El fuego consume fuego

Sería un invierno muy duro en Liozna…


En los días intermedios de Sucot cayeron las primeras nieves, y la gente debía vestir chaqueta de piel y zapatos abrigados para sentarse en la Sucá. Incluso fue necesario sacar con pala la nieve de la Sucá para poder comer.
La mayoría de los invitados que habían venido a Liozna para Simjat Torá llegaron muy resfriados. Muchos de ellos tenían fiebre alta, y a otros se les habían helado los dedos de los pies.
En Hoshaná Rabá por la mañana los Jasidim que estaban enfermos fueron mencionados ante el Alter Rebe. El Rebe apoyó durante un momento su cabeza en sus manos, inmerso en un dveikut (apego) profundo. Después, abrió sus ojos y dijo con su melodía característica: La Torá es descripta como “una Ley ardiente” Traigan a todos para las Hakafot, pues ‘un fuego consume otro”-el fuego de Simjat Torá consumirá el fuego de la fiebre.”

En Shemini Atzeret después de la Plegaria de la tarde, un grupo de hombres jóvenes recorrió las posadas locales para invitar-y traer si era necesario- a todos los invitados a la sinagoga para las Hakafot. La nieve se había convertido en un gran lodazal en las calles por la caída de las lluvias; sin embargo esto no les impidió a los Jasidim enfermos asistir al Shul. Muchos podían caminar con un poco de ayuda, y otros necesitaban ser llevados.

La sinagoga estaba repleta. Entre todos se hallaban también los enfermos. Algunos estaban con sus cabezas apoyadas en sus manos, otros acostados, y otros no podían detener la tos. Otros gemían y rasgaban con su llanto los corazones. El Alter Rebe acostumbraba en Shemini Atzeret después de la Tefilá de la tarde, a hacer Hakafot con algunos de sus estudiantes. Después hacía Kidush en la Sucá, iba a la sinagoga grande para hacer las Hakafot con toda la comunidad.

Ese año, cuando el Rebe entró en la Sucá para hacer Kidush, indicó que llamasen a tres Jasidim, uno era un Kohen, uno un Leví, y un Israel, para formar una corte Rabínica. Cuando entraron en la Sucá, el Rebe les dijo:
“Necesito una corte Rabínica, y los he escogido para este propósito. Escuchen el Kidush, respondan ‘amén’ después de cada bendición, y tengan la intención de afirmar mi propósito.”
Después del Kidush, el Rebe vertió lo que quedó en su vaso en una botella de vino, y dijo a los miembros de la corte que mezclaran este vino con otro, y lo dieran a cada enfermo, y tendrían una curación completa. También instruyó que se anunciara en la sección de las mujeres que cualquier mujer que fuera estéril o que había abortado debía tomar del vino.
Cuando los miembros de la corte entraron en la sinagoga, se hizo un silencio absoluto. Todos ya sabían que el Rebe los había escogido para ser mensajeros de curar, y todos los miraban con temor.

Los miembros de la corte subieron a la bimá. Uno de ellos repitió las palabras del Rebe con voz fuerte, palabra por palabra, y agregó: “Es una tradición que para que una bendición se pueda cumplir, quien la recibe, debe creer en la bendición con fe simple y proponerse servir a Hashem con todas las fuerzas”
Cuando concluyó, se distribuyó el vino.
Al otro día, todos hablaban del gran milagro que había ocurrido, y el doctor dijo que para algunos de los pacientes ancianos había sido una verdadera Tejiat Hametim- resurrección de los muertos.

(Likutei Diburim, vol. 2, pág. 486)

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