Alegría es….Una Sucá

¡Que vacaciones! En Sucot salimos de la casa y vamos a una cabaña. Desfilamos alrededor de la sinagoga con ramas de palmera y limones. En los tiempos del Templo Sagrado de Jerusalén, una libación de agua especial era vertida mientras todo el mundo cantaba y bailaba, y se nos pide regocijarnos. ¿Por qué hacemos todo esto?
Al esbozar los fundamentos de la sucá, nos encontramos con contradicciones. Por un lado, la sucá está destinada a ser “permanente”, pero “transitoria”.
Las paredes de la Sucá se pueden construir de cualquier material, siempre y cuando sean lo bastante resistentes para soportar el viento. Por lo tanto, un sentido de permanencia. Sin embargo, la rama que la cubre es “Sjaj”, una zarza desorganizada de vegetación desarraigada. Ramas de palmera, palos de bambú, etc. Sin atar las ramas en forma organizada, tiramos las cosas por encima de la Sucá (las vigas sosteniendo el sjaj también deben ser de origen natural como la madera) y dejar que formen el “techo” si se puede llamar así . Este techo debe proporcionar más sombra que luz del sol a la altura del día, sin embargo, nos tiene que permitir ver las estrellas por la noche.
Esta parte superior de la estructura hace que la sucá sea transitoria. Se consigue esa sensación cuando el viento vuela las ramas.
¿Por qué nos sentamos en esta choza “permanente, pero transitoria”? Hay varias respuestas a esta pregunta, todas válidas. Seguí leyendo para ver cuál te conviene más:

Refugio Divino en el Desierto
Cuando los Judíos salieron de Egipto y anduvieron errantes por el desierto. Su primer campamento se encontraba en un lugar que se llamaba Sucot.
Hay dos percepciones de lo que sucedió en Sucot. Una opinión señala que los Israelitas habitaron en chozas reales. Imagínate esto: estás vagando en el desierto, ves a lo lejos, y ahí, delante tuyo esta el Club Med de Di-s, y lo mejor de todo, ¡gratis! No es un mal negocio.
Otra opinión dice que “nubes de gloria” rodearon al pueblo judío. Tanto por el Club Med o la niebla mágica, le damos gracias a Di-s por mantenernos en el desierto.
Así que si esto ocurrió durante el Éxodo, ¿por qué no nos sentamos en cabañas en Pesaj?
¡Ah! Una buena pregunta. Basado en este campamento de Sucot, parecería ser el momento perfecto. Hay dos respuestas: en primer lugar, como se desarrolla la historia, las cosas no salieron bien. Las “nubes de gloria” que rodeaban a los israelitas se retiraron después del pecado del becerro de oro. Los israelitas se arrepintieron, y Di-s los perdonó en Iom Kipur. Las “nubes de gloria” se reinstalaron 5 días más tarde en Sucot.
La otra razón que nos sentamos en cabañas en otoño, es para demostrar que lo estamos haciendo para cumplir con el mandamiento, y no por conveniencia. Pesaj es en primavera. ¿Quién no querría sentarse en el patio en un momento tan bonito del año?. Pero en otoño, que hace más frío, y es menos agradable (en algunas partes del mundo es casi invierno), si vamos a salir y sentarnos en la sucá a pesar de esto, debemos estar haciendolo por el bien de la Mitzvá.

Por Robin Treistman

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