Glorificar una mitzvá

Mandamiento celestial, precepto divino, (Sucá 45a)

“Hazte a ti mismo bien parecido delante de El a través de las mitzvot (plural de mitzvá)” dicen nuestros Sabios al explicar las palabras: ~‘Este es mi Di’s y yo lo glorificaré”. Construye una bella sucá (cabaña) y adquiere un lulav (rama de la palmera con la que se bendice en la fiesta de Sucot) lindo.
Cuando cumplimos las mitzvot con alegría y anhelamos mejorarlas de la mejor manera que podemos, demostramos nuestro amor por Hashem y por Sus mandamientos.
Cuando se trata de la mitzvá de los arbaá minim (las cuatro especies con las que se bendice en Sucot), la belleza es una parte esencial del mandamiento, como está escrito en la Torá: “Y tomarán para ustedes el fruto de un árbol espléndido”. El adjetivo “espléndido” que describe al etrog (Citrus, una de las cuatro especies que se toman en Sucot) también se aplica a las otras especies.
Algunas de las halajot (plural de halajá: ley judía) hacen hincapié en el hidur (la gloria y la belleza) de las cuatro especies. Por ejemplo, nos ordenan juntar dos aravot, tres hadasim, y el lulav (sauce, mirto, palmera), ya que este es más agradable a la vista. En la antigüedad, solían atar sus lulavim con hilos de oro en Jerusalem.
La Torá nos ordena que tomemos las ramas de árboles tupidos. Nuestros Sabios interpretaron esto como el hadás (mirto), ya que los tallos de un juego de tres hojas deben brotar del mismo punto de la rama del mirto y los extremos de las hojas de cada juego de éstos cubren la parte inferior de las hojas del juego que está sobre ellas, dando la impresión de una cadena o trenza.
Seguramente, el Todopoderoso nos devuelve nuestra demostración de amor y considera nuestra atadura del lulav y el hecho de que tomemos los hadasim como si hubieramos construido un altar y llevado un sacrificio sobre él. Y El nos perdona nuestros pecados.
Nuestros Sabios encontraron una alusión que relaciona el hecho de tornar los arbaá minim con la expiación por medio de un sacrificio. El valor numérico de las letras en hebreo de etrog, lulav, hadás, y aravá es mil veinticuatro. La medida del mizbeaj (altar) era mil veinticuatro codos (32 por 32 codos o sea 512 metros, aprox.) cuadrados.

Extraído de Tratados del Talmud Editorial Bnei Sholem

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