Descubriendo la choza

“Para que sus generaciones sepan que Yo (Di-s) He protegido a los judíos en las cabañas cuando los saqué de la tierra de Egipto”…

Durante la fiesta de Sucot, judíos de todo el mundo se mudan de sus casas y apartamentos para morar en una Sucá, una choza provisional cubierta con ramas, ramitas de bambú o cañas. Durante esta fiesta de siete días, comemos, bebemos, charlamos, leemos, nos relajamos en una Suca. Muchos, incluso duermen en estas chozas.
Esta conducta judía data de más de 3,300 años. Su origen está en la Biblia que declara: “Ustedes morarán en las cabañas por un periodo de siete días; cada miembro de Israel morará en las cabañas”.
¿Cuál es la importancia detrás de esta mitzvá? La Torá lo explica con estas palabras: “para que sus generaciones sepan que Yo (Di-s) He protegido a los judíos en las cabañas cuando los saqué de la tierra de Egipto”
Pero, ¿qué relevancia tiene esta mitzvá en nuestras vidas hoy? Han pasado más de tres milenios desde nuestra liberación de Egipto, ¿por qué debemos pasar tiempo en una choza durante una semana cada año? Sí, la historia es importante. Si uno no sabe que donde vino, es difícil deducir hacia dónde debe ir. Sin raíces no se puede crear un destino.
Nuestras raíces e historia son tan importantes porque informan e inspiran nuestra condición contemporánea. Nuestro pasado debe servir como una plantilla para guiar nuestro presente y futuro. ¿Cómo podemos apreciar la Sucá como un mensaje fresco y contemporáneo?

AFIANCE SU VULNERABILIDAD
En el misticismo judío, el mensaje de la experiencia de siete días en la Sucá es profundamente conmovedor.
A veces, sentimos que controlamos por completo nuestras vidas. Tenemos nuestras paredes seguras para protegernos y nos sentimos inmunes al dolor y la lucha del menos afortunado. Nos sentimos arrogantes, consumidos por nuestros éxitos y envanecidos con egolatría.
Al instruirnos a dejar las paredes de una casa estable y segura para pasar una semana en una estructura temporal y vulnerable, la Torá está enseñando la noción de cuán frágiles somos en este mundo. La Sucá es una llamada a la sobriedad, para recordarnos que a pesar de nuestra responsabilidad de aumentar al máximo nuestros potenciales, seguir nuestras ambiciones y revolucionar nuestras aristas del universo, al final del día dominamos muy poco de los aspectos más esenciales de nuestras vidas.
Nuestras mansiones grandes y elegantes, físicas o conceptuales, pueden ser engañosas. Pueden darnos el sentido de que estamos encima del mundo y que estamos seguros y afianzados. En Sucot, aprendemos de la fragilidad de la vida; descubrimos que la verdad es que todos estamos viviendo en una choza vulnerable. En Sucot nos sentimos cómodos y afianzados en nuestra vulnerabilidad, sabiendo que las paredes de esta choza frágil son esencialmente el abrazo de Di-s.

DESCUBRIENDO SU HUMANIDAD
Es por eso que la fiesta de Sucot se conecta profundamente con el tema de la unidad judía. Cuando me siento satisfecho de mí mismo, imaginando que estoy encima del universo, puedo decomisar mi humanidad, vulnerabilidad y honestidad fácilmente; Puedo dejarme llevar lejos por mis éxitos temporales y lujo. Puedo sentir que no necesito a nadie. Pero cuando entro en la Sucá, reconozco cuán vulnerable soy, y me siento mucho más naturalmente conectado a otros. La Sucá permite a individuos diversos volverse uno.
Hace varios años, en los Juegos Olímpicos Especiales, nueve oponentes, todos física o mentalmente inválidos, estaban parados en la línea de arranque para la competencia de 100 metros.
Al sonar el tiro, todos empezaron a correr no muy ordenadamente, pero con la idea de ejecutar la carrera hasta el final y obtener la victoria. Exceptuando a un pequeño que tropezó en el asfalto, cayó y empezó a llorar.
Los otros ocho oyeron que el muchacho lloraba. Redujeron la velocidad y miraron atrás. Entonces todos se dieron la vuelta y se regresaron.
Una muchacha con Síndrome Down lo besó y dijo: “Esto hará que te sientas bien”
Entonces, todos los nueve se tomaron de los brazos, y caminaron juntos a la línea de llegada. Todos en el estadio estaban de pie, alegres; las ovaciones siguieron por mucho tiempo.

GANANDO JUNTOS
Esta historia puede ser una leyenda. Pero su mensaje nos conmueve profundamente. ¿Por qué? Porque la conducta de estos niños evoca un cordón que queda a las profundidades de nuestras almas. Nos recuerda qué temas en la vida son más ganadores para nosotros. Que importa más en esta vida ayudar a otros a ganar, aun cuando signifique reducir la velocidad, y cambiar nuestro curso. Al final del día, sólo venceremos cuando cada uno de nosotros gane la carrera.
¿Por qué estos niños son los que tan a menudo nos enseñan esta lección? Porque mientras nosotros vivimos todo el año en nuestras casas seguras y artificiales, estos niños santos viven todo el año en una Sucá. Sus limitaciones físicas y mentales, acopladas con una agudeza espiritual profunda, nunca les permiten perder el enfoque de lo que de verdad importa en la vida.

Adaptado de un artículo de Y.Y. Jacobson

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