La Sucá de aluminio

Después de setenta años de Comunismo, construir una Sucá en público en Rusia es como el disolver de la nieve al final del invierno…


Incluso en los puntos más lejanos de Siberia se enciende el corazón judío.
En los últimos quince años, el Judaísmo ha vuelto a la vida en Rusia  y cuando se trata de la fiesta de Sucot, es realmente un milagro abierto, ya que esta fiesta casi se olvidó completamente debido a los peligros y riesgos que significaban intentar poner una Sucá u obtener un lulav y etrog.
Quiero compartir con ustedes una historia que oí hace unas semanas, cuando visitaba Kazan, Rusia, una ciudad en la región musulmana de Tatarstan.
Después que el servicio de la Tefilá de la mañana concluyó, el Rabino Principal de Kazan, Itzjok Garelik, me presentó a Moshe Adinov, dentista local de 65 años, participante regular en el minián diario (quórum). Le pregunté cómo es que viene al shul todos los días. Él me contó la historia de Sucot que les relataré:
“Mi padre era R” Najum Eliahu Adinov. Era un sofer (escriba) en Kazan antes de la Segunda Guerra Mundial. Él cuidó las tradiciones en nuestro hogar. No había una escuela judía. Incluso fui a la escuela pública en Shabat. Mucho de la tradición se debilitó. No obstante, recuerdo que crecí con tantas costumbres y fiestas judías como era posible.
“Mi padre tenía miedo por mi futuro. Siempre me advirtió no contar lo que hacíamos en casa. No me habrían aceptado en la universidad siendo un judío practicante.
“Vivíamos en una casa de madera pequeña no en un apartamento como la mayoría de la gente. Teníamos un besedka, un porche, en la parte de atrás de la casa. Todos los años celebrábamos Sucot. Mi padre cubría el tejado con hojas y follaje. Invitábamos a muchos judíos. El secreto era que la única Sucá del pueblo estaba en nuestra casa. Mi padre hacía kidush, contaba historias y esta memoria de Sucot siempre me acompañó.
“Mi padre se murió en 1965, y yo heredé la casa. Quise guardar esa tradición de Sucot. Pensé que debido a sus medios limitados, mi padre ponía árboles y follaje. ¡Quise mejorarla! Tenía amigos en la industria siderúrgica, y desde 1965, colocaba un tejado de aluminio macizo en el besedka. Estaba orgulloso de continuar la tradición de mi padre.”
“En 1998, Jabad Lubavitch envió al Rabino Itzjok Garelik aquí. Era tan bonito tener una familia judía que celebrara en público lo que siempre hice en secreto. Era increíble para mí. Ese año, el Rabino Garelik me dijo: ‘¡Reb Moshe, mañana por la noche es Sucot- quiero que usted venga a la Sucá que construimos!’. Cuando llegué a la Sucá, vi al Rabino rodeado de una vajilla fina, sosteniendo un vaso desbordante de vino, velas que brillaban- ¡y follaje, ramas y árboles sobre su cabeza!
“No podía contener mi emoción. Empecé a llorar. Comprendí de repente que lo que mi padre hacía era la manera correcta, y durante los últimos 30 años- poniendo un tejado aluminio- no estaba haciendo lo correcto. ¡Sólo quería hacer que la Sucá fuera más bonita! “El Rabino Garelik me pidió que contara mi historia, y entonces me dijo: ” Su padre está mirando desde el Cielo con todos los grandes judíos del pasado y sonriendo y le prometo, Di-s tenía sumo placer de la belleza de su Sucá con tejado aluminio, porque usted lo hizo con el amor y sinceridad’. Desde entonces, he continuado aprendiendo nuestras tradiciones. Yo y mi familia somos parte de la comunidad y hoy celebramos todas las fiestas”
Ésta es la verdadera historia de Sucot en Rusia: Así como la chispa del Judaísmo nunca pudo ser apagada por el Comunismo, también Sucot pudo permanecer en pie.

Por Avraham Berkowitz

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