Es un hecho sociológico que hoy la mayoría de los judíos del mundo vive en una atmósfera urbana, e ignora totalmente los matices de la vida agrícola -y por ello es insensible a ella- tal como éste afecta nuestra observancia religiosa
¿Árboles?
Para dar sombra a nuestras calles, quizás.
¿Árboles frutales? ¿Dónde?
Los Shalosh Regalím (los Tres Festivales de Peregrinación) tienen muchos temas de identidad para nosotros. Libertad, la entrega de la Torá, y el regocijo abundante. ¿Pero quién de nosotros puede exponer sobre su significado como festividades de cosecha, y su impacto como tales sobre nuestras personalidades religiosas?
Mientras estas fiestas pueden ser verdaderas para nosotros de otras maneras, Tu BiShvat nos niega esa alternativa: nuestra percepción de ello perdura agrícola. En algún lugar hay un Eretz Israel, y en algún lugar de esa tierra santa hay árboles frutales, y hoy es su Rosh Hashaná.

Como mínimo, fomenta un despertar de conciencia sobre Eretz Israel. Las muchas plegarias vinculadas a la tierra santa están diseminadas a lo largo del Bircat Hamazón (la Plegaria de Agradecimiento luego de las comidas), el Shemoná Esré, y en otros lugares, pero en ninguna parte nuestra atención está centrada en Israel como lo está en Tu BiShvat.
¿Y cómo articulamos esa atención? Mediante un esfuerzo por comer “frutas de la tierra”:
dátiles, higos, granadas, etc. No importa que nuestros proveedores traigan estas frutas desde Grecia, California, u otros climas soleados, siguen siendo todavía frutas de la tierra.

A causa de su condición de Rosh Hashaná, la fiesta impone sobre nosotros sus restricciones: no se dice hay tajanún (plegarias de Confesión), no se ayuna, no se recita plegarias por los difuntos, y si coincide con Shabat no se recita en las oraciones Tzidkatjá Tzédek en Minjá.
Hay un significado simbólico en esta festividad: pues el hombre es como el árbol del campo, nos dice la Torá, y el tema de renovación y crecimiento es especialmente inspirador.
Con todo la esencia sigue siendo el rezo y agradecimiento por sustento especial. Dos veces al ano, ctiando rezamos en Sheminí Atzeret por las lluvias (Guéshem) y en el primer día de Pesaj por el rocío (Tal), estamos rezando literalmente por el sustento económico de la tierra santa. Tu BiSh’vat es momento para esfuerzos similares. Una costumbre entre los sefaradím dicta casi toda una noche de estudio en la Ieshivá, y comer de todas las clases de frutas disponibles, precediendo y siguiendo cada saboreo con párrafos seleccionados del Tanaj y el Zohar. De hecho, se publicó para ese fin un libro especial, llamado Pri Etz Hadar.

Cuando se trata de minhagim (costumbres religiosas), los jasidím no se quedan atrás. En el arsenal de vida juclía, junto al talit, los tefilín, las matzot, y las velas de Janucá, hay una fruta: el etrog. Y si queremos uno selecto para la semana anterior a Sucot, ¿qué mejor momento para rezar por una buena cosecha que la fiesta de las frutas? Hemos recibido de nuestros Rebes que se debe rezar en Tu BiShvat por un etrog kasher, hermoso, y de calidad, que el Di-s Bendito haga disponible en el tiempo en que lo precisemos para la mitzvá (B’nei Isasjar).
Vayamos un paso más lejos (y éste también es práctica usual): la elaboración de mermelada después de Sucot con el etrog que acabamos de usar, y comerla en… ¿adivinan cuándo? ¡Tu BiShvat!

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